Por un catalanismo eficaz

Cuando la semana pasada explicaba que quería incorporar menos artículos de lectura a la actualización semanal de mi Diario quizás pecaba de voluntarista. Lo cierto es que se me hace difícil prescindir de materiales que considero interesantes. Aprovecho, sin embargo, para volver a recordar que en mi Google Reader encontraréis muchas cosas de interés que voy encontrando por la red.

Para empezar os recomiendo que leáis la Declaración institucional del President Montilla con ocasión de la Diada. Podéis leer también la entrevista al President de la Generalitat que le hicieron en el diario Avui David González y Marta Lasalas. Aquí encontraréis el Manifiesto del PSC con motivo de la Diada. Y también os recomiendo que leáis la entrevista que me hace Enric Rimbau en la revista El Temps.

He encontrado particularmente interesante la encuesta sobre Cataluña encargada por el diario Público. Aquí encontraréis los datos sobre intención de voto y aquí encontraréis las opiniones sobre el Estatuto. No os perdáis el análisis del director del estudio José Luis de Zárraga “Actitudes moderadas y reorganización del voto”. Como complemento de este estudio os invito a leer el artículo de Oriol Bartomeus “Cherchez la femme” en el que destaca la importancia del voto femenino de cara a las próximas elecciones.

El Publiscopio proporcionaba algunos datos que conviene remarcar. Por ejemplo, la estimación en escaños (encontraréis entre paréntesis la actual composición del Parlament): CiU 53/54 (48), PSC 44/46 (37), PP 13/15 (14), ICV-EUiA 11 (12) y ERC 11 (21). Según esta estimación, ERC sufriría una bajada muy importante, CiU y PSC subirían y como el PSC sube más que CiU, la distancia entre ambos partidos disminuiría. José Zaragoza ha subrayado una conclusión evidente: el escenario está abierto pero queda claro que CiU sólo podría conseguir la presidencia pactando con el PP. Según el estudio, el PSC es el partido que suscita más simpatía y la mayoría de los catalanes piensa que José Montilla será reelegido como presidente de la Generalitat. Según el estudio, las tendencias de voto apuntan a un claro retroceso de los partidos más radicales.

Personalmente, todavía he encontrado más interesante la parte del estudio dedicada a las opiniones sobre el autogobierno: la mayoría cree que el Estatut es bueno, más del 60% de los catalanes quiere ampliar el autogobierno y sólo el 10% cree que el anterior sistema de financiación era mejor que el acordado entre el Gobierno de Cataluña y el Gobierno de España antes del verano. El estudio concluye que la mayoría de los ciudadanos no cree que convocar manifestaciones sea una buena respuesta en caso de recorte del Estatut, y todavía son menos los que defienden la retirada de todo apoyo al gobierno de España, la retirada de los diputados catalanes del Congreso y la ruptura de relaciones institucionales con España. Eso sí, la mayoría quiere que se encuentre la manera de hacer respetar el potencial de autogobierno contenido en el Estatut votado por los catalanes.

Si éste es el sentimiento mayoritario de la gente, no es de extrañar que la figura del Presidente Montilla obtenga cada vez más reconocimiento ciudadano. La gente reclama firmeza, pero también rigor. La mayoría está dispuesta a dar la batalla por el autogobierno, pero no a perder tiempo y fuerzas con batallitas estériles. Creo sinceramente que la mayoría quiere que se gane la batalla del Estatut como se ganó la batalla de la financiación, con tenacidad e inteligencia, rehuyendo toda gesticulación y brindis al sol. No puede ser que el debate político catalán se parezca a una bicicleta estática que no nos lleva a ningún sitio o a una noria que gira siempre sobre el mismo eje pero tampoco lleva a ninguna parte.

Por su interés os recomiendo también la lectura del editorial de La Vanguardia “Cataluña, entre gestos y comicios”, el artículo de Francesc-Marc Álvaro “¿Qué pasará en Cataluña?”, la intervención del President Pujol en el acto conmemorativo del 150º aniversario del nacimiento del President Macià y el artículo de Ferran Mascarell “Independència o Estatut”.

Como aperitivo destaco algunos fragmentos de estos textos.

Dos del editorial de La Vanguardia: “No obstante, la larga espera de la sentencia del TC ya ha servido para poner evidencia que los excesos de tacticismo que influyeron en la complicada elaboración del Estatut no han desaparecido. Los incesantes debates sobre las posibles respuestas a un fallo negativo indican que lo urgente, lo superficial y lo hipotético se impone, en el mundo político catalán, a una visión más reflexiva, serena y estratégica. Las discusiones bizantinas sobre la oportunidad de convocar manifestaciones preventivas o reactivas en defensa del Estatut sólo sirven para confundir y cansar a los ciudadanos, y para desplazar la responsabilidad de los actores políticos (…) “La política reclama gestos tanto como razones, pero no es bueno acabar en la gesticulación desconcertante. La incertidumbre que provoca la suerte final del Estatut no puede ser rellenada con la multiplicación de brindis al sol y acciones minoritarias e improvisadas que pretenden marcar la agenda del conjunto de la sociedad catalana. La peculiar consulta soberanista prevista en Arenys de Munt para el día 13 y su corolario de reacciones de todo tipo es el síntoma clamoroso de los riesgos que aparecen cuando los grandes partidos y sus dirigentes ceden espacio en el ruido y a los efectismos del radicalismo retórico. Los extremos ideológicos se alimentan mutuamente y ello en nada contribuye a la búsqueda de consensos que permitan abordar con responsabilidad respuestas sólidas de país, que transmitan confianza y hagan recuperar el prestigio de Cataluña de puertas afuera y de puertas adentro”.

El final del artículo de Francesc-Marc Àlvaro: “Servidor de ustedes -puesto a usar la bola de cristal- teme lo que podría ser la síntesis diabólica y frustrante de ambos horizontes: una Catalunya subyugada por el cambio efectivo de statu quo pero sin fuerza real para unir voluntades y concretar alternativas creíbles. No quiero un país que renuncie a hacer política y fíe toda su suerte a la magia”.

Un fragmento del discurso del President Pujol: “Un segundo aspecto del President Macià a destacar -no os sorprendáis- era su elegancia. Me refiero a su elegancia de conducta y de espíritu. Una elegancia interior pero que trascendía. Una elegancia de raíz ética. Y el catalanismo no será nada si pierde la raíz ética, si olvida sus propias normas, si sacrifica la seriedad al espectáculo y al jolgorio, si deja de ser exigente consigo mismo. Y si eso no lo sabe transmitir de una manera atractiva, de una manera señorial, que lo haga deseable a la gente. Esto también tiene que formar parte de nuestra identidad. Y ahora no es exactamente así”.

Y el final del artículo de Ferran Mascarell: “La gente reclama una política de cosas reales, aunque sean complejas. Basta de realidades innecesariamente simplificadas u horizontes metafísicos. Un reconocido sociólogo francés señaló que cuando la verdad es difícil, cosa que suele suceder la mayoría de las veces, sólo se puede expresar de manera difícil; a menos -claro está- que se acabe hablando de otra cosa. La política catalana está entrampada entre la retórica del independentismo de salón y la vacuidad de un federalismo apocado. El catalanismo no exige unidad ideológica: obliga, eso sí, a desplegar una nueva inteligencia política basada en la búsqueda de la unidad para hacer frente a la complejidad”.

Y no me resisto a acabar con las citas sin incluir la del artículo “¿Instinto asesino?” de Antoni Puigverd publicado en La Vanguardia el pasado 4 de septiembre: “Y en lo que al mapa político catalán se refiere, si alguno de los dos partidos centrales se deja arrastrar por una nueva ola de pesimismo trágico y pretende conducir a Catalunya de nuevo hacia el embrollo, se encontrará de repente con los límites de la realidad. Esos límites que Joan Sales, en una carta dirigida a Mercè Rodoreda en 1961, describía con descarnada claridad: “Lo que nos tiene medio neurasténicos a todos es que este ideal, causante en definitiva de todo, no se acaba de saber a estas alturas si era realmente el ideal de todo un pueblo o sólo la manía de unos cuantos”. Llevo meses escribiendo que se acerca la hora de la verdad en Catalunya. Quizás cuando llegue, se comprenda mejor por qué algunos defendemos contra viento y marea la moderación. El catalanismo histórico se proponía, por encima de todo, preservar la lengua y la tradición cultural. Quizás ha llegado el momento de volver a estas raíces: defender y promover estos elementos heredados puede unir. Pelear por lo nacional no solamente encuentra dificultades insolubles, que fomentan el cíclico pesimismo, sino que pone en riesgo la unidad, necesaria para salvar lo esencial”.

Lo dejo aquí, pero me temo que tendremos que volver sobre ello si se confirma la deriva radical de la CiU de Artur Mas que hoy mismo por boca de Montserrat Candini dice que abonará la campaña para promover consultas como las de Arenys de Munt por toda Cataluña. No creo que la mayoría del electorado de CiU sea independentista, ni que la mejor manera de defender el Estatut mientras esperamos la sentencia del Tribunal Constitucional sea promoviendo consultas locales sobre la independencia. Lo que Cataluña necesita es un catalanismo eficaz. Y, en estos momentos, el catalanismo eficaz es el que representa, mejor que nadie, el President Montilla.

Sobre la futura sentencia del Tribunal Constitucional os invito a leer los artículos de Josep Ramoneda “La penúltima oportunidad”, Francisco Balaguer “Identidades nacionales”, Kepa Aulestia “A no perder” y Enric Company “Una oportunidad para el Constitucional”.

Para acabar el capítulo dedicado a la política catalana, dos artículos publicados en El País sobre las presuntas irregularidades cometidas en la gestión del Palau de la Música: “Escándalo” de Catalina Serra y “Los olores del Palau” de Francesc Valls.

La política española se ha centrado esta semana en el debate económico celebrado en el Congreso de los Diputados. En este sentido es de imprescindible lectura la intervención del Presidente Zapatero. Gonzalo López Alba hace una crónica interpretando el debate “Dos salidas para una crisis”. Antoni Gutiérrez-Rubí señala “Los errores de información del gobierno”. Y hoy, en El País Luis Rodríguez Aizpeolea entrevista a Manuel Chaves.

Ante las críticas de improvisación, Zapatero afirma que el Gobierno ha hecho en cada momento lo que tocaba. Primero, apuntalar el sistema financiero y promover reformas a nivel internacional en el G-20. Después, estimular la demanda por la vía del Plan E y la ayuda a diversos sectores. Ahora, impulsando un cambio de modelo productivo a través del Proyecto de Ley de Economía sostenible que se está ultimando. Y, en todo momento, manteniendo la protección social y el diálogo con los sindicatos, de lo que la ampliación del subsidio a los parados sin protección (420 euros) es una buena muestra.

Ahora el debate se centra sobre la idoneidad o no de la subida de impuestos que el Gobierno está estudiando. En opinión del Gobierno la revisión de la fiscalidad es imprescindible si queremos mantener la inversión pública y las políticas sociales y, al mismo tiempo, evitar que se desboque el déficit. En este sentido resulta ilustrativa la posición del PP  que exige al mismo tiempo una reducción del déficit, el aumento de gastos y la rebaja de impuestos y, también, una mejora significativa de la financiación local. ¡Así no hay quien cuadre los números!

Sobre estas cuestiones podéis leer el editorial de El País “Necesitamos un plan”, y los artículos de Alejandro Inurrieta “Sí a la subida de impuestos”, Ernesto Ekáizer “Un paripé de 15000 millones”, Amparo Estrada “Dos puntos más de IVA y en rentas de capital” y Jesús Maraña “Quizás sea hora de levantar cabeza”.

Con algunas reflexiones más de fondo, os recomiendo la lectura de los artículos de Joan Majó “¿Cuánto va a durar la gripe”?, Alfredo Pastor “La perspectiva del regreso” y Emilio Ontiveros “Estrategias de salida: mejor sin prisas”.

El PP, fiel a su estrategia, sigue “impasible el ademán”. Leed al respecto los artículos de José Yoldi “Un tufillo a ‘socarrat'”, Joan Tapia “Amb Thatcher abans que amb Merkel”, José Antonio González Casanova “Joseph Goebbels a Génova”, Miguel Angel Aguilar “Inclemencias mediáticas” y Javier Pradera “Los trajes del honorable Camps”. También mueve a la indignación la hipocresía del PP en el caso de transfuguismo de Benidorm. Podéis leer al respecto el editorial de El País “De tránsfugas y cínicos”.

Sobre otras cuestiones a debate podéis leer el editorial de El País “Pacto por la enseñanza”, y los artículos de Javier Pradera “Terceros en discordia” sobre una posible reforma electoral y Vicenç Navarro “Los posfranquistas rompen España”.

La absoluta centralidad del debate económico justifica de sobra la lectura de un puñado de artículos, algunos de ellos extraídos de un dossier publicado por Le Nouvel Observateur. Os recomiendo, pues, la entrevista a Daniel Cohen que le hacen Jean Gabriel Fredet, Thierry Philippon i Sophie Fay, el artículo de Paul Krugman “Mes remèdes contre la crise”, el editorial del suplemento Negocios de El País “Lecciones de una crisis” y los artículos de Kenneth Rogoff “¿De la crisis financiera a la crisis de la deuda?” y Paul Krugman “¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas?”.

También os interesarán unos artículos centrados en la crisis económica norteamericana y sus consecuencias: Joseph Stiglitz “Les États-Unis ont-ils fini avec la crise?”, Paul Kennedy “¿El fin del dólar como divisa suprema?” y Joaquín Estefanía “El gran error”.

Os recomiendo también algunos artículos sobre cuestiones a debate relativas a la política europea e internacional: Carlos Carnicero Urabayen “Blair no es lo que Europa necesita”, Manuel Castells “Ideas contra corriente”, Sami Naïr “Actuar en Oriente próximo”, Antoni Segura “Una nueva Diada con polémica” sobre el intento de boicot a la cantante Noa, otro de Antoni Segura “Què s’ha de fer amb l’Afganistan?”, Carlos Nadal “Afganistán, la guerra sin fondo” y Josep Borrell “Primavera austral a Xile”.

Os recomiendo también dos artículos más centrados en el debate ideológico: Jean Daniel “Maîtriser le capitalisme” y Lluís Foix “El món del campi qui pugui”.

Y finalmente y desgraciadamente, dos artículos en recuerdo de Julio de Benito que recientemente nos ha dejado, uno que le dedicó La Vanguardia y el de Jorge M. Reverte publicado en El País “Un profesional comprometido con su tiempo”.

ZW 183 Recomendaciones de enlaces al servicio de la reflexión y la acción política y social realizada por mi amigo Antoni Gutiérrez-Rubí.

http://www.happyplanetindex.org/

El “Índice del Planeta Feliz 2.0″, en su segunda edición, es una clasificación global de la eficiencia ecológica y su repercusión en la vida cotidiana de las personas. Introduce variables diferentes en el análisis socio-económico y reclama algo más que una sonrisa condescendiente y prejuiciosa. Con el subtítulo “¿Por qué las buenas vidas no tienen que costarnos la Tierra?” (Why good lives don’t have to cost the Earth), el informe fue publicado el  pasado 4 de julio de 2009 por NEF (New Economics Foundation) y sus contenidos se basan en datos obtenidos y corroborados de 143 países que representan el 99% de la población mundial.

El Índice del Planeta Feliz (IPF) examina en detalle la economía desde su producción positiva (larga esperanza de vida y felicidad variables) y sus inversiones esenciales (recursos limitados de la Tierra) y proporciona una guía  sobre nuestro bienestar en términos de vidas prolongadas y felices, e indicando lo que más importa al mantenimiento del planeta: nuestro promedio de consumo de recursos. España ocupa el 76 lugar del ranking (el Reino Unido se encuentra en el 74 y Estados Unidos en el 114, entre las 143 naciones incluídas en el estudio); con una expectativa de vida media entre los 60 y los 75 años, una puntuación en bienestar del 7,6 y una huella ecológica bastante negativa que roza el 5,7. Por otro lado, nueve de los diez países con mayores puntuaciones son latinoamericanos. Costa Rica encabeza el índice y es el país “más verde y más feliz”. El IPF cuenta con un prólogo del economista ecológico, Herman Daly y presenta también un “Manifiesto del Planeta Feliz” que plantea un esfuerzo colectivo global para lograr los objetivos planteados.

Mientras el mundo enfrenta la triple dificultad de una profunda crisis financiera, la aceleración del cambio climático y el tope inminente en la producción de petróleo necesitamos desesperadamente una nueva brújula que nos guíe. El hecho de dejarnos conquistar por la melodía del crecimiento económico sólo ha producido beneficios marginales para los más pobres del mundo, no ha mejorado notablemente el bienestar de aquellos que ya eran ricos y ni siquiera produjo estabilidad económica. Ahora tenemos que usar el Índice del Planeta Feliz para romper el encanto y trazar un nuevo camino hacia una economía de alto bienestar con bajas emisiones de carbono, antes de que nuestros estilos de vida de alto consumo nos arrojen en el caos de un cambio climático irreversible”. Nic Marks, fundador del centro para el bienestar de NEF.

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Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Domingo 13 septiembre 2009 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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