Presentación de la propuesta de resolución sobre el diálogo y la reconciliación

INTERVENCIÓN DE MIQUEL ICETA DEFENDIENDO LA PROPUESTA DE RESOLUCIÓN PARA EL DIÁLOGO Y LA RECONCILIACIÓN

Palau del Parlament, 28/03/2018

[Enlace al vídeo]

Muchas gracias, señor presidente,

Señoras y señores diputados,

Este Parlament se constituyó el 17 de enero, estamos a 28 de marzo y seguimos sin presidente y sin gobierno. Celebramos un pleno el 1 de marzo que sirvió para conocer la posición de cada grupo parlamentario al inicio de la legislatura y, finalmente, la fallida sesión de investidura del 22 de marzo ha puesto en marcha el reloj. Pero lo cierto es que seguimos sin presidente y sin gobierno. Y, por tanto, se siguen aplicando las previsiones del artículo 155 de la Constitución española autorizadas por el Senado.

Mientras tanto, la profunda división social se mantiene e incluso determinados sectores se radicalizan y aparecen actitudes violentas e intolerantes respecto de personas y sedes de partidos, e incluso se señalan comercios y propiedades de aquellos que no comparten la opinión de los intolerantes.

Sin aspavientos pero con firmeza hay que denunciar actitudes y actuaciones que pueden destruir la convivencia y que pueden avivar una violencia sin freno. Ni disturbios ni intolerancia han llevado a nada bueno en nuestro país, en ningún país, y hay que prevenirlos y pararlos mientras aún estamos a tiempo. Ejemplos no muy lejanos, ni en el tiempo ni en el espacio, nos deberían ayudar a evitar males mayores. Por cierto, nosotros, y lo verán en el texto, condenamos cualquier violencia, no pretendemos atribuir toda la responsabilidad a unos u otros.

En el Pleno del día 1 de marzo, nuestro grupo presentó una propuesta de resolución que, en parte, reiteramos hoy porque no ha perdido vigencia:

  • Llamamos a restablecer consensos básicos.
  • Proponemos el establecimiento de un marco de diálogo entre las fuerzas políticas y sociales catalanas.
  • Apelamos a un constante esfuerzo de diálogo, negociación y pacto rechazando cualquier propuesta unilateral e ilegal.
  • Defendemos el cumplimiento de la ley, porque sólo hay democracia desde el respeto a la legalidad.
  • Reclamamos que se garanticen en todo momento los valores constitucionales básicos, los derechos de la ciudadanía y los tratados internacionales suscritos por España que aseguran los derechos de todos.
  • Y recordamos que los conflictos políticos se deben resolver en el marco de la política y no encontrarán solución en su judicialización.

En mi intervención en el fallido debate de investidura, hablaba de la imposibilidad de hacer avanzar el país si no somos capaces de superar la lógica de dos mitades enfrentadas, de superar una política de bloques. No podemos dejar que cuaje una política de bloques enfrentados.

Y también les diré: no nos parece que la mejor manera de superar los bloques sea crear un frente, y menos que lo haga el presidente del Parlament, que tiene la obligación de intentar representar al conjunto de la cámara y a todos sus integrantes.

Hago un paréntesis: nosotros no creemos que la actitud sistemática del presidente del Parlamento sea sectaria o parcial; podemos criticar algunas de sus declaraciones y actuaciones, pero no vemos que haya que pedirle la dimisión.

El día 22 les decía que la fuerza que necesitamos para remover los obstáculos que limitan nuestro potencial es un gran acuerdo Cataluña adentro que no tenemos. Necesitamos, y lo vuelvo a decir, acuerdos transversales de país.

En el Pleno del pasado sábado desarrollé nuestro planteamiento sobre tres ejes: respeto a la ley, primacía de la política y búsqueda de los más amplios acuerdos posibles. Sin respeto a la ley, no hay democracia. Sin democracia, no podemos hacer política. Y la política adecuada para evitar la fractura del país en dos mitades requiere de amplios acuerdos.

Es obvio que se necesitan acuerdos de amplia mayoría. ¿Cómo queremos, sino, superar la gravísima crisis política, institucional, económica y social que tenemos entre manos?

Me preguntaban el otro día por un gobierno de concentración. Y les digo: «Sí, sería bueno.» Sí, si fuera posible. ¿O es que no recordamos el Gobierno de unidad presidido por Josep Tarradellas? Aquel Gobierno tenía consejeros políticos que representaban a todos los partidos. Y a aquel Gobierno los partidos enviaban sus representantes más capaces.

A veces, es cierto, no es posible un gobierno de unidad. Pero, en todo caso, se necesitan grandes acuerdos.

Recuerdan ustedes también los pactos de la Moncloa. ¿Quién duda que aquellos pactos impulsaron la democratización de España, la superación de la crisis económica y social, garantizaron la estabilidad política, la modernización del país y, finalmente, incluso, el ingreso a la entonces llamada «Comunidad económica Europea»?

Los países que se enfrentan a graves crisis las superan mejor y más rápidamente cuanto más acuerdos y más amplios alcanzan.

Se lo dije el sábado, y lo repito hoy: nosotros estamos dispuestos a abandonar el refugio de los bloques para avanzar en el campo abierto del diálogo. Y nuestra disposición es sincera y permanente, no necesariamente en un gobierno, aunque estemos en la oposición, la misma disposición en cualquier caso.

Ahora bien, desatascar esto no depende de nosotros, ni fundamentalmente de nosotros. Para empezar, si hoy todavía no hay gobierno es porque la mayoría independentista no se ha puesto de acuerdo en un candidato viable. Y yo sé que me dirán ustedes: «Oiga, es que no nos han dejado.» Pero, escuchen, hoy mismo se ha sometido a la Mesa del Parlament la posibilidad de delegación de voto de Carles Puigdemont y es la misma Mesa la que no lo ha autorizado, al menos hoy. Si no somos capaces, porque creo que no se puede, de asegurar esa delegación de voto, ¿cómo se podría asegurar la presidencia? Y les recuerdo que en la Mesa del parlament hay una mayoría que es la que es.

Ahora, tienen tiempo, es verdad. Tienen tiempo para ponerse de acuerdo. Pero, se lo recuerdo, mientras el artículo 155 sigue vigente. Y también se lo recuerdo: es un artículo que se aplicó porque alguien torció la voluntad y la decisión del presidente Carles Puigdemont de convocar elecciones. Y conviene no olvidarlo, porque las cosas no caen del cielo. Y es verdad, mientras no haya un acuerdo como mínimo entre ustedes, este artículo seguirá aplicándose.

Ahora, más allá de eso, y hoy hemos visto otros ejemplos. Los dos grupos más importantes de la cámara no se hablan entre ellos. ¿No conviene que empecemos a hablar entre todos? Si quieren, empezando por cosas menores, pero empecemos, y luego iremos a las cosas más importantes. Pero si no se produce este respecto a las opiniones diferentes y esta voluntad de diálogo con todos, sin exclusiones, y sobre todo, no vamos a salir de ésta.

También les diré: deberíamos atribuir más responsabilidades a quien mayor representación tiene. Nosotros tenemos diecisiete diputados, ni qué decir tiene que quisiéramos tener muchos más. Ahora bien, hay quien tiene treinta y seis, hay quien tiene treinta y cuatro, hay quien tiene treinta y dos … Yo les pido que hagan este esfuerzo. No hace falta que lo digan hoy, no hay que escenificar nada, pero hay que ponerse a ello. No por nosotros, sino por el país, por la ciudadanía que representamos.

Y antes de hablar probablemente se deben aceptar unas reglas comunes, si no el diálogo se hace imposible. ¿Cuáles son? Hombre, la primera: respeto a la legalidad y a las instituciones democráticas amparadas por la ley y que emanan de la voluntad popular, la primera, este Parlament.

Y aquí debemos decir que alguien puede plantear una disyuntiva. O una de dos: o desobediencia o legalidad, o insurrección o instituciones, o cortes de carreteras o Parlament, o pintadas o discursos, o pedradas o negociaciones.

Yo les pido que no permitamos que la rabia, la indignación o un sentimiento de impotencia dicten nuestra política colectiva. Ni la rabia ni la indignación ni la impotencia nos sirven hoy para avanzar.

Hagamos el favor, todos, de escuchar los máximos mandos de los Mossos de esquadra: existe el riesgo de un giro violento y hay que cortarlo en seco para devolver a la política con libertad, democracia y respeto por todas las ideas antes de que sea tarde.

Tengamos también mucho cuidado con las palabras y más aún, más cuidado, con las grandes palabras. Un «frente por la democracia» no puede ser utilizado como sinónimo de frente contra la Constitución y el Estatuto; un frente por la democracia no puede ser sinónimo de desacato del poder judicial; un frente por la democracia no puede servir para decir que se está a punto de repetir la entrega del presidente Companys por la Gestapo; un frente por la democracia no puede implicar la pretensión de que el Parlament de Catalunya dicte a un juez qué decisiones puede tomar y cuáles no. Esto va en contra de la separación de poderes.

Recuerden la reciente declaración de la primera ministra de Escocia, radicalmente en contra de procesos de extradición, del que se le preguntaba, el que afecta a Clara Ponsatí, pero decía: «Pero, escúcheme, eso lo deben decidir los jueces». Exactamente lo que tenemos que decir nosotros: esto lo deben decidir los jueces.

Un frente para la democracia no puede amparar a quienes amenazan a los jueces y a sus familias.

Ya nos hemos dividido demasiado, ya nos hemos enfrentado demasiado, ya hemos erosionado demasiado las instituciones, ya hemos asustado a demasiada gente, ya hemos dañado demasiadas inversiones y hemos expulsado suficientes empresas, ya hemos perdido demasiadas oportunidades y demasiadas energías.

Y la mejor manera que tenemos todos para resolver este problema es retornar de inmediato a la política. La mejor manera es demostrar que somos capaces de dialogar y acordar, que respetamos la legalidad y que rechazamos toda forma de violencia.

Hagámoslo por los que estamos aquí, por los ciudadanos a los que servimos, y también por los que hoy se sienten víctimas de una gran injusticia y por sus familias. La mejor manera de ayudarles es haciendo las cosas bien, no rompiendo la baraja, buscando acuerdos, respetando la ley, condenando violencias y disturbios, formando Gobierno.

Muchísimas gracias.

 

 

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Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Miércoles 28 marzo 2018 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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