Mensaje del President Montilla

Mensaje institucional del presidente de la Generalitat con motivo de la Diada Nacional de Cataluña

Las instituciones y el pueblo de Cataluña, a lo largo de los años, hemos convertido el Once de Septiembre en jornada de recuerdo y homenaje de aquellos quien lucharon y dieron la vida por la libertad de nuestro país. Pero también hemos sabido ir convirtiendo la Diada en motivo de orgullo y celebración de lo que hemos pasado a ser como nación.

Una generación tras otra hemos ido sumando las aportaciones de todos aquellos quienes afirmaban libremente “Cataluña es mi casa”, “Cataluña es mi tierra”, “Cataluña es mi patria”. Entre todos hemos conseguido que nuestro fuera un país de acogida, abierto y generoso. Y que todos los catalanes, tanto los nacidos aquí como los venidos de otros lugares, aprecien y respeten nuestra historia, nuestra lengua y nuestra cultura.

La nuestra es la historia de un éxito colectivo. De superación de dificultades, de tenacidad constructiva, de trabajo serio, de solidaridad, de ambición compartida. Cataluña, en los últimos cien años, ha vivido períodos luminosos y creativos y otros muy dolorosos y llenos de adversidades. Pero siempre hemos salido adelante.

El próximo mes de octubre se cumplirán treinta años de la recuperación de la Generalitat y del retorno del presidente Josep Tarradellas, su 125 presidente.

Desde entonces hasta hoy, hemos vivido el período más largo y fecundo de normalidad política y institucional de la Cataluña contemporánea, de la mano de los presidentes Jordi Pujol y Pasqual Maragall. Con ocasión del Once de Septiembre de este año, el Gobierno de Cataluña ha querido concederles la Medalla de Oro de la Generalitat, en señal de reconocimiento y agradecimiento.

Los últimos años han sido ciertamente complejos y llenos de cambios. En el terreno social, Cataluña ha recibido cientos de miles de personas que buscaban aquí una oportunidad para sus vidas. La sociedad catalana está consiguiendo integrar, como siempre hemos hecho, a los recién llegados, tanto en lo que se refiere al respeto de sus derechos como a la exigencia de sus deberes. Si lo hacemos bien, trabajando desde el compromiso social, la Cataluña de mañana será más fuerte.

En el terreno económico, la evidencia implacable del mundo global nos obliga a hacer un esfuerzo permanente para ser más competitivos. Algunas empresas han debido cerrar, pero afortunadamente, se han creado muchas nuevas y otras han tenido oportunidades de crecer y progresar. Y el balance nos permite seguir avanzando en prosperidad y bienestar. Si lo hacemos bien, trabajando con rigor económico, la Cataluña de mañana será más fuerte.

En el terreno cultural, algunos creían que la globalización podía amenazar el futuro de nuestros principales valores culturales o de nuestra lengua. Pero se ha demostrado una vez más que la lengua catalana tenía una fortaleza extraordinaria. Y que, con voluntad por parte de los unos y generosidad de todos, éramos capaces de hacer crecer su conocimiento y uso social. Por otro lado, dentro de pocas semanas nuestra lengua y nuestra cultura tendrán una oportunidad extraordinaria para proyectarse al mundo gracias a la Feria de Frankfurt. Si lo hacemos bien, trabajando con ambición cultural, la Cataluña de mañana será más fuerte.

En el terreno político hemos vivido un período muy intenso. Hace poco más de un año que el nuevo Estatuto entró en vigor y hemos empezado su despliegue con realismo y decisión. El Estatuto es un gran avance: reconoce mejor que nunca en el pasado nuestra realidad nacional; nos da más y mejores herramientas para gobernarnos; y establece claramente que Cataluña debe disponer de más recursos, tanto para ejercer sus competencias como para hacer las inversiones que necesitamos y que durante demasiado años nos han sido regateadas. Les pido que tengan confianza. Estén seguros de que si lo hacemos bien, es decir, proyectando nuestro horizonte político desde el realismo, para ir más lejos, la Cataluña de mañana será más fuerte.

Nuestro hito es el progreso económico, social, cultural y nacional de Cataluña. Es un hito que nos pide un esfuerzo constante y una actitud positiva para hacer frente a las dificultades del camino.

A lo largo de estos últimos meses, muchos de ustedes han sufrido los problemas generados por diversas y a veces reiteradas deficiencias en el funcionamiento de algunos servicios públicos. Les hablaré muy sinceramente: hay motivos para el malestar. Y les pido disculpas una vez más.

Las molestias que estas incidencias han provocado son innegables. En algunos casos, los problemas son debidos a razones muy concretas como las obras del tren de alta velocidad. Pero en otros casos, han surgido a causa de demasiados años de poca inversión y de un mantenimiento inferior al que se requería.

Pero con la misma sinceridad les quiero decir que se está trabajando duro para resolver los inconvenientes y que, en los próximos meses, la situación mejorará. La preocupación y el enojo justificados no nos deben llevar al pesimismo. Porque hoy se está invirtiendo como nunca en la mejora de nuestras carreteras y autovías, y en la mejora del servicio ferroviario, no sólo para la llegada del tren de alta velocidad sino, muy especialmente, en el servicio de cercanías.

Los ciudadanos de Cataluña tienen todo el derecho a esperar y exigir que los servicios públicos funcionen mejor y de manera más eficiente. No sólo en Barcelona y su conurbación metropolitana, sino en todo el país.

Estoy seguro: Si hacemos las cosas bien -y las haremos bien-, es decir, desde el compromiso, con rigor, con ambición y desde el realismo, la Cataluña del futuro pasará a ser más equilibrada y seremos más fuertes.

De cuanto les he hablado, como presidente de Cataluña, he asumido, en todo momento la responsabilidad. Como la han asumido el Gobierno y todos y cada uno de los servidores públicos. Pero esta exigencia, este sentido de la responsabilidad, de una manera u otra, lo debe asumir todo el mundo, cada uno al nivel que le corresponde, en la empresa, en el comercio, en la universidad, en las escuelas, en los centros de salud, en los servicios públicos en general.

Porque si como país abdicamos de nuestra responsabilidad colectiva, corremos el riesgo de perder la batalla por el futuro. Es mi confianza en esta responsabilidad colectiva, la que me hace afirmar que no hay motivos para el desfallecimiento. Al contrario: hay motivos para la esperanza en nuestro futuro.

Creo que estamos más cerca que nunca del sueño de convertir a Cataluña en un país de hombres y mujeres libres que dé las mismas oportunidades a todo el mundo. Hoy podemos volver a pensar en la Cataluña grande, orgullosa de sus raíces y de su identidad lingüística y cultural, abierta a nuevas voces, segura de su futuro. Es desde esta convicción que les he querido hablar esta noche. Y es desde el convencimiento que Cataluña está en condiciones de pasar a ser la patria rica y plena que anhelamos, que les invito a participar activamente en los actos cívicos de nuestra Fiesta Nacional, demostrando el máximo respeto por todas las expresiones y manifestaciones de nuestra pluralidad.

Visca Catalunya!

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Acerca de Miquel Iceta

Sóc primer secretari del PSC, president del grup socialista al Parlament de Catalunya i candidat a la Presidència de la Generalitat

Publicado el Martes 11 septiembre 2007 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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