Queremos el Estatut tal como lo votamos!

Ésta ha sido sin duda “la semana de la sentencia” y la actualización de mi diario da testimonio de ello. Empiezo, pues, para ofrecer un enlace al “fallo” de la sentencia (el texto completo no se conocerá oficialmente según parece hasta el próximo día 12 de julio). El Periódico de Catalunya ha abierto una sección dedicada a la sentencia en su web donde encontraréis un documento que, según el diario, contiene un borrador de los fundamentos jurídicos de la sentencia. Por cierto, la presidenta del Tribunal Constitucional ha abierto un expediente para intentar averiguar de dónde ha salido esta filtración.

Inmediatamente de haberse conocido la decisión del TC, se produjo una Declaración Institucional del President Montilla que considero de obligada lectura y que comparto completamente. Esta declaración fija la posición del president de la Generalitat y se tendría que convertir en el terreno común para una posible respuesta unitaria a la sentencia.

Os pueden interesar también las declaraciones institucionales aprobadas por la Diputació de Barcelona y el Ajuntament de Barcelona. Espero que pronto el Parlament de Catalunya apruebe una, entre otras cosas porque no sé cómo explicaríamos que otras instituciones con la misma o similar composición política han sido capaces de acordarlas y el Parlament no. Os invito también a leer la declaración de Nou Cicle “L’hora de la unitat, l’hora de Catalunya” y el primer argumentario distribuido por el PSC.

Días después se han publicado artículos y entrevistas que fijan todavía con más precisión la posición del president de la Generalitat y también la del socialismo catalán. Os invito a leer la entrevista al President Montilla que le hizo Enric Hernández en El Periódico de Catalunya, el artículo que me publicó el diario Avui “Després de la sentència, política“, las declaraciones que me pidió el diario El País “Debe reforzarse el pacto constitucional“, el artículo de Jordi Font “Sis coordenades per a un nord”, la entrevista al president Montilla que le hace Xevi Xirgo hoy mismo en el diario Avui y la intervención de José Montilla en un acto del PSC celebrado en Balaguer también hoy mismo. El resumen de la posición del president es fácil de hacer: “Sigo creyendo en el Estatut”.

La opinión del gobierno de España sobre la sentencia queda claramente fijada en la entrevista al ministro Francisco Caamaño que le hacen J. M. Romero y J. Casqueiro en el diario El País y en el artículo de José Luis Rodríguez Zapatero publicado hoy mismo en La Vanguardia con el título “Autogobierno y convivencia”.

En Cataluña se han publicado decenas (por no decir centenares) de artículos de opinión sobre la cuestión. Yo os recomiendo siete: Antoni Puigverd “Del bozal a la comedia”, Joan Tapia “L’Estatut està viu, però ferit”, Miquel Roca “España tiene un problema”, Lluís Foix “Un gran trastorn polític”, Antonio Franco “Una qüestió de principis”, Josep Oliver “Catalunya-Espanya: final de trajecte” y Manel Pérez “Los empresarios y el Estatut”.

También tiene interés conocer la opinión de diarios y creadores de opinión no catalanes. Os recomiendo siete: el editorial de El País “Aval al Estatut“, Jesús Maraña -director de Público- “Entre el alivio y la indignación”, Marco Schwartz “Alimento para la desafección y el separatismo”, Ignacio Escolar “Lo que rompe España”, Gran Wyoming “La letra pequeña”, Jesús Maraña “Una actitud irracional” y Gonzalo López Alba “Un ‘jabulani’ electoral”.

Lógicamente hay una gran diversidad de opiniones tanto en Cataluña como en el resto de España y no he pretendido mostrar todas las posiciones. He escogido los artículos que me han parecido más relevantes y no quiere decir necesariamente que suscriba las posiciones que se defienden en ellos.

También vale la pena repasar algunos artículos que han analizado la decisión del Tribunal Constitucional (recordemos que el conjunto de la sentencia no ha sido todavía comunicado oficialmente) desde una perspectiva jurídico-constitucional. También en este caso han sido decenas, como pequeña muestra os recomiendo nueve: Xavier Arbós “Com el mes d’abril”, Enoch Albertí “Una sentència qüestionada”, Miguel Angel Aparicio “Una resolución jurídica convulsa”, la entrevista a José Antonio González Casanova que le hace Sebastián Serrano en El Periódico de Catalunya, Francisco Balaguer “De sentencias y votos”, Victor Ferreres Comella “La sentencia”, Xavier Arbós “El impacto y el rebote” y dos artículos de Javier Pérez Royo “Problema constituyente” y “L’última paraula“.

Antes de pasar a otro tema querría explicar mi visión sobre todo ello. En mi opinión, el Tribunal Constitucional -este Tribunal Constitucional, para ser más precisos- no hubiera tenido que dictar sentencia o bien hubiera tenido que confirmar la constitucionalidad del Estatut por tres motivos: por respeto al legislador, por respeto a los ciudadanos que votaron el Estatut y por respeto a la plena y normal vigencia del Estatuto a lo largo de casi cuatro años con 50 leyes que lo desarrollan y que sólo una de ellas ha sido recurrida ante el propio Tribunal. Precisamente el TC sabe perfectamente que si alguien pretende hacer un uso inconstitucional del Estatuto siempre puede recurrir al Alto Tribunal para enmendar el error. El hecho de que el TC haya decidido modificar aquello que acordó el Parlament de Catalunya con el Congreso de los Diputados y el Senado, que fue aprobado por mayoría absoluta de las Cortes Generales y que fue ratificado por los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña es un grave error y ha excitado la legítima indignación de muchos. Es más, ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión muy delicada: el encaje de Cataluña en España.

El otro día en un debate en TV3 Oriol Pujol afirmaba que “Esto ha acabado mal, muy mal”. Yo, a pesar de respetar la posición de Oriol, discrepo de esta interpretación: “Esto no ha acabado”. España no ha dado un portazo a Cataluña como algunos sostienen (entre otras cosas porque ni Cataluña ni España son realidades homogéneas, aunque a veces hablamos como si se tratara de dos personas): la soberanía del pueblo español reside en las Cortes generales que dieron su apoyo por mayoría absoluta al Estatut que después refrendó la ciudadanía de Cataluña.

Por eso los socialistas reivindicamos rehacer el pacto estatutario: queremos el Estatut, todo el Estatut y desarrollar en plenitud todo el potencial de autogobierno que contiene. Pero también pedimos reforzar el pacto constitucional porque, ciertamente, este Tribunal Constitucional ha hecho una interpretación restrictiva (lejos de aquel Tribunal Constitucional que anuló parcialmente la LOAPA, aunque aquella ley había sido acordada entre UCD y PSOE).

Hoy, después de la decisión del TC, hay quien se pregunta si aquello que fue posible el año 1978 lo sería hoy. Para demostrar hasta qué punto el debate es pertinente me he permitido citar cuatro párrafos del libro de Gregorio Peces-Barba Martínez, “La elaboración de la Constitución de 1978”, publicado en 1988 con motivo del 10º aniversario de la Constitución, por el Centro de Estudios Constitucionales. Si tenéis la paciencia de leer estos fragmentos, entenderéis perfectamente la cuestión. Me he centrado precisamente en el debate sobre la inclusión del término “nacionalidades”. No hace falta recordar que Gregorio Peces-Barba era el único ponente socialista y que, como he dicho, escribe esto diez años después de la elaboración de la Constitución. Pocas voces progresistas se levantarían hoy diciendo lo mismo que Peces-Barba (no Roca o Solé Tura) decía entonces. Mientras la derecha española está movilizada para reinterpretar y a ser posible reescribir lo que votamos en 1978, los progresistas parecen olvidar de dónde venimos. Leed el primer fragmento:

“Otras modificaciones se introdujeron en el artículo segundo para, manteniendo el ‘derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones’, incorporar elementos aseguradores como ‘patria común e indivisible de todos los españoles’ o ‘indisoluble unidad de la nación española’. Me parecía ridículo y retórico, pero no me opuse, como tampoco lo hicieron Roca o Solé, para evitar más problemas. En todo caso era más elegante, más sobrio y más propio de una norma jurídica el texto del anteproyecto. Esta reiteración de lo que me parecía obvio era como un tranquilizante para las suspicacias. Todavía había mucha patología en nuestro país sobre ese tema“. El subrayado es mío y el fragmento recoge la opinión de Peces-Barba sobre la elaboración del informe de la ponencia constitucional. Si Peces-Barba considera que las apelaciones a la ‘patria común e indivisible de todos los españoles’ o a la ‘indisoluble unidad de la nación española’ eran patológicas, ¿cómo habría que calificar hoy la decisión del TC sobre la inclusión del término nación en el Preámbulo de nuestro Estatut?

En el segundo fragmento que os propongo veréis cuál era la opinión del ponente socialista sobre el concepto ‘nación’:

“En este sentido fue largo y duro el señor Barrera [ERC], así como en el tema de la Monarquía y del Estado Federal. Por cierto que en su intervención dijo algo muy interesante, pero contradictorio con el planteamiento habitual de la mayoría de los nacionalistas de todo tipo: ‘…La identidad entre Estado y Nación es una falsa identidad. Que Cataluña sea una nación no quiere decir que tenga que constituirse necesariamente en Estado; no implica, por tanto, propósito ni voluntad separatista, pero, inversamente, la existencia del Estado Español no implica tampoco necesariamente la existencia de una nación española que cubra sus fronteras…’. Me parecen unas palabras que se pueden suscribir y que están en la línea de lo que fueron mis planteamientos en el debate sobre el artículo 2″. Los subrayados son míos y el fragmento recoge parte de la intervención de Heribert Barrera en el debate en el Pleno del Congreso y la opinión al respecto de Gregorio Peces-Barba.

Por si alguien todavía necesita algún argumento adicional, sólo hay que leer este tercer fragmento que os propongo, que recoge una parte de la explicación que hace Gregorio Peces-Barba del debate en el Pleno del Congreso sobre el proyecto de Constitución:
“Acepté desde el inicio que el término nacionalidades era sinónimo de nación y que, en ese sentido, España era una nación de naciones y de regiones, y señalé abundantes ejemplos históricos, claves en la formación del Estado moderno donde la ‘nación’ no había sido relevante”.

Y para acabar con el argumento, nada mejor que un fragmento de la intervención del propio Gregorio Peces-Barba en el debate del Pleno del Congreso:

“…Cuando se afirma de una manera voluntaria que no hay más que una nación, que es España, se está partiendo de la misma miopía del franquismo, porque las comunidades no se constituyen por la fuerza, sino por el libre asentimiento; y estamos haciendo más por la comunidad España con estas tesis que los nacionalistas a ultranza, que desconocen la realidad de las agrupaciones humanas y que son, como decía antes, más separadores que los separatistas…”.

Realmente hoy no parece que ésta sea la interpretación mayoritaria que se hace del pacto constitucional y del sentido de la inclusión del término “nacionalidades”. Hoy se nos quiere hacer leer la Constitución española con los ojos de algunos que ni estoy seguro de que la votaran y que, en cualquier caso, mantenían serias reservas sobre su Título VIII. Éste es el sentido doctrinal de la decisión del Tribunal Constitucional que nos ha indignado y que, de mantenerse, daría razones a aquéllos que piensan que estamos en un final de trayecto y no en una estación de tránsito.

Dicho esto, hay que decir también que, aunque haya que esperar a tener el conjunto de la sentencia para analizarla en profundidad, el objetivo político del Partido Popular que pretendía liquidar el Estatut (por eso había pedido que se declarasen inconstitucionales 124 preceptos) ha fracasado. El Tribunal ha anulado un artículo, ha anulado palabras o incisos de otros 13 preceptos y para declarar constitucionales 27 preceptos más ha exigido que se haga una determinada interpretación. No tendremos que devolver ninguna nueva competencia transferida, no tendremos que revisar el acuerdo de financiación, no tendremos que modificar nuestro modelo escolar basado en la utilización del catalán como lengua vehicular, nuestra Diada seguirá siendo la Diada Nacional, y TV3 y Catalunya Ràdio podrán seguir emitiendo íntegramente en catalán. Lo digo también en beneficio de los que creen que todo se ha ido al traste, para desmentirles y llamarles al combate para recuperar aquello que se haya podido estropear.

Parece claro que la mejor respuesta a la sentencia parte de la unidad de los catalanistas. Ahora bien, de la unidad catalana se habla mucho pero pocas veces la hemos visto. Para ERC, la unidad pasa por la independencia; para CiU la unidad pasa por el concierto económico; para ICV-EUiA la unidad parece pasar por conocer a través de un referéndum la opinión de los catalanes sobre la sentencia; para el PSC la unidad pasa por la defensa del Estatut tal como lo votaron los catalanes y las catalanas en su integridad, para desplegar en plenitud su potencial de autogobierno, para rehacer el pacto estatutario y reforzar el pacto constitucional. No será fácil ponernos de acuerdo, pero haremos todos los esfuerzos necesarios para conseguirlo.

Habría que empezar por asegurar que la manifestación del próximo sábado sea masiva y unitaria. Parece de sentido común que para asegurar este objetivo todo el mundo se sume al llamamiento del president, que tengamos una manifestación encabezada por las instituciones y presidida por nuestra bandera, como mejor garantía para que se pueda sumar toda la gente que quiere expresar su rechazo a la decisión del TC, toda la gente que quiere reivindicar nuestro autogobierno, nuestras instituciones, nuestra lengua, nuestra cultura, nuestro derecho civil y una financiación justa. Sólo la unidad nos dará la fuerza necesaria para vencer el obstáculo que el TC nos ha puesto en el camino, y sólo la bandera puede garantizar la máxima unidad y la mayor asistencia a la manifestación. Espero que no se impongan otras posiciones, que, a pesar de ser legítimas, debilitarían el carácter unitario de una acción necesaria.

Sobre la situación de la economía española y de la reforma laboral os recomiendo los artículos de Justo Zambrana “¿Prusianos del sur o PIGS?”, Angel Laborda “El segundo trimestre, prácticamente plano” y Salvador del Rey “Reforma laboral: avances y temas pendientes”.

Sobre el debate que enfrenta las políticas de estímulo económico con las políticas de ajuste del déficit os invito a leer los artículos de Jordi Sevilla “El sano valor del déficit” y Paul Krugman “La tercera depresión”.

Sobre la situación de la Unión Europea y el balance de la presidencia española de la UE os invito a leer los artículos de José Luis Leal “Juego peligroso” y Miguel Angel Moratinos “Una presidencia distinta”.

Sobre el decepcionante balance de la cumbre del G-20 en Toronto os invito a leer el artículo de Joaquín Estefanía “Institución fallida”.

Con motivo de la celebración de la festividad del orgullo gay y del quinto aniversario del reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo (que todavía espera la decisión del Tribunal Constitucional sobre el recurso presentado por el PP -¿quién sino?-) os invito a leer los artículos de Gemma Lienas “¿Regresar en el armario?” (sobre la gente mayor gay) y Luisgé Martín “El matrimonio gay, cinco años después”.

Sobre los trabajos de la Comisión de Investigación del Parlament de Catalunya sobre una eventual financiación irregular de CDC a partir de la desviación de fondos del Palau de la Música os invito a leer el artículo de Joan Ferran “El sonido del silencio”.

Y acabo con la mala noticia de la muerte de Félix Pons invitándoos a leer el obituario de Andreu Manresa y Anabel Díez publicado en El País.

ZW 221 Recomendaciones de enlaces al servicio de la reflexión y la acción política y social realizada por mi amigo Antoni Gutiérrez-Rubí.

Francesc Ponsa, periodista y escritor que trabaja como jefe de prensa de la Associació Catalana de Municipis i Comarques, impulsa dos iniciativas: un grupo en Facebook con el nombre “L’Observatori dels think tanks” y un grupo en LinkedIn que se llama “Los think tanks en España y en el mundo”. Ambos, con el objetivo de debatir y compartir información sobre el mundo de los think tanks, de la producción de ideas y de su influencia.
Están invitadas a participar todas aquellas personas que tengan interés en este ámbito. En el caso del grupo de LinkedIn, encontramos a Oriol Illa, Ignacio Martín Granados, Xavier Peytibi o Xavier Pastor, entre otros.

Como información de interés relacionada, en este post se presentan los resultados de la encuesta de los lectores del portal Iberglobal que, un año más, presenta un ránking donde el Real Instituto Elcano lideraría, según sus datos, la lista de los think tanks españoles. La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), vinculada al Partido Popular, se situaría en el segundo lugar. En el ránking encontramos también al Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) y al CIDOB. En los comentarios relacionados se facilita el enlace a la Fundación Ciudadanía y Valores donde se puede consultar una relación bastante completa de los think tanks en España, en su Guía (la autora de la cual es Marta Tello Beneitez).

Anuncios

Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Domingo 4 julio 2010 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.