La responsabilidad del PP

En su número de esta semana la revista El Siglo me publica el artículo que encontraréis transcrito a continuación.

LA RESPONSABILIDAD DEL PP

Hace pocos días el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hacía una afirmación contundente: “Cataluña va a sacar a España de la crisis”. Coincido plenamente con él y me permito añadir una reflexión que me gustaría fuese compartida por muchos: lo que más conviene a España es una Cataluña que se sienta respetada y cómoda en ella, y que pueda desarrollar sin cortapisas su enorme potencial económico en beneficio de los catalanes y de todos  los españoles.

Siendo Cataluña una sociedad plural, basta con analizar de la forma más objetiva posible resultados electorales, encuestas y movilizaciones ciudadanas para comprobar que una amplia mayoría de catalanes muestra una significativa insatisfacción con respecto al actual statu quo, y resultaría temerario desconocer que una porción relevante de los catalanes considera que sólo la independencia colmaría sus aspiraciones.

Creo que el PP no calibró los efectos que podría llegar a tener la percepción del fracaso de la vía estatutaria que podría generar una Sentencia del Tribunal Constitucional que, aunque afortunadamente no satisfizo las aspiraciones de quienes recurrieron el Estatuto, particularmente las demandas del propio Partido Popular, sí alteró lo que los ciudadanos habían sancionado en las urnas. Y el pacto que debe sanar esa herida, deberá ser también votado por los ciudadanos.

El PP hizo bandera de su oposición al Estatuto, recogió firmas en toda España para promover un imposible referéndum y, desde el gobierno, ha desarrollado una política de claros componentes recentralizadores y hostil en temas tan sensibles como la educación y la lengua a través de la Lomce o del acuerdo de denominar ‘lengua aragonesa propia del área oriental’ a la variedad del catalán hablada en Aragón.

Es sencillo establecer una correlación directa entre el incremento del independentismo en Cataluña con políticas hostiles con respecto a las aspiraciones mayoritarias de los catalanes. ¿Es casualidad que los mayores ascensos electorales de ERC se produzcan en períodos de gobierno del PP? Basta con ver los resultados obtenidos por ERC en las elecciones generales de 2004 o los que hoy anuncian todas las encuestas en Cataluña. Así pues, no puede sorprender que muchos analistas consideren que algunas orientaciones políticas del PP son una verdadera fábrica de independentistas.

No pretendo en absoluto que el PP cambie de principios ni que renuncie a sus ideas. Pero sí querría apelar a su patriotismo. El mejor servicio a España y a su unidad es hoy demostrar capacidad de integración. Y nadie puede negar que nos enfrentamos a un profundo y extendido malestar catalán que hasta hoy no ha recibido una adecuada respuesta política. Los socialistas de toda España hemos convenido que la mejor respuesta tanto a las insuficiencias del Estado de las Autonomías como a las demandas de mejor autogobierno surgidas en Cataluña es impulsar una reforma constitucional federal. Una reforma que, naturalmente, solo puede abordarse desde una voluntad de renovar el consenso de 1978, un consenso en el que el PP debe participar. Lógicamente estamos dispuestos a escuchar y a estudiar otras propuestas, pero no aceptaremos, por imposible y por puro sentido común, la negación del problema. Apelo, pues, al patriotismo, y también a la inteligencia del presidente Rajoy. A él corresponde la máxima responsabilidad de abrir espacios para el diálogo. Alfredo Pérez Rubalcaba y Pere Navarro han avanzado propuestas y, sobre todo, su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones. También podríamos contar con la inestimable ayuda de Josep Antoni Duran Lleida, Miquel Roca o Felipe González. Y me gustaría también añadir nombres señeros de la derecha española, que seguro que los hay. Pero, repito, la principal responsabilidad corresponde al presidente del Gobierno.

Espero que más temprano que tarde, el president Mas reconozca que se ha equivocado de estrategia. Que no puede fiarlo todo a una consulta que hasta ahora se ha visto incapaz de acordar. No va a haber consulta sin acuerdo. No puede haberla. No habrá solución unilateral y, aún menos, ilegal. Centrémonos, pues, en lo fundamental: abramos líneas de comunicación, de diálogo, de negociación y acuerdo. Tendamos puentes y aislemos a quienes quieren dinamitarlos. Premiemos las propuestas en positivo y censuremos a quienes solo buscan el conflicto. Solo así podremos avanzar y demostrar a una gran mayoría de los catalanes y de los españoles de que juntos podemos hacer cosas importantes: salir de la crisis, mantenernos con cabeza alta en Europa y garantizar un modelo social solidario. Fuimos capaces de superar diferencias aparentemente irreconciliables en 1978. ¿No seremos capaces hoy de volver a hacerlo? ¿Negaremos a las generaciones más jóvenes la oportunidad que a nosotros nos han brindado los últimos 30 años? A ese esfuerzo los socialistas contribuiremos en cuanto haga falta.

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Lunes 25 noviembre 2013 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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