El catalanismo del PSC

El catalanismo del PSC

MIQUEL ICETA
LA VANGUARDIA, 6.11.15

Tengo que reconocer que fue el encendido final (“Viva el PSOE”) del artículo de Pilar Rahola publicado ayer en este diario lo que me llevó a leerlo. Como era de prever el contenido no era nuevo: los socialistas de antes eran los buenos y los de ahora son los malos, especialmente por lo visto Àngel Ros, un socialista camuflado de catalanista en opinión de Rahola.

No hay que tener mucha memoria para recordar cómo todos los socialistas de antes, en un momento u otro, fueron tildados de traidores en Catalunya. La magnífica hemeroteca de este diario nos proporciona por ejemplo la crónica de la celebración de la Diada en 1982, en la que Obiols y Reventós fueron increpados y los militantes socialistas objeto de agresiones (LV, 12/IX/82). Por no hablar del intento de agresión que Raimon Obiols sufrió en el Parlament de Catalunya al acabar la sesión de investidura de Jordi Pujol, por atreverse a criticar la gestión de éste en el asunto Banca Catalana (LV, 31/V/84). Cuántas veces Lluch o Maragall tuvieron que escuchar el grito de “botiflers!”? No pierdo, pues, el tiempo en salir al paso de descalificaciones que siempre han tenido una clara intencionalidad sectaria.

Tiene más sentido reivindicar el hilo conductor del catalanismo siempre presente en la actuación del socialismo catalán desde su fundación. Un catalanismo que huye como de la peste de la manipulación partidista del sentimiento patriótico, que siempre respeta la legalidad incluso cuando pretende cambiarla, que siempre persigue la unidad civil de los catalanes, y que busca la construcción de una Catalunya cada día más libre y segura, más próspera y más justa. El catalanismo del PSC, el catalanismo social y federal, está impregnado de estima por el país y su gente, de defensa encarnizada de su autogobierno y de su proyección hispánica y europea. Un catalanismo integrador que ha hecho bandera de la defensa de la lengua y la cultura catalanas. Un catalanismo que nunca ha contrapuesto la libertad de Catalunya a la fraternidad con el resto de pueblos de España. Un catalanismo no independentista, fiel a la tradición mayoritaria del catalanismo político, pactista y ansioso por liderar la modernización democrática y federal de España.

Los que hoy quieren reducir el catalanismo al independentismo se equivocan mucho. El abandono de la dimensión transversal del catalanismo sería el peor de los errores que podríamos cometer colectivamente. El catalanismo ha aprendido dramáticamente dos lecciones en su historia: la división de los catalanes en mitades irreconciliables conduce al desastre, y situar las instituciones catalanas fuera de la legalidad lleva a la derrota. Por eso consideramos un gravísimo error político el planteamiento de la propuesta de resolución de Junts pel Sí y la CUP. Nada bueno podemos esperar de una legislatura que empieza tan mal. Será mejor que volvamos al seny que identifica al mejor catalanismo.

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Viernes 6 noviembre 2015 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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