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Un modelo justo y eficaz de protección social

Un modelo justo y eficaz de protección social

LLUÍS RABELL y MIQUEL ICETA
EL PERIÓDICO DE CATALUNYA, 24.07.16

Catalunya necesita una Agencia de Protección Social que avance en la mejora de los derechos sociales de la ciudadanía y racionalice la gestión de las prestaciones y servicios existentes. Y en este sentido, disponemos del marco competencial necesario para crear esta agencia, tal como acaba de reconocer la reciente sentencia del Tribunal Constitucional.

Impulsar la acción legislativa del Parlament es una responsabilidad en primer lugar del Govern, que en este ámbito ha decidido delegarla en los grupos parlamentarios que lo apoyan, Junts pel Sí y la CUP. Con esta manera de hacer, el Govern y los grupos que lo apoyan han eludido el debate en el seno del Consell de Treball Econòmic i Social y han obviado el imprescindible proceso de diálogo y concertación con los sindicatos y las organizaciones sociales.

Desgraciadamente, la proposición de ley presentada por Junts pel Sí y la CUP está más preocupada por aparentar que es un paso importante en lo que llaman “desconexión” que por lo que debería ser el objetivo de la Agencia de Protección Social: el reforzamiento y ampliación de la cobertura de derechos y la racionalización de su gestión. El resultado es que lo que publicitariamente se presenta como la primera ley de ruptura no pasa de ser un receptáculo administrativo muy deficiente, que ni mejora la gestión ni los derechos de la ciudadanía en relación a las prestaciones sociales que sí dependen de la Generalitat y sobre las que solo se ha recortado en los últimos años.

En este sentido, a pesar de las muchas declaraciones grandilocuentes, la proposición de ley presentada pierde la oportunidad de mejorar la cobertura social en Catalunya y racionalizar la gestión de las prestaciones y servicios. Es esta la razón que nos ha llevado al grupo socialista y de Catalunya Sí que es Pot a presentar una enmienda a la totalidad con un texto alternativo que permite encarar los verdaderos retos de una Agencia Catalana de Protección Social.

Queremos dar respuesta a la urgencia de generar un instrumento de gestión pública ante las necesidades de la ciudadanía con respecto al ejercicio de sus derechos, y especialmente en lo que se refiere al acceso ágil y con garantía de prestaciones y servicios relacionados con la protección social de carácter asistencial.

Hace 10 años se impulsó una ley de servicios sociales que ya preveía la creación de una agencia de gestión de políticas públicas del sistema catalán de autonomía personal y atención a la dependencia, así como la colaboración interadministrativa. De toda esta previsión, los gobiernos de CiU que disponían del apoyo de ERC no hicieron nada, como tampoco lo ha hecho ahora el de Junts pel Sí.

Para nosotros, la debilidad de los sistemas de protección social, la no actualización de la cartera de servicios, la dispersión de prestaciones en diferentes departamentos de la Generalitat, la falta de coordinación entre administraciones públicas en la prestación de servicios y ayudas económicas, así como el sobreesfuerzo que han hecho las administraciones locales para poder dar respuesta a las necesidades crecientes, justifican la existencia de una agencia eficaz y ágil en la gestión de las prestaciones y servicios y coordinada con los ayuntamientos.

Una agencia descentralizada territorialmente que cuente con las administraciones locales en su dirección y con la participación de sindicatos y organizaciones sociales. Pero, sobre todo, necesitamos una agencia para gestionar la Renta Mínima de Inserción-Renta Garantizada de Ciudadanía, que en un futuro inmediato debería ser el eje que articule el sistema catalán de protección social y permita una mejora de las becas comedor, las ayudas ante lapobreza energética y de todos los servicios sociales. Una agencia que cuente de una vez por todas con un sistema de información robusto y compartido. Mediante una ventanilla única que no haga dar vueltas a quien más lo necesita, sino que le atienda de forma personal.

Esta es la propuesta del grupo socialista y de Catalunya Sí que es Pot que ofrecemos a la ciudadanía de Catalunya y al conjunto del Parlament de Catalunya.

Para poder decidir, primero hemos de acordar

Para poder decidir, primero hemos de acordar

MIQUEL ICETA
ECONOMIA DIGITAL, 1.04.16

La sentencia del Tribunal Constitucional que alteró el texto estatutario que había sido votado en referéndum por los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña, tras haber sido aprobado por más de 2/3 de los miembros del Parlament de Cataluña y negociado en las Cortes Generales que lo aprobaron por mayoría absoluta, fue la gota que colmó el vaso de la incomodidad de amplios sectores de la sociedad catalana con respecto de la relación de Cataluña con el resto de España.

Más de dos millones de ciudadanos votaron por la independencia en el simulacro de consulta del 9 de noviembre de 2014 y casi un 48% de los votantes depositaron el 27 de septiembre de 2015 su confianza en partidos que se proponían alcanzar la independencia en 18 meses.

Las razones de la incomodidad catalana no se refieren sólo a la mencionada sentencia, sino que se producen también a causa de la falta de un reconocimiento real del carácter plurinacional, pluricultural y plurilingüe de España, de la percepción de un maltrato económico, fiscal e inversor, de políticas recentralizadoras que erosionan el autogobierno y de la ausencia de mecanismos eficaces de participación de las Comunidades Autónomas en el gobierno del Estado.

Esa incomodidad ha llevado a muchos catalanes a abrazar la causa de la independencia que, para los socialistas, no es una solución ni deseable ni viable. La independencia crea más problemas de los que pretende resolver y no puede alcanzarse de forma unilateral ni aún menos de forma ilegal.

Para resolver el problema de fondo proponemos que en esta legislatura se acuerde una reforma constitucional federal que debería ser sometida a referéndum de todos los españoles y que puede resumirse en ocho puntos:

1. La definición de España como Estado federal.

2. El reconocimiento de la realidad nacional catalana (personalmente sostengo que España es una nación que integra naciones, nacionalidades y regiones, y que el Estado integra Comunidades nacionales, forales y autónomas).

3. La definición precisa de las competencias del Estado y de las pautas sobre su ejercicio, y la atribución de todas las demás competencias a las Comunidades Autónomas.

4. El reconocimiento de una asimetría competencial que atienda a los hechos diferenciales y los derechos históricos ya reconocidos por la Constitución y los Estatutos vigentes.

5. La consideración de los temas lingüísticos y culturales como competencia estricta de las Comunidades con lengua propia.

6. La constitucionalización de los principios de solidaridad y ordinalidad que han de informar la financiación de las Comunidades Autónomas.

7. La descentralización efectiva del Poder Judicial.

8. La transformación del actual Senado en una verdadera Cámara territorial (personalmente defiendo un Consejo Federal integrado por representantes de los Gobiernos autónomos).

Estoy convencido de que una mayoría de catalanes y con ellos una mayoría de españoles darían su apoyo a una renovación del pacto constitucional de 1978 que contuviera los elementos antes mencionados.

A veces me preguntan qué pasaría si los catalanes de forma mayoritaria rechazaran esta reforma. No creo que eso vaya a suceder pero, en ese caso, desde la democracia y la legalidad habría que acordar una fórmula para que los catalanes pudiesen ser consultados; pues para poder decidir, primero hemos de ser capaces de acordar.

Para acordar el contenido y alcance de esta consulta, la ley de la claridad canadiense aporta elementos muy relevantes que deberían ser tenidos en cuenta.

Como dice la Sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la declaración de soberanía aprobada por el Parlament: “La Constitución no aborda ni puede abordar expresamente todos los problemas que se pueden suscitar en el orden constitucional, en particular los derivados de la voluntad de una parte del Estado de alterar su estatus jurídico.

Los problemas de esa índole no pueden ser resueltos por este Tribunal, cuya función es velar por la observancia estricta de la Constitución. Por ello, los poderes públicos y muy especialmente los poderes territoriales que conforman nuestro Estado autonómico son quienes están llamados a resolver mediante el diálogo y la cooperación los problemas que se desenvuelven en este ámbito”.

Diálogo, negociación y pacto. Esa es la tarea en la que todos debemos empeñarnos.

Declaración política sobre el acuerdo entre Junts pel Sí y la CUP

DECLARACIÓN POLÍTICA SOBRE EL ACUERDO ENTRE JUNTS PEL SÍ Y LA CUP (9.01.16)

El espectáculo que Junts pel Sí y la CUP han protagonizado desde el 28 de septiembre hasta hoy no contribuye precisamente al prestigio de la política y de las instituciones.

Las desavenencias y desconfianzas notorias que han acompañado al proceso soberanista en estas últimas semanas no permiten prever nada bueno.

La nueva astucia conocida hoy no proporcionará el gobierno sólido, riguroso, estable y serio que los catalanes y las catalanas merecen. Se nos dijo que la presidencia no era el objeto de una subasta de pescado. Los hechos desmienten aquella declaración. La presidencia ha sido subastada. La CUP obtiene que Mas no sea presidente a cambio de reconocer errores y de subordinarse a Junts pel Sí de forma impúdica.

Desde nuestro punto de vista es un intento más de ganar tiempo y de evitar reconocer que la hoja de ruta hacia la independencia señala un camino intransitable.

Nos preocupa que se nos diga que la negociación con la CUP ha corregido lo que las urnas no habían decidido. No queremos ilegalidades pero tampoco fraudes democráticos ni fraudes de ley ni fraudes de reglamento. No entendemos que diputados elegidos en una lista acaben incorporándose a otro grupo parlamentario. Esto normalmente recibe el nombre de transfuguismo.

La presidencia de Artur Mas ha estado marcada por fracturas y divisiones que no han proporcionado ningún avance concreto. Y esta nueva astucia sólo busca una prórroga agónica.

El problema no son las personas concretas, el problema de fondo es una hoja de ruta equivocada y una lectura errónea del resultado electoral: no hay un mandato democrático para la independencia por caminos unilaterales o ilegales.

Esperamos que en el debate de mañana el candidato propuesto manifieste de forma clara su plan de gobierno. Queremos que se manifieste sobre la vigencia del acuerdo que Junts pel Sí propuso a la CUP, que no es más que el intento de desplegar con plenitud la resolución de la ruptura anulada por el Tribunal Constitucional por unanimidad.

Esperamos que el debate de mañana sirva para aclarar aspectos aún oscuros de este acuerdo que pueden condicionar de forma negativa la legislatura, su estabilidad, su duración, su contenido y los objetivos que persigue. Esperamos que el nuevo candidato disipe mañana con su discurso estas incógnitas.

Hoy, políticamente, Cataluña va a la deriva

Se nos ha presentado un buen acuerdo para CDC, que es un mal acuerdo para Cataluña. Es un mal acuerdo para los catalanes

  1. Un acuerdo fruto del miedo, el recelo y de desconfianza

– a que unas nuevas elecciones (6 de marzo) mostrasen que la vía independentista retrocedía

– a no poder reeditar Junts pel Sí

– a perder las elecciones (Mas y CDC)

– a las malas relaciones entre partidos y personas

El propio Mas lo ha dicho: “las elecciones no nos traerían nada bueno”… ¿a quién? ¿Desde cuando unas elecciones no son buenas?

  1. Los intereses de partido por encima del país

CDC ha conseguido su único objetivo: ganar tiempo para refundarse y resistir

El precio es brutal para el país: divididos, sin futuro, y forzando las instituciones más allá de los límites razonables.

Todo por el poder.

Los intereses de partido por encima de las instituciones

La formula parlamentaria para asegurar la estabilidad del gobierno se parece demasiado al transfuguismo.

Mas ha dicho y reconoce: “Lo que las urnas no nos dieron, lo hemos corregido con la negociación con la CUP”

  1. Una huida hacia delante

No era Cataluña, no era la independencia, no era el gobierno, no era la hoja de ruta… se trataba de ganar tiempo para CDC

La hoja de ruta no tiene mayoría en Cataluña.

Es irresponsable seguirla y Cataluña pagará un precio muy alto por ello.

Es un grave error continuar con un proceso que no tiene mayoría y que ha perdido, aún más, su fuerza.

  1. Hemos perdido tres meses… y hemos perdido credibilidad dentro y fuera

Cataluña clavada en una bicicleta estática. No paras de moverte, pero no avanzas nada.

Hemos perdido tres meses… y perderemos toda la legislatura

  1. Artur Mas no se retira, le retiran, diga lo que diga

Por dignidad Artur Mas tenía que convocar elecciones.

  1. La obsesión por la estabilidad parlamentaria nos alerta de un “rodillo” parlamentario.

Junts pel Sí impondrá una mayoría parlamentaria que perjudicará al país y limitará el debate democrático.

Esta legislatura empezará sin diálogo con las fuerzas que representamos al 52% de los catalanes. Un muy mal precedente.

En cualquier caso, el PSC defenderá el planteamiento y las propuestas contenidos en nuestro programa electoral, buscará siempre amplios consensos en defensa del autogobierno, la financiación y las políticas sociales, y se opondrá frontalmente a cualquier intento de fracturar a la sociedad catalana o de romper con la legalidad vigente.

 

 

¡Viva la (reforma de la) Constitución!

¡Viva la (reforma de la) Constitución!

artículo publicado en eldiario.es

En el momento de celebrar el 37º aniversario de nuestra Constitución es hora de rendirle un merecido homenaje: la Constitución de 1978 abrió el período más próspero y fecundo de la historia de España, se mire por donde se mire. Hago esta afirmación para salir al paso de los que de forma injusta, ignorante o interesada tienden a desmerecer la Transición española y sus logros. La Transición, como cualquier obra humana, puede y debe ser objeto de crítica, pero no de descalificación gratuita. Las elecciones de 1977, los Pactos de La Moncloa y la Constitución de 1978 fueron el trípode en el que se asentó el mayor acierto político de nuestra historia colectiva, un acierto que recibió un decisivo empuje en la derrota del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 y en la victoria socialista del 28 de octubre de 1982. Quizá en el futuro se alcancen hitos democráticos y de progreso de calado histórico como la Constitución de 1978, pero será difícil que la superemos.

Precisamente el entusiasmo con el que cabe saludar el 37º aniversario de la Constitución y el deseo de que podamos celebrar otros muchos justifica el empeño por reformarla. Debemos renovar el pacto de convivencia de 1978 reconociendo nuevos derechos y libertades, mejorando la eficacia de las instituciones y la calidad de nuestra democracia, blindando el Estado social, y caminando hacia la España federal en una Europa federal. No hay Constituciones democráticas que resistan el paso del tiempo sin reformas. Ha llegado el momento de hacerlo en España. Son muchas las razones para acometer la reforma constitucional, y no es menor la de dar respuesta a la necesidad de encontrar un mejor acomodo de Cataluña en una España verdaderamente de todos. Cuando dos millones de ciudadanos y ciudadanas de Cataluña prestan su apoyo electoral a opciones políticas que defienden la independencia y cuando otros muchos catalanes y catalanas consideramos insostenible la actual situación, no vale mirar hacia otro lado ni atribuir a la Constitución una carácter intangible que la propia Constitución niega al haber previsto mecanismos de reforma que no ponen más límites que los derivados de alcanzar las mayorías parlamentarias previstas y, en algunos casos, el refrendo mayoritario de la ciudadanía.

El Partido Socialista, en los acuerdos alcanzados en Granada en 2013 ( Un nuevo pacto territorial: la España de todos y Hacia una estructura federal del Estado) y en la más reciente Propuesta socialista de reforma constitucional, desarrolla los contenidos de la reforma constitucional que propugnamos, desmintiendo a quienes nos atribuyen ambigüedades o inconcreción. Basta con tomarse la molestia de leer los mencionados documentos.

Merece la pena dedicar una reflexión específica sobre el papel que la propuesta socialista de reforma constitucional puede desempeñar en la resolución del problema catalán que, aunque con un marcado perfil propio, no es separable de la crisis institucional y política de España.

Estoy convencido de que en el marco de una reforma federal podremos resolver el reconocimiento constitucional de las aspiraciones nacionales catalanas, de su singularidad y sus derechos históricos, del carácter plural y diverso de los pueblos de España, unidos desde la libertad y el respeto mutuo en el afán de construir una sociedad más justa. Podremos delimitar mejor las competencias del Estado y de las Comunidades, atribuyendo también a las Comunidades con lengua propia especiales atribuciones en materia de educación y cultura. Podremos facilitar el establecimiento de Consorcios Tributarios y constitucionalizar los principios que deben informar la financiación autonómica, garantizando la solidaridad pero también su carácter equitativo que debe poder impedir, como señala el propio Tribunal Constitucional en su Sentencia sobre el Estatuto, “la peor condición relativa de quien contribuye con respecto a quien se beneficia” (principio de ordinalidad). Podremos, finalmente, tener un Senado federal que permita la participación efectiva de las Comunidades Autónomas en el gobierno del conjunto.

Desde el profundo respeto a lo conseguido en 1978 y precisamente para ser fieles al espíritu de consenso que animó a los constituyentes, debemos hoy abrir un espacio para el diálogo, la negociación y el pacto. Solo así seremos capaces de resolver el mayor de los problemas a los que hoy nos enfrentamos.

Intervención (no pronunciada) en la Conferencia del PSOE

DrapeauDeuilOKLos organizadores de la Conferencia del PSOE habían previsto que interviniese brevemente en la sesión inaugural. Anoche, conmocionado por las noticias de París, escribí unas breves notas para mi intervención. La Conferencia se suspendido y por tant no he intervenido. Os transcribo las breves notas que me preparé ayer en la madrugada.

Hoy nuestro pensamiento y nuestro corazón están en París.

Con las víctimas de la barbarie y sus familias, con todo el pueblo de Francia.

Con François Hollande, Manuel Valls y Anne Hidalgo.

Su dolor es el nuestro, su coraje es el nuestro, su esperanza es la nuestra.

Dolor, coraje y esperanza que deben fortalecer nuestros valores y nuestras convicciones.

Debemos recordar hoy por qué hacemos política.

Para construir una sociedad mejor, en la que la libertad de cada uno debe ser la libertad de todos, en la que las oportunidades de cada uno deben ser las oportunidades de todos.

Una sociedad abierta, tolerante y justa.

Una sociedad laica que promueve el respeto a las ideas y creencias de todos.

Mientras hay quien cultiva y exacerba diferencias, nosotros cultivamos y promovemos la igualdad.notes_paris_nov2015

Mientras hay quien se resigna frente a la pobreza y la injusticia, nosotros luchamos por la prosperidad de todos y la justicia social.

Nuestros adversarios son los intolerantes y los fanáticos. Nuestros enemigos son la pobreza, la desigualdad y la incultura. Y sabremos derrotarlos.

No vamos a dejarnos vencer por el miedo ni la oscuridad. Somos portadores de esperanza y de la luz del progreso.

Hoy somos todos franceses, pero también sirios e iraquíes, libios y tunecinos, turcos y egipcios.

Hoy recordamos también a las víctimas de Nueva York, Londres y Madrid.

Con todos ellos y ellas somos uno. Y compartimos la convicción de la igual dignidad de todas las personas. Y compartimos con todos ellos y ellas el ideal de libertad y de justicia para las personas, los pueblos y la humanidad entera.

Los asesinos pueden arrebatarnos una o muchas vidas, pero jamás podrán arrebatarnos nuestros ideales.

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