Declaración política sobre el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP

DECLARACIÓN POLÍTICA SOBRE EL ACUERDO ENTRE JUNTS PEL SÍ Y LA CUP (9.01.16)

El espectáculo que Junts pel Sí y la CUP han protagonizado desde el 28 de septiembre hasta hoy no contribuye precisamente al prestigio de la política y de las instituciones.

Las desavenencias y desconfianzas notorias que han acompañado al proceso soberanista en estas últimas semanas no permiten prever nada bueno.

La nueva astucia conocida hoy no proporcionará el gobierno sólido, riguroso, estable y serio que los catalanes y las catalanas merecen. Se nos dijo que la presidencia no era el objeto de una subasta de pescado. Los hechos desmienten aquella declaración. La presidencia ha sido subastada. La CUP obtiene que Mas no sea presidente a cambio de reconocer errores y de subordinarse a Junts pel Sí de forma impúdica.

Desde nuestro punto de vista es un intento más de ganar tiempo y de evitar reconocer que la hoja de ruta hacia la independencia señala un camino intransitable.

Nos preocupa que se nos diga que la negociación con la CUP ha corregido lo que las urnas no habían decidido. No queremos ilegalidades pero tampoco fraudes democráticos ni fraudes de ley ni fraudes de reglamento. No entendemos que diputados elegidos en una lista acaben incorporándose a otro grupo parlamentario. Esto normalmente recibe el nombre de transfuguismo.

La presidencia de Artur Mas ha estado marcada por fracturas y divisiones que no han proporcionado ningún avance concreto. Y esta nueva astucia sólo busca una prórroga agónica.

El problema no son las personas concretas, el problema de fondo es una hoja de ruta equivocada y una lectura errónea del resultado electoral: no hay un mandato democrático para la independencia por caminos unilaterales o ilegales.

Esperamos que en el debate de mañana el candidato propuesto manifieste de forma clara su plan de gobierno. Queremos que se manifieste sobre la vigencia del acuerdo que Junts pel Sí propuso a la CUP, que no es más que el intento de desplegar con plenitud la resolución de la ruptura anulada por el Tribunal Constitucional por unanimidad.

Esperamos que el debate de mañana sirva para aclarar aspectos aún oscuros de este acuerdo que pueden condicionar de forma negativa la legislatura, su estabilidad, su duración, su contenido y los objetivos que persigue. Esperamos que el nuevo candidato disipe mañana con su discurso estas incógnitas.

Hoy, políticamente, Cataluña va a la deriva

Se nos ha presentado un buen acuerdo para CDC, que es un mal acuerdo para Cataluña. Es un mal acuerdo para los catalanes

  1. Un acuerdo fruto del miedo, el recelo y de desconfianza

– a que unas nuevas elecciones (6 de marzo) mostrasen que la vía independentista retrocedía

– a no poder reeditar Junts pel Sí

– a perder las elecciones (Mas y CDC)

– a las malas relaciones entre partidos y personas

El propio Mas lo ha dicho: “las elecciones no nos traerían nada bueno”… ¿a quién? ¿Desde cuando unas elecciones no son buenas?

  1. Los intereses de partido por encima del país

CDC ha conseguido su único objetivo: ganar tiempo para refundarse y resistir

El precio es brutal para el país: divididos, sin futuro, y forzando las instituciones más allá de los límites razonables.

Todo por el poder.

Los intereses de partido por encima de las instituciones

La formula parlamentaria para asegurar la estabilidad del gobierno se parece demasiado al transfuguismo.

Mas ha dicho y reconoce: “Lo que las urnas no nos dieron, lo hemos corregido con la negociación con la CUP”

  1. Una huida hacia delante

No era Cataluña, no era la independencia, no era el gobierno, no era la hoja de ruta… se trataba de ganar tiempo para CDC

La hoja de ruta no tiene mayoría en Cataluña.

Es irresponsable seguirla y Cataluña pagará un precio muy alto por ello.

Es un grave error continuar con un proceso que no tiene mayoría y que ha perdido, aún más, su fuerza.

  1. Hemos perdido tres meses… y hemos perdido credibilidad dentro y fuera

Cataluña clavada en una bicicleta estática. No paras de moverte, pero no avanzas nada.

Hemos perdido tres meses… y perderemos toda la legislatura

  1. Artur Mas no se retira, le retiran, diga lo que diga

Por dignidad Artur Mas tenía que convocar elecciones.

  1. La obsesión por la estabilidad parlamentaria nos alerta de un “rodillo” parlamentario.

Junts pel Sí impondrá una mayoría parlamentaria que perjudicará al país y limitará el debate democrático.

Esta legislatura empezará sin diálogo con las fuerzas que representamos al 52% de los catalanes. Un muy mal precedente.

En cualquier caso, el PSC defenderá el planteamiento y las propuestas contenidos en nuestro programa electoral, buscará siempre amplios consensos en defensa del autogobierno, la financiación y las políticas sociales, y se opondrá frontalmente a cualquier intento de fracturar a la sociedad catalana o de romper con la legalidad vigente.

 

 

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Sábado 9 enero 2016 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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