Resultados de las elecciones primarias

Resultados de las elecciones primarias

Votos emitidos: 9.115

Votos nulos: 11

Votos en blanco: 73

Votos a candidaturas: 9.031

Miquel Iceta: 4.925 (54,53%)

Núria Parlon: 4.106 (45,47%)

Enlace al escrutinio desglosado por mesas de votación

Unas primarias en un momento excepcional

Unas primarias en un momento excepcional

MIQUEL ICETA
LA VANGUARDIA, 13.10.16

El sábado día 15 más de 17.000 personas están llamadas a participar en las elecciones primarias para escoger a la persona que ha de liderar el PSC. Es una enorme responsabilidad la que recae sobre mis compañeros y compañeras porque estas no son unas primarias normales dado que estamos viviendo un periodo excepcional.

El sábado decidimos quién será el líder del PSC, y si el líder del PSC estará o no en el Parlament de Catalunya en un momento crucial.

Decidimos quien va a ser la voz que se oiga en los medios de comunicación representando a todos los que queremos diálogo, negociación y pacto, enfrentándose a los que están dispuestos a seguir adelante en su loca carrera unilateral hacia el abismo o, en el mejor de los casos, hacia el fracaso.

En ningún otro momento de la historia de Catalunya de estos últimos años las instituciones catalanas se han visto sometidas a la tensión y la crisis impuestas por la insensata estrategia que el independentismo ha diseñado hasta Septiembre del 2017 con un enfrentamiento con la legalidad y una fractura profunda en la sociedad catalana.

Por eso es tan importante quién se encuentre al frente del PSC. Porque el PSC es hoy, con independencia de su mayor o menor representación parlamentaria, la piedra angular de la reconstrucción del catalanismo en Catalunya. Un catalanismo hoy denostado por el bloque soberanista, por su voluntad de pacto y porque quiere construir España sin renunciar a conseguir el mayor autogobierno para Catalunya, pero que es el instrumento que nos ha proporcionado el mayor grado de auto-gobierno, libertad y prosperidad de la historia.

El PSC es el único partido que tiene un proyecto sólido, no mágico, tanto para Catalunya como para España. Un proyecto para que Catalunya sea reconocida como nación por España y para que España se acepte a sí misma como nación de naciones. Un proyecto en el que es tan importante nuestra capacidad de convicción hacia la ciudadanía catalana como la capacidad de convicción sobre el PSOE y el conjunto de la ciudadanía española. No es un proyecto fácil, pero es un proyecto factible a diferencia de los demás. Si la democracia es el peor de todos los sistemas políticos, con excepción de todos los demás, me atrevo a decir que nuestro proyecto federal es el peor de los proyectos posibles, exceptuando todos los demás.

Por eso la responsabilidad de las afiliados y afiliados del PSC es enorme. No sólo han de escoger una persona para liderar el partido, han de escoger una persona para liderar a una parte de la sociedad que quiere y va a dar la batalla democrática, la batalla ideológica, la batalla mediática, la batalla social para que la razón y la sensatez vuelvan a la política catalana y a la española.

Quiero ser esa persona. Quiero ser Primer Secretario del PSC. Tengo la fuerza, la convicción, la capacidad, la experiencia y el reconocimiento social, incluso el de mis adversarios. Pongo a disposición del socialismo catalán mi capacidad para defender nuestras ideas sin olvidar que la sociedad lo que necesita es que los políticos seamos capaces de encontrar soluciones factibles a los problemas que tenemos en Catalunya, en España… y en el PSOE.

Un modelo justo y eficaz de protección social

Un modelo justo y eficaz de protección social

LLUÍS RABELL y MIQUEL ICETA
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, 24.07.16

Catalunya necesita una Agencia de Protección Social que avance en la mejora de los derechos sociales de la ciudadanía y racionalice la gestión de las prestaciones y servicios existentes. Y en este sentido, disponemos del marco competencial necesario para crear esta agencia, tal como acaba de reconocer la reciente sentencia del Tribunal Constitucional.

Impulsar la acción legislativa del Parlament es una responsabilidad en primer lugar del Govern, que en este ámbito ha decidido delegarla en los grupos parlamentarios que lo apoyan, Junts pel Sí y la CUP. Con esta manera de hacer, el Govern y los grupos que lo apoyan han eludido el debate en el seno del Consell de Treball Econòmic i Social y han obviado el imprescindible proceso de diálogo y concertación con los sindicatos y las organizaciones sociales.

Desgraciadamente, la proposición de ley presentada por Junts pel Sí y la CUP está más preocupada por aparentar que es un paso importante en lo que llaman “desconexión” que por lo que debería ser el objetivo de la Agencia de Protección Social: el reforzamiento y ampliación de la cobertura de derechos y la racionalización de su gestión. El resultado es que lo que publicitariamente se presenta como la primera ley de ruptura no pasa de ser un receptáculo administrativo muy deficiente, que ni mejora la gestión ni los derechos de la ciudadanía en relación a las prestaciones sociales que sí dependen de la Generalitat y sobre las que solo se ha recortado en los últimos años.

En este sentido, a pesar de las muchas declaraciones grandilocuentes, la proposición de ley presentada pierde la oportunidad de mejorar la cobertura social en Catalunya y racionalizar la gestión de las prestaciones y servicios. Es esta la razón que nos ha llevado al grupo socialista y de Catalunya Sí que es Pot a presentar una enmienda a la totalidad con un texto alternativo que permite encarar los verdaderos retos de una Agencia Catalana de Protección Social.

Queremos dar respuesta a la urgencia de generar un instrumento de gestión pública ante las necesidades de la ciudadanía con respecto al ejercicio de sus derechos, y especialmente en lo que se refiere al acceso ágil y con garantía de prestaciones y servicios relacionados con la protección social de carácter asistencial.

Hace 10 años se impulsó una ley de servicios sociales que ya preveía la creación de una agencia de gestión de políticas públicas del sistema catalán de autonomía personal y atención a la dependencia, así como la colaboración interadministrativa. De toda esta previsión, los gobiernos de CiU que disponían del apoyo de ERC no hicieron nada, como tampoco lo ha hecho ahora el de Junts pel Sí.

Para nosotros, la debilidad de los sistemas de protección social, la no actualización de la cartera de servicios, la dispersión de prestaciones en diferentes departamentos de la Generalitat, la falta de coordinación entre administraciones públicas en la prestación de servicios y ayudas económicas, así como el sobreesfuerzo que han hecho las administraciones locales para poder dar respuesta a las necesidades crecientes, justifican la existencia de una agencia eficaz y ágil en la gestión de las prestaciones y servicios y coordinada con los ayuntamientos.

Una agencia descentralizada territorialmente que cuente con las administraciones locales en su dirección y con la participación de sindicatos y organizaciones sociales. Pero, sobre todo, necesitamos una agencia para gestionar la Renta Mínima de Inserción-Renta Garantizada de Ciudadanía, que en un futuro inmediato debería ser el eje que articule el sistema catalán de protección social y permita una mejora de las becas comedor, las ayudas ante lapobreza energética y de todos los servicios sociales. Una agencia que cuente de una vez por todas con un sistema de información robusto y compartido. Mediante una ventanilla única que no haga dar vueltas a quien más lo necesita, sino que le atienda de forma personal.

Esta es la propuesta del grupo socialista y de Catalunya Sí que es Pot que ofrecemos a la ciudadanía de Catalunya y al conjunto del Parlament de Catalunya.

Para poder decidir, primero hemos de acordar

Para poder decidir, primero hemos de acordar

MIQUEL ICETA
ECONOMIA DIGITAL, 1.04.16

La sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el texto estatutario que había sido votado en referéndum por los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña, tras haber sido aprobado por más de 2/3 de los miembros del Parlament de Cataluña y negociado en las Cortes Generales que lo aprobaron por mayoría absoluta, fue la gota que colmó el vaso de la incomodidad de amplios sectores de la sociedad catalana con respecto de la relación de Cataluña con el resto de España.

Más de dos millones de ciudadanos votaron por la independencia en el simulacro de consulta del 9 de noviembre de 2014 y casi un 48% de los votantes depositaron el 27 de septiembre de 2015 su confianza en partidos que se proponían alcanzar la independencia en 18 meses.

Las razones de la incomodidad catalana no se refieren sólo a la mencionada sentencia, sino que se producen también a causa de la falta de un reconocimiento real del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe de España, de la percepción de un maltrato económico, fiscal e inversor, de políticas recentralizadoras que erosionan el autogobierno y de la ausencia de mecanismos eficaces de participación de las Comunidades Autónomas en el gobierno del Estado.

Esa incomodidad ha llevado a muchos catalanes a abrazar la causa de la independencia que, para los socialistas, no es una solución ni deseable ni viable. La independencia crea más problemas de los que pretende resolver y no puede alcanzarse de forma unilateral ni aún menos de forma ilegal.

Para resolver el problema de fondo proponemos que en esta legislatura se acuerde una reforma constitucional federal que debería ser sometida a referéndum de todos los españoles y que puede resumirse en ocho puntos:

1. La definición de España como Estado federal.

2. El reconocimiento de la realidad nacional catalana (personalmente sostengo que España es una nación que integra naciones, nacionalidades y regiones, y que el Estado integra Comunidades nacionales, forales y autónomas).

3. La definición precisa de las competencias del Estado y de las pautas sobre su ejercicio, y la atribución de todas las demás competencias a las Comunidades Autónomas.

4. El reconocimiento de una asimetría competencial que atienda a los hechos diferenciales y los derechos históricos ya reconocidos por la Constitución y los Estatutos vigentes.

5. La consideración de los temas lingüísticos y culturales como competencia estricta de las Comunidades con lengua propia.

6. La constitucionalización de los principios de solidaridad y ordinalidad que han de informar la financiación de las Comunidades Autónomas.

7. La descentralización efectiva del Poder Judicial.

8. La transformación del actual Senado en una verdadera Cámara territorial (personalmente defiendo un Consejo Federal integrado por representantes de los Gobiernos autónomos).

Estoy convencido de que una mayoría de catalanes y con ellos una mayoría de españoles darían su apoyo a una renovación del pacto constitucional de 1978 que contuviera los elementos antes mencionados.

A veces me preguntan qué pasaría si los catalanes de forma mayoritaria rechazaran esta reforma. No creo que eso vaya a suceder pero, en ese caso, desde la democracia y la legalidad habría que acordar una fórmula para que los catalanes pudiesen ser consultados; pues para poder decidir, primero hemos de ser capaces de acordar.

Para acordar el contenido y alcance de esta consulta, la ley de la claridad canadiense aporta elementos muy relevantes que deberían ser tenidos en cuenta.

Como dice la Sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la declaración de soberanía aprobada por el Parlament: “La Constitución no aborda ni puede abordar expresamente todos los problemas que se pueden suscitar en el orden constitucional, en particular los derivados de la voluntad de una parte del Estado de alterar su estatus jurídico.

Los problemas de esa índole no pueden ser resueltos por este Tribunal, cuya función es velar por la observancia estricta de la Constitución. Por ello, los poderes públicos y muy especialmente los poderes territoriales que conforman nuestro Estado autonómico son quienes están llamados a resolver mediante el diálogo y la cooperación los problemas que se desenvuelven en este ámbito”.

Diálogo, negociación y pacto. Esa es la tarea en la que todos debemos empeñarnos.

Declaración política sobre el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP

DECLARACIÓN POLÍTICA SOBRE EL ACUERDO ENTRE JUNTS PEL SÍ Y LA CUP (9.01.16)

El espectáculo que Junts pel Sí y la CUP han protagonizado desde el 28 de septiembre hasta hoy no contribuye precisamente al prestigio de la política y de las instituciones.

Las desavenencias y desconfianzas notorias que han acompañado al proceso soberanista en estas últimas semanas no permiten prever nada bueno.

La nueva astucia conocida hoy no proporcionará el gobierno sólido, riguroso, estable y serio que los catalanes y las catalanas merecen. Se nos dijo que la presidencia no era el objeto de una subasta de pescado. Los hechos desmienten aquella declaración. La presidencia ha sido subastada. La CUP obtiene que Mas no sea presidente a cambio de reconocer errores y de subordinarse a Junts pel Sí de forma impúdica.

Desde nuestro punto de vista es un intento más de ganar tiempo y de evitar reconocer que la hoja de ruta hacia la independencia señala un camino intransitable.

Nos preocupa que se nos diga que la negociación con la CUP ha corregido lo que las urnas no habían decidido. No queremos ilegalidades pero tampoco fraudes democráticos ni fraudes de ley ni fraudes de reglamento. No entendemos que diputados elegidos en una lista acaben incorporándose a otro grupo parlamentario. Esto normalmente recibe el nombre de transfuguismo.

La presidencia de Artur Mas ha estado marcada por fracturas y divisiones que no han proporcionado ningún avance concreto. Y esta nueva astucia sólo busca una prórroga agónica.

El problema no son las personas concretas, el problema de fondo es una hoja de ruta equivocada y una lectura errónea del resultado electoral: no hay un mandato democrático para la independencia por caminos unilaterales o ilegales.

Esperamos que en el debate de mañana el candidato propuesto manifieste de forma clara su plan de gobierno. Queremos que se manifieste sobre la vigencia del acuerdo que Junts pel Sí propuso a la CUP, que no es más que el intento de desplegar con plenitud la resolución de la ruptura anulada por el Tribunal Constitucional por unanimidad.

Esperamos que el debate de mañana sirva para aclarar aspectos aún oscuros de este acuerdo que pueden condicionar de forma negativa la legislatura, su estabilidad, su duración, su contenido y los objetivos que persigue. Esperamos que el nuevo candidato disipe mañana con su discurso estas incógnitas.

Hoy, políticamente, Cataluña va a la deriva

Se nos ha presentado un buen acuerdo para CDC, que es un mal acuerdo para Cataluña. Es un mal acuerdo para los catalanes

  1. Un acuerdo fruto del miedo, el recelo y de desconfianza

– a que unas nuevas elecciones (6 de marzo) mostrasen que la vía independentista retrocedía

– a no poder reeditar Junts pel Sí

– a perder las elecciones (Mas y CDC)

– a las malas relaciones entre partidos y personas

El propio Mas lo ha dicho: “las elecciones no nos traerían nada bueno”… ¿a quién? ¿Desde cuando unas elecciones no son buenas?

  1. Los intereses de partido por encima del país

CDC ha conseguido su único objetivo: ganar tiempo para refundarse y resistir

El precio es brutal para el país: divididos, sin futuro, y forzando las instituciones más allá de los límites razonables.

Todo por el poder.

Los intereses de partido por encima de las instituciones

La formula parlamentaria para asegurar la estabilidad del gobierno se parece demasiado al transfuguismo.

Mas ha dicho y reconoce: “Lo que las urnas no nos dieron, lo hemos corregido con la negociación con la CUP”

  1. Una huida hacia delante

No era Cataluña, no era la independencia, no era el gobierno, no era la hoja de ruta… se trataba de ganar tiempo para CDC

La hoja de ruta no tiene mayoría en Cataluña.

Es irresponsable seguirla y Cataluña pagará un precio muy alto por ello.

Es un grave error continuar con un proceso que no tiene mayoría y que ha perdido, aún más, su fuerza.

  1. Hemos perdido tres meses… y hemos perdido credibilidad dentro y fuera

Cataluña clavada en una bicicleta estática. No paras de moverte, pero no avanzas nada.

Hemos perdido tres meses… y perderemos toda la legislatura

  1. Artur Mas no se retira, le retiran, diga lo que diga

Por dignidad Artur Mas tenía que convocar elecciones.

  1. La obsesión por la estabilidad parlamentaria nos alerta de un “rodillo” parlamentario.

Junts pel Sí impondrá una mayoría parlamentaria que perjudicará al país y limitará el debate democrático.

Esta legislatura empezará sin diálogo con las fuerzas que representamos al 52% de los catalanes. Un muy mal precedente.

En cualquier caso, el PSC defenderá el planteamiento y las propuestas contenidos en nuestro programa electoral, buscará siempre amplios consensos en defensa del autogobierno, la financiación y las políticas sociales, y se opondrá frontalmente a cualquier intento de fracturar a la sociedad catalana o de romper con la legalidad vigente.