A cinco días del Congreso del PSC

A cinco días del 12º Congreso del PSC no he querido dejar de actualizar mi Diario en Internet, a pesar del trabajo que se me va acumulando. Pero teniendo presente que el próximo domingo no podré hacer la actualización del diario y habiéndose celebrado una decisiva cumbre europea, he creído necesario hacer el esfuerzo de la actualización semanal. De las muchas cosas pendientes que tengo que hacer está la respuesta a la Carta abierta que Joan Ignasi Elena nos ha dirigido a los otros candidatos en este proceso congresual. Ciertamente algunas de las precisiones que nos pide encuentran respuesta, desde mi punto de vista, en la conferencia que pronuncié el pasado 24 de noviembre en el PSC de l’Eixample. Pero la verdad es que Joan Ignasi pide precisiones y aprovecharé esta entrada en mi Diario para hacerlas.

Pero antes os recomiendo que leáis las entrevistas que me hicieron Teresa Carreras en El Siglo y Leonor Mayor en El Mundo, así como el artículo “Juntos podemos” que publiqué en La Vanguardia.

Hay dos cosas que me están sorprendiendo bastante de este proceso congresual. Una, es la necesidad que tienen los miembros de la actual Comisión Ejecutiva del partido de distanciarse del aparato. Supongo que visto desde fuera todavía parecerá más chocante porque lógicamente alguien se preguntará si los miembros de la Comisión Ejecutiva forman o no parte del aparato del partido. Y si no forman parte del aparato, qué demonios son y quién diantre es el aparato. No quiero negar que hay razones para distinguir entre una cosa y otra. Yo mismo me encontré un día con un titular de diario que decía literalmente “Iceta rompe con el aparato”. Cómo conozco bien la profesionalidad del periodista que firmaba la crónica y tengo mucha simpatía por el diario que la publicaba, estoy convencido de que habían llegado a esta conclusión a partir de los datos que algunos les proporcionaron. En fin, quiero tranquilizar, o no, a mis lectores y lectoras, formo parte del aparato, al menos hasta que la Comisión Ejecutiva del PSC rinda cuentas ante los delegados y delegadas del 12º Congreso del partido.

Ciertamente los aparatos políticos tienen mala prensa, a menudo muy merecida. Pero no conozco muchas organizaciones sin aparato, es decir, sin estructuras permanentes de dirección y coordinación que trabajan de forma profesionalizada. Incluso las ONGs con más prestigio tienen importantes aparatos que desarrollan con eficacia sus funciones. También es cierto que una persona puede formar parte de la Comisión Ejecutiva del partido y no sentirse parte del aparato, supongo que esto da más tranquilidad y más perspectiva. Yo cuando asumo una tarea política o de representación por elección de mis compañeros lo hago al 100%, tengo la costumbre de hacerlo desde cuando fui delegado de curso en la universidad. Creo que cuando me incorporé a la Comisión Ejecutiva debía de ser porque algunos creyeron oportuno que formara parte del aparato. Y siempre me he sentido parte del aparato. Esto no quiere decir que esté de acuerdo con todas y cada una de las decisiones del PSC, pero sí que me hago responsable de todas ellas. No sólo de las acertadas. Qué le vamos a hacer, soy así.

La otra cosa que encuentro chocante del debate precongresual es esta apelación genérica sobre la necesidad de un PSC “más catalanista”. Desde mi punto de vista se es o no se es catalanista, no hay medias tintas, no hay varios grados de catalanismo. Si así fuera ¿cómo se mediría el grado de catalanismo? ¿En función de la proximidad a CiU? ¿En función de la proximidad a los postulados independentistas? ¿Habría un tribunal habilitado para juzgar el grado de catalanismo? ¿Quién formaría parte de él? ¿Las decisiones se tendrían que tomar por unanimidad o bastaría una mayoría simple?

Siempre he creído que el catalanismo es un sentimiento cívico compartido, difuso y transversal, un sentimiento de estima por la tierra, la cultura, la historia y la lengua catalanas, que puede impregnar proyectos políticos muy diferentes. El catalanismo es la defensa de la identidad catalana, que tiene un carácter plural, pero que encuentra en la lengua y la cultura catalanas un elemento identificador fundamental, a través del autogobierno para lograr progresivamente mayores cotas de libertad y de progreso.

El PSC es un partido catalanista por definición, vocación, historia y convicción. Ya Ernest Lluch distinguía claramente entre catalanismo y nacionalismo, considerando el catalanismo como algo mucho más amplio que el nacionalismo, y otorgando al nacionalismo un carácter más definido de ideología política que situaba la cuestión nacional en el centro de sus preocupaciones.

Sinceramente creo que el PSC no tiene un problema de catalanismo, el PSC tiene un problema de desdibujamiento de su proyecto de país y a veces ha sido carecido de firmeza y de coherencia para defender su proyecto de Cataluña hacia adentro y hacia afuera.

En efecto, el PSC ha de invertir más esfuerzos en definir su proyecto de país, en el que la unidad civil, la cohesión social y el autogobierno forman una tríada indisoluble, y para convencer a una mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña que nuestro proyecto político defiende mejor que ningún otro sus intereses concretos. Si en algún momento una parte significativa de la ciudadanía catalana ha percibido tibieza o ambigüedad en la defensa que hacíamos de nuestro proyecto de país, el problema es nuestro, no de ellos. Y tenemos que reconocer que la Sentencia del Tribunal Constitucional ha debilitado las posiciones federalistas, que hay que retomar con mucha más exigencia y ambición.

El proyecto de país del PSC incorpora también nuestra visión de España, y una propuesta de fraternidad federal con el resto de pueblos de España con los cuales compartimos un Estado democrático que tiene que defender los intereses de todos y respetar las diversidades nacionales que integra. Para nosotros, España es también un escenario político donde defender los intereses de los trabajadores catalanes y el Estado un instrumento al servicio del autogobierno de Cataluña.

Este modelo necesita una entente federal con el Partido Socialista Obrero Español. Y esto puede comportar en algunos momentos la existencia de puntos de vista no coincidentes entre el PSC y el PSOE. Y no pasa nada. Es decir, el PSC tiene que defender su punto de vista con la voluntad de acordar una posición común con el PSOE, y si no se consigue el acuerdo, tiene que defender su posición hasta el final allá donde haga falta, sea en el Congreso de los Diputados, en el Senado, en el Parlamento Europeo, o donde sea.

Hechas estas dos consideraciones iniciales paso a responder algunos de los interrogantes contenidos en la Carta abierta de Joan Ignasi Elena.

Tema 1. Creo en una organización amplia, abierta y transparente, que fomente el debate y el pluralismo interno. Creo que las agrupaciones del partido tienen que ser totalmente autónomas en las funciones que les atribuyen nuestros Estatutos. Creo que las federaciones del partido tienen que funcionar de abajo a arriba y no al revés. Creo en el sufragio universal abierto a la ciudadanía para elegir candidatos y en cambio creo que los órganos del partido se tienen que elegir como hasta ahora, dando oportunidades a la presentación de candidaturas diferentes con pleno acceso de la militancia a sus posicionamientos políticos (que se suponen diferenciados). Creo que tenemos que encontrar mecanismos de limitación de mandatos orgánicos e institucionales con la posibilidad de excepciones justificadas y votadas por el Consell Nacional del partido. La invitación de Isidre Molas a elegir los compañeros y compañeras en función de sus capacidades y no de fidelidades personales estaba contenida de forma expresa en mi conferencia, y no por casualidad. Creo que tendremos que hacer una verdadera revolución sectorial en el partido, las organizaciones sectoriales del PSC son un instrumento básico para la renovación programática y para el conocimiento de problemáticas específicas. Hay que procurar que el peso de las organizaciones sectoriales esté ligado a su capacidad de movilización interna y externa.

Me gusta mucho más la idea de Consejo Abierto o Consejo Ciudadano que la idea de una “cuota de miembros de la sociedad civil” (yo decía en junio pasado “Hay que institucionalizar mecanismos de diálogo con los socialistas sin carné, simpatizantes o votantes. ¿Por qué no pensar en un parlamento socialista, formado por el Consell Nacional y un número igual de personas que compartan nuestra Declaración de principios y sean miembros destacados de sindicatos y asociaciones progresistas, creadores de opinión o referentes ciudadanos? ¿Por qué no crear mecanismos similares a nivel de ciudad o distrito? El Partido Socialista no ha de estar sólo al servicio de sus miembros sino de todos los ciudadanos que compartan con nosotros los objetivos de justicia social”).

Nos hace falta un auténtico plan de choque. Con una dirección que trabaje mucho. Si yo la encabezara, regalaría a todos sus integrantes una libreta para apuntar los deberes y poder ir borrando las tareas ya cumplidas. Debería reunirse de noche, para que gente no ligada a tareas institucionales pudiera participar. Convendría que invitara de vez en cuando a responsables territoriales o sectoriales para hablar a fondo de los temas. Que se hiciera presente en el territorio de forma muy frecuente. Que atendiera a los militantes, que les preguntara qué quieren y cómo lo ven. Que transformara la sede central en un centro generador de iniciativas y capaz de atraer talento e ideas, que Nicaragua sea más la referencia de una red que no una fortaleza fría y vacía. Ya hace tiempo Raimon Obiols propuso rebautizarla cómo ‘La Fábrica’. Hace muy poco Nichi Vendola ha impulsado una iniciativa similar en Italia. Una dirección que unifique recursos dispersos para la formación, la innovación y el debate, impulsando el ‘Laboratorio de ideas’, capaz de transformar nuestra web en una revista digital de prestigio y que sea referencia para nuestra presencia y activismo en la red. Tenemos que hacer muchas cosas, muy bien hechas, y nos tenemos que poner muy rápidamente a la tarea. Y esto no podrá ser un trabajo a tiempo parcial para los principales responsables.

Tema 2. Sobre el tema del grupo parlamentario, ya he dicho en muchas ocasiones que mi modelo es el de la relación entre la CSU y la CDU alemanas, que comparten un mismo grupo en el Bundestag con capacidad de acción y voto diferenciado cuando no hay acuerdo. Está claro que en Alemania el papel de el Bundesrat hace que las grandes cuestiones territoriales se diriman en esta Cámara a partir de la representación de los länder.

Lo cierto es que una vez el PSC y el PSOE hayan hecho sus Congresos habrá que revisar estas cuestiones animados por el espíritu federal y la voluntad de acuerdo que nos caracteriza y el debate tendrá que ser profundo sin prefigurar por adelantado su resultado. El hecho de que CiU parezca monopolizar la representación de Cataluña en un Congreso de los Diputados en el que desgraciadamente todavía se dirimen importantes cuestiones territoriales no es sólo un problema del PSC, lo es también del PSOE y de todos aquellos que quieran avanzar hacia un Estado federal que se adapte a la realidad plurinacional, pluricultural y plurilingüística de España. Y es en este marco que hay que situar la discusión y el necesario acuerdo.

Para acabar con este tema tengo que decir que el PSC tiene que querer influir sobre el PSOE no solamente en los temas referidos al autogobierno y a la estructura del Estado sino también en los temas referidos al proyecto político y económico general que queremos compartir, y también nuestra visión sobre el futuro de Europa, el Mediterráneo y la governanza mundial.

Tema 3. Sobre las alianzas. Yo creo que hemos de impulsar una amplia alianza social por el progreso, a partir del crecimiento y la ampliación del espacio político y electoral del PSC. Tenemos que ser más, tenemos que ser más capaces de atraer a los activistas progresistas y a los ciudadanos y ciudadanas más conscientes y de incorporar a la política los recién llegados. Sindicalistas, creadores y emprendedores que compartan los valores de la libertad, la igualdad y la justicia social, tienen que encontrar en nosotros interlocución y espacio abierto para el debate y el compromiso político. Nos hemos de dirigir también a los catalanistas de talante liberal, a los que creen en la necesidad de afirmar la unidad civil de nuestro pueblo, nuestro autogobierno y una relación fraternal y de respeto con el resto de pueblos de España. Nos hemos de dirigir también a los que quieren ver una izquierda renovada, capaz de modernizar sus planteamientos, de adaptarlos a la realidad del siglo XXI, de recoger lo mejor de las luchas por la igualdad de derechos, del feminismo, del ecologismo político. Hemos de dirigirnos también a sectores críticos de izquierdas, que han encontrado hasta ahora una excesiva complacencia de la socialdemocracia con respecto del sistema económico capitalista que genera desigualdades, desequilibrios, crisis y pobreza. Y hemos de dirigirnos también a los sectores federalistas y soberanistas críticos con el actual marco constitucional, que quieren dar respuesta a la voluntad de autogobierno y de respeto a la personalidad nacional de Cataluña pero piensan que la separación de Cataluña del resto de España no es un proyecto factible. La renovación del PSC ha de aspirar a recoger estas sensibilidades en un proyecto político sólido, vigoroso y de amplias fronteras. Desde mi punto de vista, es prematuro embarcarse en un proyecto de alianzas con otros partidos de izquierdas, que no niego de cara al futuro, pero hoy la máxima prioridad está en reconstruir nuestro propio proyecto político, renovar nuestras ideas, vivificar nuestra organización y reconectar con la sociedad.

Tema 4. Sobre la crisis económica no tengo más remedio que remitirme a la conferencia que hice al PSC de l’Eixample, de la que aquí destaco unos párrafos.

Hace falta que prioricemos el combate contra la crisis económica y sus efectos, y también contra sus causas, que tienen mucho que ver con la hegemonía del pensamiento neoliberal que a veces ha contaminado también nuestras políticas y nuestros comportamientos individuales y colectivos.

Somos conscientes de que la economía de mercado funciona en base al beneficio y la obsesión por las posesiones materiales, pero no nos queremos resignar a una organización social que se limite a tomar nota de las desigualdades, las injusticias y los desequilibrios, a una sociedad que sólo encuentre satisfacción en el consumismo desaforado. Hace falta que recuperemos la crítica a las desigualdades, las crisis, la precariedad, la alienación y la pobreza generadas por el sistema capitalista. Precisamente porque somos socialistas.

La desregulación de los mercados, la financiarización de la economía y la sumisión de la política democrática al dictado del dogma neoliberal son las raíces profundas de la actual crisis económica, sus causas. Y su solución tiene una dimensión europea y un enfoque global que nuestro proyecto político ha de asumir y liderar.

Tenemos que demostrar que hay otro camino, que se puede ganar la batalla de la productividad y la competitividad sin disminuir los derechos sociales, sin renunciar a una sociedad más justa y cohesionada. Y esto se tiene que hacer desde la política, reivindicando la política democrática, haciéndola más cercana, más transparente, más eficaz, limpiándola de toda sospecha de corrupción o abuso de poder.

Pero no será suficiente con tener un discurso en defensa de la política. Sin asegurar la primacía de la política sobre los mercados no podremos reivindicar la política democrática. Y este es un problema de primer orden.

Y no será suficiente con tener un discurso en defensa del Estado del Bienestar. Sin competitividad económica no hay Estado del bienestar que valga. Y si la izquierda no asume esta realidad se verá sistemáticamente condenada al fracaso económico y también a la irrelevancia política.

Para conseguirlo hay que atacar frontalmente la carencia más grande y más urgente que tenemos: la necesidad de renovar profundamente nuestros planteamientos en materia de política económica y fiscal. La provisión universal de servicios públicos de calidad, la reducción de las desigualdades sociales y los desequilibrios territoriales, el ofrecimiento de oportunidades a todo el mundo y la erradicación de la pobreza no dependen solamente de mecanismos de transferencia de renta desde los sectores más favorecidos a los sectores menos favorecidos, a pesar de que en el centro de nuestra reflexión económica habrá que poner una profunda reforma fiscal.

Y, por último, tema 5 del cuestionario de Joan Ignasi Elena sobre temas europeos, me remito también a la conferencia que hice en el PSC de l’Eixample en la que hablaba de Europa fuerte: Estados Unidos de Europa, gobierno económico común, tesoro europeo, fiscalidad europea. Con una participación directa en el Partido Socialista Europeo (PSE) para contribuir al fortalecimiento del proyecto socialdemócrata en toda Europa e impulsar el proceso de elección del futuro candidato socialista a presidir la Comisión Europea, con motivo de las elecciones al Parlamento Europeo del 2014. Y debemos empezar a plantear la elección de un presidente del Consejo Europeo a través del sufragio universal. ¿Por qué no a través de una iniciativa ciudadana europea? Y acabo mostrándome partidario de que el PSC forme parte como miembro de pleno derecho del Partido Socialista Europeo, que creo que es una posibilidad de hecho recogida en el protocolo de unidad socialista de 1978 que defiendo en su integridad.

Sobre el Congreso del PSC os recomiendo que leáis los artículos de Ramón de España “Per què vaig deixar de votar (el PSC)”, Jordi Valls y Jordi William Carnes “PSC, de los recortes a la reforma”, Joan Ferran “Apuntes para un Congreso”, Javier López “Reconstruir la majoria recuperant la identitat” y la crónica de Sara González “Un favorit, un clàssic i dos ‘outsiders’”, que incluye un cuestionario que hemos contestado los cuatro candidatos (en el que se constata una vez más que no hay diferencias irreconciliables entre nosotros).

Con el proceso congresual del PSOE ya en marcha, y con un debate con muchos puntos de contacto con el nuestro, os recomiendo que leáis algunos artículos interesantes sobre el tema: “Carta a los socialistas” de José Luis de Zárraga, “¿Qué hacer después del 20-N?” de Belén Barreiro, “¿Reiniciando el PSOE?” de Ignacio Urquizu, “El PSOE y su ‘exilio’ interior” de Joan Romero, “Qué ha pasado con el voto socialista el 20-N” de José Luis de Zárraga, “La crisis de la socialdemocracia en España” de Vicenç Navarro, “¿La socialdemocracia en un callejón sin salida? En busca de una nueva brújula” de Jordi Ortega, “En los pliegues del tiempo” de Gonzalo López Alba y el extraordinariamente descarnado “¿A quién le importa el nombre?” de Soledad Gallego-Díaz.

Sobre política catalana os invito a leer los artículos: “El control de TV3 i de Catalunya Ràdio” de Joan Majó, “La credibilitat del president Artur Mas” de Andreu Mayayo, “És un problema de prioritats” de Joan Subirats, “La ‘realpolitik’ de Mas” de Fidel Masreal, donde se explica claramente la opción de CiU de pactar con el PP, “Un pacte de governança” de Antonio Balmón, que defiende una entente PSC-CiU, los datos electorales sobre los que José Luis Alvarez escribió su artículo “Catalanismo estancado” publicado en La Vanguardia, demostrando que la efervescencia soberanista es más mediática que real, “Una sanitat catalana allunyada del món” y “Misteriosos i múltiples sous del president de l’ICS” de Alfons Quintà, y “D’Oliu a Oliu i el Sabadell compra la CAM” de Joan Tapia.

Sobre la reciente cumbre de la Unión Europea os recomiendo los siguientes artículos ordenados cronológicamente:

Desde una perspectiva más general y analizando la actual situación económica os invito a leer los artículos: “Se buscan responsables” de Germà Bel, “Nadie se reconoce culpable” de Ignacio Sotelo, “La economía política de los recortes” de Josep Ramoneda, “El fin de la crisis” de Joan Majó, “Anatomía de la crisis” del libro de Josep Borrell y Andreu Missé y “Señores bomberos, la casa está ardiendo” de Angel Laborda.

En ningún caso debemos olvidar que uno de los problemas de fondo sigue siendo el de las desigualdades sociales, como nos recuerdan Amanda Mars “La brecha entre ricos y pobres se dispara al nivel más alto en 30 años”, Gran Wyoming “¿Para quién gobiernan?”, Joan Subirats “La desigualdad como amenaza”, Paul Krugman “Somos el 99,9%” y J. Bradford DeLong “La solución del 70%”.

Me han interesando bastante las reflexiones de Jordi Guillot “El fin de los centrismos”, Daniel Innerarity entrevistado por Jesús Miguel Marcos en Público, Margarita Rivière “Europeos, no alemanes” y Joaquín Estefanía “La continuidad”.

Y para acabar, celebrando a mi manera el aniversario de la Constitución española, os invito a leer los artículos “¿El Senado puede ser útil? Sí” de Francesc de Carreras y “La Constitución se merece una reforma” de Bonifacio de la Cuadra.

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Domingo 11 diciembre 2011 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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