El discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba

scoopit_mi_pequenoComo anuncié el pasado domingo, hoy no haré la actualización semanal de mi Diario en Internet, pero no puedo evitar recomendar vivamente la lectura de la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba en la clausura de la Conferencia Política del PSOE. Aprovecho para recordar que casi cada día recomiendo artículos de interés a través de mi Scoop.it y también les doy difusión a través de mi cuenta en Twitter, de mi perfil y página en Facebook, y en el recopilatorio Alternatives.

A continuación encontraréis la transcripción de la intervención de Alfredo Pérez Rubalcaba en la Conferencia Política del PSOE. Pero me permito recomendar que la veáis en vídeo, que miréis también el vídeo del making of de la Conferencia y que leáis el artículo de Antoni Gutiérrez-Rubí “El día que Rubalcaba sudó la camiseta” sobre el importante discurso del secretario general del PSOE. Acabo de llegar de Madrid, pero quiero compartir con vosotros la emoción y la pasión de unas palabras que han puesto en pie a los socialistas de toda España.

INTERVENCIÓN DE ALFREDO PÉREZ RUBALCABA EN LA CLAUSURA DE LA CONFERENCIA POLÍTICA DEL PSOE
(Madrid, 10.11.13)

Gracias, compañeras, compañeros:

Habéis visto el vídeo. El video es el PSOE, somos nosotros, un partido imparable cuando sale de la conferencia fuerte unido y con las ideas claras. Hemos vuelto compañeros, El PSOE ha vuelto compañeros, somos el PSOE.

Quiero empezar por los agradecimientos. Al personal de este edificio, que nos ha permitido trabajar día y noche, gracias por su apoyo. A los trabajadores del PSOE que, por cierto lo están pasando mal, y están haciendo un gran esfuerzo. A los voluntarios, a los miembros de Juventudes Socialistas que han permitido que esta Conferencia sea un lujo de participación. Gracias, compañeros de Juventudes. A los medios de comunicación que nos han acompañado y nos han seguido en estos días.

A los delegados internacionales, que han venido de Europa y sobre todo de Latinoamérica. Gracias por su ánimo y su presencia en esta Conferencia.

Voy a hacer algo que no suelo hacer. Voy a nombra a 4 personas, seguro que me dijo muchas. A Ramón Jáuregui, que coordinó la conferencia. A Valeriano que ha coordinado la parte de economía y empleo, a Oscar que se ha encargado de la organización, ha sido fantástico. Y a Elena que se ha encargado de todo lo demás y que ha venido a la conferencia con los pulmones al 50%. Le quiero agradecer su trabajo y su esfuerzo.

Compañeros, quisiera empezar diciéndoos lo más importante que se le puede decir a un socialista. Gracias por vuestro trabajo. Somos un partido que tiene más de 130 años de historia, que crearon los trabajadores para defender a los trabajadores.

Y que toda la vida ha hecho eso, defender los derechos de los trabajadores; de los que tienen empleo y de los que no tienen. Defender el progreso de nuestro país. Eso es el Partido Socialista. Trabajar y trabajar esa es nuestra historia.

Y habéis trabajado muy bien en estos días. Los que habéis estado aquí y los que os habéis conectado con lo que aquí pasaba a través de la red. Esta es vuestra conferencia. Habéis trabajado bien, innovando, escuchando, colaborando. Habéis trabajado bien.

Hoy me siento más orgulloso que nunca de mi partido. Más orgulloso que nunca. La decisión de hacer esta Conferencia la tomamos en Sevilla, en febrero de 2012. Acabábamos de perder las elecciones, severamente. Pocos de nosotros dudábamos que la derecha iba a aprovechar para probar y aplicar su programa máximo. Es decir, el peor momento de la izquierda coincidía con una derecha exultante, que iba a gobernar, como siempre ha dicho que quiere gobernar, sin complejos. Esta era la situación que abordábamos en Sevilla.

Había mucho que hacer. Había mucho que cambiar. Había muchas cosas que repensar.

Por eso me presenté a Secretario General del PSOE. Teníamos que ser capaces de hacer un nuevo proyecto socialista y de dar un empujón a la modernización del partido. Esto es lo que me llevó a presentarme. Esto es lo que os dije.

Esta Conferencia es la mejor demostración de que hemos sido capaces de hacerlo. De avanzar en un proyecto y de avanzar en la modernización. Esta Conferencia es la prueba de que en estos dos años hemos trabajado juntos, y bien.

Os dije en aquel momento que tenía tres convicciones que hoy mantengo, si cabe más:

La primera, que teníamos que reconquistar la confianza de los ciudadanos y que eso exigía un cambio de proyecto político. Elaborar un proyecto político profundo, de reforma, de cambio, progresista, compartido. Un proyecto nuevo. Era la forma de reconquistar, no podíamos hacerlo de otra manera, lo necesitábamos.

Os dije que teníamos que ser a la vez valientes y responsables. Porque la responsabilidad sin valentía conduce a la parálisis y la valentía sin responsabilidad nos podría haber llevado al precipicio. Valentía y responsabilidad. Esto es lo que teníamos que hacer.

Os dije también que creía que había una crisis económica y social terrible, y es verdad que la había. Pero que detrás de esa crisis económica y social se estaba fraguando una crisis política muy grave que afectaba a la propia confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

Y os dije que había que hacer frente a esta segunda crisis con un proyecto de reformismo radical, de reformismo que va a la raíz de los problemas, al fondo de las cuestiones. Esta convicción la tengo hoy más.

Y os dije también que teníamos que salir de esta crisis con Europa; y que Europa necesitaba a los países del sur para salir de la crisis. Que con Europa saldríamos de la crisis y sin Europa lo pasaríamos francamente mal.

Son tres convicciones que hoy mantengo.

En un momento especialmente difícil, un momento en el que nos estamos jugando el bienestar de mucha gente. Pero probablemente nos estamos jugando algo más; el rostro de nuestra sociedad para mucho tiempo. El rostro que queremos que tenga nuestra sociedad. Esta es la trascendencia del momento.

Por eso era importante hacer esta Conferencia Política. Por eso era importante tener este debate. Un debate que pone encima de la mesa un debate ideológico que en este momento está teniendo lugar en el mundo entre la derecha y la izquierda, nosotros, que creemos que no, que es lo contrario, que para crecer con justicia tenemos que crear igualdad. Ese es el debate que hemos tenido estos días, el debate que está teniendo lugar en el mundo, el debate al que el PSOE tenía que presentarse. Ese es el debate de fondo. Esta es la Conferencia, que concebimos como un gran ejercicio de honestidad política con los ciudadanos.

Queremos reconquistar la confianza de los ciudadanos. Pero los ciudadanos tienen derecho a saber qué pensamos, qué defendemos y qué rechazamos; con qué causas nos alineamos, qué nuevas propuestas, qué nuevos proyectos tiene la izquierda para hacer frente a esa derecha que tiene las mismas recetas pero también nuevas recetas. Tienen derecho a saberlo.

Y este es el ejercicio que hemos hecho aquí estos días. Un ejercicio de verdad y de profundidad.

Hemos pensado en España a fondo, no hemos hecho un programa electoral, hemos diseñado líneas maestras para continuar, para avanzar, las líneas por las que creemos que España tiene que transcurrir si queremos construir un futuro distinto del que la derecha nos trae.

Un ejercicio de verdad. La verdad a veces tarda más tiempo en abrirse paso, pero cuando lo hace ahí se queda. La mentira, la impostura, tiene las patas muy cortas.

Por eso, es lamentable que el Partido Popular no haya aprendido esta diferencia entre la verdad y la mentira. Los españoles los echaron del Gobierno en 2004 porque habían mentido. Han vuelto en el 2011 y han vuelto mintiendo.

Han vuelto sobre dos falacias, sobre dos grandes falsedades:

La primera, hacer creer que la crisis era un problema creado por el gobierno anterior y que basta que llegaran ellos al gobierno para que se acabara.

Y la segunda, anunciar que harían lo que después no han hecho y prometieron que no iban a hacer lo que ya tenían decidido hacer.

Esas son las grandes mentiras.

Por eso, hoy os digo que, además de por sus errores y por los retrocesos, que los hay, los ciudadanos van a echar al PP del gobierno por su compulsiva adicción a la mentira. Les echarán.

Hoy, a mitad de la legislatura, cabría preguntarse ¿Cómo está España, cómo están los españoles?

¿Que nos dirían los jóvenes a los que el gobierno ha puesto mil obstáculos para poder acceder a la educación?

¿Que nos dirían los millones de trabajadores que han perdido el amparo de los convenios colectivos?

¿Y las familias que han perdido las ayudas para los dependientes?

¿Qué nos dirían los enfermos que acuden a la sanidad pública?

¿Qué nos dirían los cientos de miles de trabajadores que han perdido su empleo?

¿Qué nos dirían sobre cómo está España?

Es muy difícil encontrar un ciudadano que diga que le ha ido. Habría que buscarlo entre los beneficiados de la maldita amnistía fiscal de Montoro o entre los miles de ciudadanos que han accedido a ese selecto club de millonarios en estos años mientras familias y familias de españoles caían en la pobreza. Son los únicos que se han beneficiado.

Es un gobierno insensible, no conoce a aquellos a los que aplica sus políticas. No sabe cómo viven, ni lo que sufren.

¿Cómo es posible que un ministro como De Guindos diga públicamente que los españoles ya se están acostumbrando, ya no temen perder el empleo? ¿A quién trata De Guindos? ¿Qué amigos tiene? ¿Cuántos parados conoce, para decir una barbaridad así?

Hablando de insensibilidad, permitidme una confesión personal.

Este gobierno ha hecho muchas cosas muy malas. Pero hay dos que me resultan profundamente repugnantes: expulsar del sistema público de sanidad a los inmigrantes irregulares y cobrar las medicinas a los enfermos crónicos que las necesitan para vivir.

¿Cómo se puede hacer algo así? ¿Cómo se puede tener tan poca sensibilidad social?

No se aplican estas medidas en Asturias, en Andalucía ni en Canarias. Porque gobernamos los socialistas. Porque gobierna el Partido Socialista.

Pero cuidado. No es solo insensibilidad. Es ideología. La derecha nunca ha creído en la igualdad nunca se ha preocupado por la solidaridad. Son las fórmulas de la derecha pura y, sobre todo, dura.

La derecha tiene en estos momentos un pretexto y un propósito. El pretexto es la crisis. El propósito es debilitar el Estado social. Es gravísimo.

Es intolerable que se haga pagar a los pensionistas por los medicamentos. Pero es aún peor privatizar hospitales públicos.

Es muy duro y reprobable quitar profesores, pero hacer leyes que atacan a la educación pública es peor.

Bajar los salarios es grave, pero a medio plazo acabar con la negociación colectiva es peor.

El problema son los recortes, por supuesto, pero peor son los cambios estructurales que quieren dejar atados y bien atados para que nuestra sociedad sea estructuralmente una sociedad desigual. Ese es el problema de la derecha.

Quieren una desigualdad estructural.

Nadie sabe cuándo saldremos de la crisis. Pero lo que ya es seguro es que acabaremos la legislatura con más desempleo, con más impuestos, con más recortes sociales y con muchísima más deuda.

Y sobre todo con una desigualdad insoportable para una sociedad decente como es la española. Porque el PP ha elegido ese modelo de salida de la crisis.

Hay otro camino. Hay otro modelo y hay otra salida. Es la que hemos discutido aquí. Un modelo que conduce a una sociedad de igualdad de oportunidades, de empleo digno, de justicia, de cohesión social. Ese modelo es el que hemos diseñado en esta Conferencia Política.

Es posible que a muchos, mañana, os pregunten que qué hemos hecho en esta Conferencia. Os pido que digáis que hemos trabajado en la igualdad, en la justicia.

Pero si tuvierais que resumir, os pediría que dijerais dos palabras: igualdad y futuro. Ese es el propósito de esta Conferencia.

El desafío que tenemos por delante se resume también en dos palabras: reconstruir y construir.

Tenemos que reconstruir las cosas que el gobierno de la derecha está destrozando. Empezando por la cohesión social, la educación, la sanidad, las pensiones, el sistema de dependencia, las relaciones laborales, la igualdad entre hombres y mujeres.

Tenemos que reconstruir el consenso, el diálogo social. Darles valor a los acuerdos entre empresarios y trabajadores.

Tenemos que reconstruir el consenso político porque hay muchos cambios que hacer para que nuestras instituciones políticas vuelvan a ganar credibilidad.

Y tenemos que reconstruir nuestras relaciones territoriales, nuestra convivencia territorial. Y hacerlo sobre la base de dos palabras que han estado presentes en la historia de España: la unidad y la diversidad. Forman parte de nuestra historia. Así es como tenemos que reconstruir nuestra convivencia territorial.

Tenemos que reconstruir la relación de Cataluña con el resto de España, sobre la voluntad de seguir viviendo juntos, sobre el mutuo respeto y sobre afecto mutuo. Y lo vamos a hacer junto al Partido de los Socialistas de Cataluña, Pere. Con vosotros.

Vamos a reconstruir este sistema de vida común para seguir juntos, trabajando juntos, progresando juntos.

Los socialistas queremos a Cataluña con nosotros, y la queremos tal como es; y estamos convencidos de que la mayoría de los catalanes quieren a España y la sienten suya.

Nosotros somos socialistas, no somos nacionalistas. Hay algunos nacionalistas que presumen ante nosotros de emocionarse más con los símbolos y con la bandera; no creo. Pero de lo que estoy plenamente seguro, en todo caso, es que no hay ningún partido en España que tenga tanta pasión por España y por su gente. Pasión por los españoles, por sus derechos, pasión por sus lenguas, por sus culturas, pasión por su igualdad. Pasión por España y los españoles. Eso es el Partido Socialista, pasión por los ciudadanos. No somos nacionalistas, somos socialistas. Pasión por la gente.

Pero no solo tenemos que reconstruir. Tenemos que construir muchas cosas.

Empezando por una nueva política económica, capaz de ganar productividad manteniendo la cohesión social, no dejando que nadie se quede atrás.

Construir un modelo productivo que se tome en serio el tema del medio ambiente, del cambio climático y lo convierta en un motor de progreso y una fuerza creadora de riqueza y de empleo.

Construir nuevas formas de empleo, porque muchos de los empleos que se han perdido en esta crisis no se recuperarán; hay sectores nuevos, nuevos modelos en un nuevo mercado.

Empleo en sectores nuevos y también en otros que no lo son tanto, como el de la cultura, que está siendo machacado por el PP. Tenemos que apoyar a la cultura, porque empleo y riqueza. Riqueza material y otra riqueza, la de la creatividad y el disfrute estético, que ninguna sociedad libre se puede permitir perder. Tenemos que construir empleos para la cultura.

Tenemos que construir una nueva forma de hacer política, para acercarnos a los ciudadanos. Una nueva cultura en la red, reglas del juego para que sea un espacio de democracia, de innovación y de creatividad.

Tenemos que construir códigos éticos y jurídicos para acabar con la corrupción. Éticos y políticos.

Pero reconstruir no significa mirar hacia atrás con autocomplacencia. Reconstruir significa examinar lo que hemos hecho, ver las cosas que hemos hecho mal para poderlas hacer bien. Es un trabajo que tenemos que hacer sin autocomplacencia.

Ahora hay sectores de la izquierda, ahora, que vienen a decirnos que cualquier tiempo pasado fue mejor. Ahora. Y nosotros les decimos que no.

Ayer Susana hablaba de mareas y de plataformas. Hay que estar ahí. Porque los ciudadanos que salen a defender la sanidad pública están defendiendo el modelo que pusimos en marcha los socialistas. Porque los ciudadanos que salen a defender la escuela pública están defendiendo el modelo que pusimos en marcha los socialistas.

Hay que estar con ellos para decirles que no somos iguales, que no ser igual el que construye que el que destruye, que no puede ser igual el que edifica la sanidad pública que el que se la carga, que no somos iguales. Ahí hay que estar. Con los movimientos sociales, con la gente que defiende nuestro modelo. Ahí hay que estar sin autocomplacencia, pero con orgullo. No somos iguales.

Hay que estar ahí para defender el pasado. Pero lo que tenemos que defender con uñas y dientes es el futuro, que se quiere cargar la derecha. Con la gente, con los ciudadanos, tenemos que estar.

Y entre lo que hay que tenemos construir y reconstruir está Europa.

Hay que reconstruir el ideal europeísta; y para ello, hay que progresar en la Unión Europea.

Con la convicción de que no hay mejor instrumento para luchar por la igualdad y por el progreso en una sociedad global, que la Unión Europea. Con la certeza de que o Europa avanza o se volverá irrelevante. Con la seguridad de que España necesita a Europa para salir de la crisis.

Hoy, la Unión Europea está mejor, parece que empieza a salir de la recesión. Pero no por las políticas austericidas de la derecha. No. Está saliendo de la recesión porque el Banco Central Europeo está haciendo lo que tenía que hacer porque flexibilizaron el déficit, porque empezamos a construir lo que faltaba de la Unión Europea.

Y la pregunta que hay que hacerse en estos días es ¿cuánto sufrimiento nos habríamos ahorrado si estas medidas se hubieran aplicado hace dos años cuando las propusimos los socialdemócratas y los socialistas europeos?

Queremos una Europa que priorice el crecimiento y la creación de empleo, que defienda su modelo social y que luche contra el dumping social dentro y fuera de la Unión Europa.

Y queremos un Partido Socialista Europeo fuerte, que le diga a los ciudadanos que en la Europa de hoy un alemán en paro tiene más cosas en común con un español en paro que con un millonario alemán.

La socialdemocracia tiene por delante la tarea de recuperar la idea de Europa como un proyecto de competitividad, de progreso pero también de cohesión social, de solidaridad territorial, de gobernanza económica y de control.

En esa tarea nos va mucho a Europa y a España, nos va nuestra salida de la crisis. Qué salida de la crisis vamos a hacer. Por eso, tenemos que volcarnos en las elecciones europeas de 2014. Tenemos que ganar las elecciones europeas y yo creo que lo vamos a poder hacer. Lo tenemos que hacer por Europa y lo tenemos que hacer por España. Hoy, compañeros, más que nunca Europa. Eso es el Partido Socialista, una apuesta por Europa.

Y hay que cambiar la política económica.

No seremos los socialistas los que nos alegremos cuando las cosas van mal. En eso tampoco somos como ellos.

Si la economía crece o, mejor decrece menos, nos alegraremos. Si mejoran las exportaciones, lo celebramos. Si la temporada turística ha sido buena, nosotros nos alegramos.

Pero sí queremos decirle al Gobierno que la propaganda no te saca de la crisis, con la propaganda no creces.

No se puede hablar de crecimiento y recuperación cuando uno de cada cuatro trabajadores y dos de cada cuatro jóvenes no tienen empleo.

No se puede hablar de milagro y de recuperación cuando se quitan becas o se recortan las pensiones.

No cabe proclamar la recuperación mientras las familias no puedan salir de esa situación de asfixia que tienen por sus hipotecas.

Han renegociado la deuda de los bancos ¿Por qué no pueden hacer lo mismo las familias?

Ayudar a las familias, reestructurar sus deudas es crecimiento, es consumo y es empleo. Es ayudar a las familias que están impidiendo que muchos caigan en la desesperación y el sufrimiento.

¿Por qué no les podemos echar una mano a las familias españolas como hemos ayudado a los bancos? Tenemos que hacerlo.

Como tenemos que ayudar a las pymes. Pidamos un rescate a Europa para salvar nuestros bancos, nos dijo Rajoy. Ya está hecho ¿Y ahora?

¿Para cuándo el crédito a las pequeñas empresas? ¿Para cuándo la creación de un banco de inversiones público que favorezca el empleo y el crédito para las pymes? Que permita que las pymes crezcan y creen empleo.

Rajoy dice que para crecer tenemos que ser socialmente injustos. Pues no estamos de acuerdo. Es exactamente al revés: la eficacia económica es la eficacia social. Lo que no es socialmente justo, no perdura

Tienen un modelo de salida de la crisis que se basa en bajar los salarios, recortar los derechos y poco más. Ese modelo no lleva a ningún sitio porque siempre habrá alguien que compita más barato.

Nuestro progreso, como el de toda Europa, tiene que venir de la mano del crecimiento, la productividad y la cohesión social. ¿Y cómo se combinan la competitividad y la cohesión? Os lo diré: con investigación y educación, sobre todo, educación. Con educación, con educación, con formación. Así se conjunta conocimiento y cohesión.

Medimos la riqueza de un país en términos de su Producto Interior Bruto. No falta mucho para que ese PIB pase a ser CIB, Conocimiento Interior Bruto. Hoy los países crecen por lo que conocen, por lo que saben, por lo que crean. En un crecimiento que no tiene costes, porque cuanto más creces, más crece. En un país como España, con pocos recursos naturales, es una revolución que no podemos perder, como hemos perdido las revoluciones anteriores, la del conocimiento. Ahí tiene que estar España. Crecer educando, crecer innovando, crecer investigando. Competir con nuestra mejor creatividad. Ese es nuestro futuro.

Se está negociando en Alemania un pacto de legislatura entre el SPD y Merkel.

¿Sabéis cuál ha sido una de las principales exigencias de los socialdemócratas?

Crecimiento en investigación, en desarrollo y en innovación. Es gente que sabe lo que espera en el futuro de Alemania.

El gobierno optó por una política de recortes y se equivocó. Pero donde más se ha equivocado es en las relaciones laborales. Cortar los puentes entre empresarios y trabajadores es un desastre para nuestro país. Por eso es fundamental recuperar la concertación social, por eso reclamamos un pacto de rentas que comprometa mutuamente a empresarios y trabajadores, un pacto de rentas, de todas las rentas, los salarios y los beneficios empresariales. Un pacto que modere los abanicos salariales. ¿No os parece razonable que en una empresa nadie gane en un mes más de lo que otros ganan en un año? ¿No os parece razonable que ese sea un abanico salarial por el que tengamos que luchar?

Una nueva cultura de empresa, que permita que no se desaproveche ninguna idea.

Siempre hemos defendido la igualdad de oportunidades para aprender. Ahora además, debemos defender la igualdad de oportunidades para emprender. Igualdad de oportunidades para aprender y para emprender. Para progresar individualmente y para salir adelante colectivamente. Ese es nuestro modelo de crecimiento. Y empleo. Me produce bochorno escuchar a los ideólogos de la derecha que dicen que lo único que podemos hacer para crear empleo es esperar a que la economía crezca. Ya sabemos que si la economía crece, crea empleo.

Pero un país con 6 millones de parados no puede bajar la guardia. No puede esperar sin más a crecer.

Creemos que los poderes públicos, el Estado, tienen que ayudar a la creación de empleo. Se tienen que implicar, con recursos. Empleo para los jóvenes. Para los parados de más de 50 años. Recursos públicos para la creación de empleo. Ese es nuestro modelo.

Igual que tenemos que decir, alto y claro, que no creemos que la política mejor sea la que no existe. Al revés, creemos que hay que hacer una política industrial que proteja nuestros sectores industriales y que nos permita ser competitivos en aquello en lo que ahora no lo somos. Una política industrial efectiva. Esa es la que hay que hacer para salir de la crisis.

Y una reforma fiscal. Esto es lo más importante que hemos aprobado en la Conferencia. La gran asignatura pendiente. Porque si queremos que el Estado invierta, ayude a crear empleo, mantener los servicios públicos tenemos que tener más ingresos, tenemos que hacer una reforma fiscal profunda, seria rigurosa, equitativa.

No se trata de subir los impuestos indiscriminadamente. Queremos una reforma fiscal para que cada uno pague por lo que realmente tiene. Es decir, por la suma de lo que gana, lo que hereda y lo que posee.

Una reforma fiscal en la que se equilibre la aportación de las rentas del trabajo y las del capital. En el que las grandes empresas paguen más para que las pequeñas puedan pagar menos.

Con una fiscalidad justa para el ahorro. Que castigue al que contamine y los productos nocivos para la salud.

Una reforma fiscal justa, en la que paguen los que hasta ahora no han venido agando. Para que los que pagan y están en dificultades puedan dejar de pagar.

Queremos que los parados, las familias y los pensionistas con las rentas más bajas no paguen el IRPF. Os lo diré de otra manera: que los parados, las familias y los pensionistas con las rentas más bajas se olviden de que existe Hacienda, se olviden de los impuestos, que no paguen nada.

Y declararemos una guerra sin cuartel al fraude fiscal y a los paraísos fiscales.

Estas son las propuestas de la Conferencia Política, las más importantes. Porque un país se define, entre otras cosas, por su modelo de solidaridad: como recauda impuestos a los que más tienen para repartir con los que tienen más necesidades.

Eso define un país. La mejor forma de saber de qué color es un gobierno es mirar su política fiscal y su política educativa. Eso es lo que más nos separa de la derecha.

Y también hay que cambiar la política. Porque nunca los ciudadanos han estado tan lejos y tan cerca, nunca han tenido tanta información y nunca se han sentido tan desasistidos.

Hemos hecho hace 35 años una transición modélica. Y tenemos una magnífica Constitución, que nos ha permitido libertad, seguridad, y progreso en 35 años.

Pero es hora de actualizarla. Tenemos que cambiarla. Para hacer más fuerte la democracia y la propia Constitución. Los que queremos la Constitución lo queremos tanto que queremos actualizarla, para que haya una democracia más fuerte y una Constitución más fuerte.

Tenemos que cambiarla para incorporar cosas que han pasado, básicamente sociales. Los avances sociales, en sanidad, en protección por desempleo. Queremos una constitución más social, que marque un rumbo, un marco de convivencia para los jóvenes. Tres de cada cuatro españoles no votaron esta Constitución. Tenemos que darles la oportunidad de tener su propio marco de convivencia, su propio proyecto de consenso y de futuro. Para eso queremos una Constitución.

El Estado autonómico ha funcionado muy bien, pero estamos convencidos de que tiene que seguir transitando hacia una estructura federal. Federal, esa es la palabra. Nos ha costado 30 años pronunciarla. Es bastante contradictorio, si tenemos en cuenta que en nuestros Estatutos se menciona nada menos que 204 veces.

Federal es respetar la diversidad de todos los pueblos de España; federal es que haya una claridad en el reparto de las competencias, que haya una justicia en la distribución de los impuestos; federal es que haya coordinación y cooperación y lealtad entre CC.AA y el Estado en el marco de un Senado territorial; federal es que haya igualdad de oportunidades para todos los españoles, nazcan donde nazcan.

Federal es la solidaridad, eso es federal. Federal es Alemania, es Austria y es la Europa que queremos construir los socialistas. Eso es lo que queremos.

Tenemos que cambiar la Constitución para introducir cambios en nuestro sistema político. Tenemos que cambiarla para ser más eficaces en la lucha contra la corrupción, que afecta a todos. Por eso estamos dispuestos a trabajar con todos. No hay corruptos de uno u otro partido. Lo único que hay son corruptos, corruptos que tienen que dejar la vida política. No hay más, no hay siglas. Sólo hay corruptos.

Tenemos que hacer más, compañeras y compañeros, tenemos que construir más.

No basta con modernizar el país, modernizar no es solo tener investigación y cambiar el modelo productivo. Es también cambiar los valores. Los valores profundos en la política y la sociedad española.

Me refiero a la defensa de la igualdad entre los hombres y las mujeres, la laicidad y el compromiso con la defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático.

No hablo ahora de propuestas políticas o programáticas; hablo de valores que tienen que estar presentes en la sociedad y ser señas de identidad de nuestro partido. Valores nuestros, de los socialistas, que tiene que asumirse en nuestra organización.

El Partido Socialista, en el siglo XXI, va a seguir siendo el partido que defiende a los trabajadores, el partido que lucha por la libertad y por el progreso. Pero no concibo ser socialista en el siglo XXI si no se es feminista, ecologista y defensor de la laicidad.

Tenemos que ser un partido claramente feminista. Porque o tiramos del carro nosotros o no tirará nadie.

Ahora me dirijo a los compañeros, a los hombres, y os pregunto:

¿Cómo os sentiríais si en una entrevista de trabajo os preguntaran cuáles son vuestros planes familiares, si tenéis planes de casaros o de tener hijos, y supierais que de eso depende que os den o no el trabajo?

¿Cómo os sentiríais si vuestro sexo os hiciera en candidatos preferentes al despido?

¿Cómo os sentiríais si trabajarais al lado de otra persona haciendo el mismo trabajo y cobrando diferente por ser de distinto sexo?

¿Y cómo sentiríais si desde la Conferencia Episcopal o desde el gobierno os dijeran qué tenéis que hacer para ser padres o qué no tenéis que hacer?

Os sentiríais muy mal, como las mujeres durante miles de años. Por eso no podemos parar.

La igualdad no es sólo hacer listas paritarias. La igualdad es luchar contra todas las formas de discriminación. Esa es la esencia del socialismo. No hay nada más socialista que luchar contra la discriminación de las mujeres en relación a los hombres. Es lo más socialista.

Y en esa lucha, compañeros, no hay tregua. No mientras las mujeres estén discriminadas en los consejos de administración; mientras las mujeres trabajen más y ganen menos; mientras sus pensiones sigan siendo las más bajas. No hay tregua contra la discriminación. Esas son nuestras metas. Las hemos fijado en la Conferencia. Nuevas metas para luchar por la igualdad.

Y queremos también hacer una sociedad más laica. Una sociedad más laica no es una sociedad que combate la religión: es la que la pone en su lugar, que es la conciencia las personas.

Pero que respeta la religión. No hay nadie más respetuoso con la conciencia de las personas que los que defendemos el laicismo. Respetamos profundamente las convicciones religiosas.

Un Estado laico es aquel en el que los poderes públicos no interfieren en la conciencia de las personas, pero también es aquel en el que las religiones no tratan de organizar la convivencia pública de los ciudadanos.

Hace tiempo, en España, la religión, utilizando el poder del Estado, les decía a todos, a los creyentes y a los no creyentes, cómo debíamos vivir. Les decía a los que no se amaban que tenían que seguir juntos y a los que se amaban que no podían vivir juntos. Eso se ha acabado en nuestro país.

La religión merece respeto, todo el respeto, pero no puede organizar políticamente la convivencia de la ciudadanía. Ya no. Y en esta tarea, vamos a trabajar juntos creyentes y no creyentes.

A los creyentes socialistas me dirijo. El PSOE es su partido, es el partido que va a luchar por el respeto a su religión y a todas las religiones, el respeto máximo. Eso es un estado laico.

Por eso nos oponemos a regresar a una legislación sobre el aborto que dicte la Conferencia Episcopal. Ya no, compañeros y compañeras.

Nos oponemos a que la enseñanza de la religión católica forme parte del currículum escolar; ya no.

Por eso queremos que las confesiones religiosas se autofinancien; y por eso vamos a denunciar el concordato con la Santa Sede. Lo vamos a denunciar. Ahora que estamos en la oposición, lo denunciaremos. Y cuando lleguemos al gobierno, sencillamente lo derogaremos. Lo vamos a derogar. No más castas, no más elites dirigiendo la vida de los ciudadanos. Queremos unos españoles que gobiernen su vida, libremente. Esa es la sociedad que queremos. Españolas y españoles que gobiernen su vida libremente.

Y tenemos que ser también un partido más ecologista.

Es la primera vez en la historia de la Humanidad que nos planteamos si nuestra producción, nuestra economía puede dañar nuestros recursos naturales. Es la primera vez que la mano del hombre está debajo de una gran catástrofe natural.

Pienso, como mucha gente, que el mayor desafío para la humanidad es hacer frente al cambio climático, conseguir que el planeta siga siendo un lugar habitable.

Hay muchos jóvenes que piensan que su futuro va a ser peor que el de sus padres. Tiene razones para pensarlo. Aunque hay programas para evitarlo.

Y hay muchos que piensan, y tienen razón, que van a respirar peor que sus padres. Eso sí que es preocupante. Esa es nuestra responsabilidad.

Los socialistas hemos sido ciudadanos que luchábamos por nuestras ideas pensando que no llegarían a escuchar ni una palabra de agradecimiento. No les importó.

Creían que sus causas eran justas.

Luchar contra el cambio climático, meter la ecología en nuestro ADN es justo, es solidario, es socialista, es responsable. Esto es lo que tenemos que hacer. Aunque nunca lleguemos a conocer a los beneficiarios de nuestra solidaridad.

Y tenemos que recuperar la política social. Esto es lo primero que ha empezado a desmantelar la derecha. La política social, la que construimos los socialistas, la igualdad de oportunidades, la sanidad, las pensiones, el sistema de dependencia.

Esto es lo que está haciendo la derecha, con un arma que es la mayoría absoluta, con mucha ideología, y con un pretexto que es la crisis. Y no lo vamos a permitir. Y vamos a liderar la reconstrucción del Estado social. Y que vamos a ser nosotros, porque para reconstruir un edificio que la derecha está desmantelando, nada mejor que llamar al arquitecto que lo construyó, que fuimos los socialistas. Nosotros lo vamos a hacer. Vamos a liderar ese proyecto.

Y lo haremos de forma sostenible. Atendiendo a nuestros retos demográficos. Elevando nuestros ingresos y revisando nuestros gastos. Como hemos previsto en esta Conferencia, de forma sostenible.

Los españoles tienen derecho a saber con qué estamos y con qué no estamos.

El próximo gobierno socialista restablecerá los derechos de los trabajadores y la sanidad pública universal. El próximo gobierno socialista defenderá la educación pública y la igualdad de oportunidades. El próximo gobierno socialista reconstruirá nuestro sistema de dependencia y reforzará desde el consenso el sistema público de pensiones.

En el Congreso de Sevilla dijimos vamos a diseñar un nuevo proyecto político, las líneas de un nuevo proyecto, y vamos a repensar nuestro partido, vamos a modernizarlo. En una doble dirección.

La renovación del partido como instrumento, orgánica. Y también la participación, la apertura. Esta Conferencia ha sido un buen ejercicio de las dos cosas. De la participación y de la apertura.

Y tomamos una decisión, muy importante en relación con la participación, que no es la primera. A quienes ahora nos miren, les recuerdo que fuimos los primeros que invitamos a nuestros Congresos a plataformas y organizaciones sectoriales, a la sociedad organizada. Los primeros que hicimos listas paritarias. Los primeros que decidimos elegir a nuestros candidatos votando los militantes del partido.

Ahora vamos a volver a ser los primeros. Vamos a elegir nuestro candidato electoral en primarias abiertas. Es decir, será elegido por nuestros militantes, y todos aquellos ciudadanos que quieran incorporarse. Puesto que vamos a pedir su voto, vamos a empezar pidiendo que participen en la elección de para quién vamos a pedir su voto.

Y os lo digo aquí, delante de los militantes de un partido que tienen más de 4.000 agrupaciones. El único partido en España en el que en la agrupación de un pueblo de 300 habitantes ha decidido una reforma fiscal. El único que puede hacerlo. Ese es el PSOE.

Y a los militantes que estáis aquí representados, les quiero decir que estamos haciendo un enorme ejercicio de generosidad, depositando en manos de los ciudadanos una decisión que pertenecía legítimamente al partido.

Demuestra una convicción: que el partido no es solo nuestro. No es solo de los militantes, que es de todos los ciudadanos que comparten nuestros valores y nuestros principios. Que el partido es un instrumento para que los ciudadanos hagan valer esos valores y esos principios.

Eso son nuestras primarias abiertas. Las vamos a hacer bien. Marcarán un antes y un después en la historia de la política española. Y bien es hacerlas con representación, con participación, con debate, con transparencia. Vamos a hacer un ejemplo de la mejor democracia en nuestras primarias abiertas.

Y termino ya,

Todo lo que hemos hecho en estos dos días de debate, se resume en dos palabras: Igualdad y Futuro. Precisamente, las dos cosas que se está cargando la derecha.

Pero quiero recordaros algo más. Compañeros, somos el Partido Socialista Obrero Español. El más importante de la izquierda, el único partido de izquierdas capaz de parar a esta derecha desalmada, que está trayendo mucha desgracia y mucho sufrimiento a nuestros ciudadanos.

Este es el PSOE. Somos el Partido Socialista Obrero Español. El partido que más ha hecho por el progreso de los ciudadanos, el que más ha hecho por la convivencia entre nuestros pueblos y nuestros ciudadanos.

Somos el Partido Socialista Obrero Español, el partido de la mayoría, porque representamos a los trabajadores que son la mayoría de este país.

Salimos de esta conferencia fuertes, unidos, con las ideas claras.

Somos el Partido Socialista. Que ha vuelto. Tenemos un proyecto para España. Un proyecto para Europa. Tenemos un proyecto para salir de la crisis con solidaridad, con justicia. Tenemos un proyecto para cambiar la política, la democracia, para hacerla más fuerte. Tenemos un proyecto para convertirnos en el instrumento de los progresistas. Tenemos un proyecto.

Somos el único partido capaz de llevar a la práctica sus ideas. El único que lo ha hecho. Sabemos lo que queremos hacer. Sabemos lo que la gente espera de nosotros. Salid fuera y hagámoslo. Compañeros. Hagámoslo.

Gracias a todos.

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Domingo 10 noviembre 2013 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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