Cuestión de credibilidad

La revista El Siglo en su número de esta semana me publica el artículo que encontraréis transcrito a continuación.

CUESTIÓN DE CREDIBILIDAD

Alfredo Pérez Rubalcaba definió sin tapujos los resultados de los socialistas en las elecciones europeas del pasado domingo: han sido un desastre sin paliativos. Son los peores resultados electorales de nuestra historia. Al haber obtenido 3.596.324 votos, hemos perdido un 41,44% de los que obtuvimos en 2009. En Cataluña hemos obtenido 358.539 votos, también el peor resultado de nuestra historia, perdiendo un 49,4% de los que obtuvimos en 2009. En 2009 los votos catalanes suponían un 11,5% de los votos del PSOE y en 2014 han sido casi un 10%.

Ciertamente, ha llovido mucho desde 2009 y las elecciones europeas, al no servir para instalar y deponer gobiernos, tienen una dinámica bien distinta a las demás. Pero ello no nos exime de analizar los resultados y extraer las oportunas conclusiones. Un resultado tan contundente requiere de un análisis profundo y de una reacción proporcionada que desborda un artículo de estas características y que los socialistas nos aprestamos a realizar tanto en Cataluña como en el conjunto de España.

En mi opinión, los socialistas no merecemos aún la confianza de quienes comparten –y son muchos, a tenor de los resultados obtenidos por otras fuerzas progresistas- nuestro mensaje crítico con respecto a las políticas de austeridad y al rumbo de la construcción europea en los últimos años. Los ciudadanos recuerdan con amargura que la crisis llegó cuando gobernábamos y que las políticas que hoy criticamos fueron iniciadas por gobiernos socialistas que no tuvieron más remedio que aceptar las imposiciones de Bruselas y la Troika. El problema no es nuestro proyecto y nuestro mensaje. El problema es nuestra credibilidad.

Mal que nos pese, y a pesar de nuestros esfuerzos, los socialistas no somos aún creíbles para abordar una crisis sistémica que abarca no sólo cuestiones socioeconómicas, sino también democráticas, europeas y nacionales (es decir, las referidas a las relaciones entre Cataluña y el resto de España). Creo que el proyecto reformista dibujado en nuestra Conferencia Política y en los acuerdos de Granada podría concitar un amplio apoyo ciudadano, pero que debemos esforzarnos antes tanto en difundirlo como, sobre todo, en construir la credibilidad y la confianza de las que carecemos a tenor de los resultados electorales. Y en este proceso, unas primarias abiertas a la ciudadanía a celebrar este año son un requisito imprescindible.

La dispersión del voto progresista dificulta, cuando no imposibilita, que criterios ampliamente mayoritarios puedan orientar las políticas de los gobiernos. El retroceso del conjunto de los socialistas en el Parlamento Europeo, aun siendo mucho menor que el retroceso del Partido Popular Europeo, ha impedido que seamos el primer grupo de la Eurocámara y dificultará la articulación de una mayoría progresista capaz de revertir el dogmatismo austericida. Es una reflexión que no sólo debemos hacernos los socialistas.

Este análisis de urgencia no debe perder de vista que también en el conjunto de Europa retroceden los grandes partidos y que en muchos países irrumpen fuerzas de carácter populista y euroescéptico. Cuando muchos justamente reclaman el contraste de alternativas políticas, en Europa habrá que buscar grandes acuerdos que permitan avanzar frente a los euroescépticos.

Quiero comentar alguna cuestión específicamente referida a los resultados de estas elecciones en Cataluña. Hay quien ha querido señalar una participación superior a la media española (45,84%). Sí, casi dos puntos más (47,63%), aun siendo inferior a la registrada en Castilla y León, Comunidad Valenciana, Madrid y La Rioja. E inferior también a la registrada en el referéndum sobre el Estatuto de 2006 (49,41%), que fue considerada entonces como un fiasco. También se subraya el importante apoyo obtenido por CiU y ERC, un destacable 45,53% por el que les felicito. Similar, por cierto, al obtenido en las últimas elecciones al Parlament de Catalunya, que fue del 44,4%. Del mismo modo que el PSC, tercera fuerza política catalana, ha obtenido un 14,28% de los votos, muy similar al 14,43% que obtuvo en noviembre de 2012. Nadie, tampoco quienes planteaban estas elecciones como un test sobre la consulta, debería sacar conclusiones apresuradas.

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Lunes 2 junio 2014 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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