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Discurso en la toma de posesión como Ministro de Política Territorial y Función Pública

Ministerio de Política Territorial y Función Pública, 27/01/2021

[enlace al video]

Buenos días, bos días, egun on, bon dia.

Os saludo en las lenguas de España. Me gusta España como es, diversa, plural y unida. Quiero agradeceros a todos la presencia.

Entenderéis que en primer lugar, agradezca la presencia de mi familia, de mi hermana y de mi tía Rosa Mari. Y alguien dirá ¿y la importancia de la tía Rosa Mari? Mi padre tenía 8 hermanos y ella es la última que nos queda. Mi padre, de hecho, fue su padrino. Vive en Madrid, y le dije, no te puedes perder esto. Las bromas que me dicen que no haga, pero los Iceta ya hemos dado un seleccionador nacional de fútbol y ahora ofrecemos un Ministro. Por lo tanto gracias por estar aquí.

Pero a los que tenía que saludar protocolariamente, pues es a la Presidenta del Congreso que los es también de las Cortes, a Meritxell Batet, que además fue Ministra en esta casa; al Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, amigo; al Ministro del Interior, amigo y vecino, Fernando Grande Marlaska; a la Ministra Maroto, que tanto está haciendo por la industria, el comercio y el turismo de todo nuestro país; y a la Delegada del Gobierno en Cataluña, a Teresa Cunillera, a la que quiero, como sabe, desde hace un tiempo.

Lo que corresponde en estos casos es en primer lugar agradecer la confianza del Presidente. Yo estoy aquí ante ustedes porque el Presidente del Gobierno de España así lo ha decidido. Estos días era un poco pesado cuando todo el mundo pedía la confirmación de un hecho que sólo una persona podía confirmar y sólo el BOE podía recoger. Y la verdad es que cuando ayer escuché, emocionado, al Presidente en su comparecencia, y hablaba de mí en unos determinados términos, pero me podía a su manera deberes. Cooperación, colaboración, coordinación, cogobernanza; y hablaba de mí como hombre de acuerdo y de concordia. Concordia y acuerdo vienen del corazón, por lo tanto también del sentimiento.

En el capítulo de agradecimientos hay que destacar a la Ministra Darias. Por lo que ha hecho, por lo que le va a tocar hacer a partir de hoy, por una labor inmensa.

Y yo les digo, vamos a seguir un camino ya trazado, no va a haber sobresaltos, no va a haber inventos ni improvisaciones, porque aquí ha habido un equipo que ha trabajado, y muy bien al servicio de España y por lo tanto eso no va a cambiar. Coincidimos en las prioridades que son además ahora deberes de todos. Modernizar las administraciones, la administración, porque ha de ser el motor de desarrollo de nuestro país. Vamos efectivamente a proseguir en la tarea de digitalización, y vamos a pelear por unos fondos europeos que nos han de permitir seguir adelante con mayor potencia y vigor si cabe.

Entenderán también que me refiera a Meritxell Batet, mejor dicho, a la Presidenta del Congreso. Pero en este caso en su calidad de antigua Ministra de Política Territorial y Función Pública. Porque pedí su discurso de toma de posesión para inspirarme, y vi que yo no podía hacer un discurso como el de Meritxell, redondo, pulido, pero sí coger una idea que me parece fundamental. Ella marcó el rumbo de reivindicar lo público. Yo creo en lo público, entre otras cosas porque lo público es lo de todos, lo público es lo que garantiza derechos, lo que ampara libertades. Y reconocer también la vocación de servicio público de tanta y tanta gente, de los empleados y los funcionarios públicos. Ésta es su casa.

Yo creo que les debemos un reconocimiento especial tras el año pasado en el que las dificultades no han impedido que esa vocación de servicio público siguiera vigente. Y comprometer ante ellos y ellas que vamos a seguir trabajando por mejorar sus condiciones salariales, laborales y para que nos ayuden a transformar a la administración y seguir haciéndola cada día mejor y más eficaz al servicio de todos.

Siempre es arriesgado mencionar gente, siempre te dejas a alguien, pero también me han dicho que sea breve, que la Ministra tiene que asumir su cartera muy rápidamente. Pero miren, cada uno tiene sus referencias, sus querencias, iba a decir sus amores pero no quiero ir tan tan lejos. Y quiero mencionar a Joaquín Almunia y Jordi Sevilla, que fueron Ministros de este Ministerio, y cuya labor en él debe servirme también de inspiración.

Y ahora entenderán, me dicen ve con cuidado, que nadie pueda pensar que estás de campaña electoral. Y no, no estoy de campaña electoral. Pero estamos hablando de vocación de servicio público, estamos hablando de poner por delante de todo el interés general, y por lo tanto es un buen momento para hablar de Salvador Illa; que nos ha enseñado yo creo a todos, si queremos saber leer y aprender, cómo se ejerce con dignidad, con eficacia una función pública en un momento extraordinariamente complejo. De las muchas cosas de Salvador quiero destacar también su compromiso con la cooperación y con la concordia.

También nos ha dejado muchos deberes, yo por ejemplo me enteré ayer que mañana tenemos Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, que se ha erigido en, si me lo permitís, la referencia de lo que es la cogobernanza como manera de entender el gobierno en un estado complejo como el nuestro. Éste es el camino, y sirve a todos y para todos. Por lo tanto, ese acuerdo, esa cooperación entre administraciones es la que garantiza el mejor servicio a los ciudadanos, que es finalmente el sentido último de la política.

Habrá curiosidad por saber cómo este nuevo Ministro quiere y ama a España, y se lo diré fácil. Yo quiero una España fuerte en su unidad, y orgullosa de su diversidad. Esa es la España en la que creo y la que quiero. Y recordar lo que la experiencia de mucho mucho tiempo demuestra, no hay fortaleza más sólida que la que surge del acuerdo y del pacto.

Quiero afirmar también mi compromiso con la Constitución Española. Recordaba hace poco que mi primer acto público fue un acto en un instituto de Barcelona pidiendo el sí a la Constitución. No se lo he dicho, pero tengo 60 años. Y ese compromiso sigue intacto. La Constitución fue un profundo acuerdo entre españoles, y sólo puede y debe mejorarse a través de acuerdos sólidos. La Constitución consagra unidad y diversidad, como lo hacen por cierto los estados federales, y consagra también la autonomía local que debe potenciarse. Yo no llego aquí con un programa propio. Yo llego aquí fiel y comprometido con un programa de gobierno de coalición progresista que debe cumplirse como se está cumpliendo, y si me apuran también con un proyecto de país al que se le ha puesto un nombre que no siempre es sencillo, pero es el Plan de Recuperación, Transformación, y Resiliencia de la Economía. Muy mandatado por el momento, muy obligado por las circunstancias. Pero yo creo firmemente en la España verde, en la España digital, en la España sin brechas de género, en la España cohesionada e inclusiva, que son los cuatro pilares de ese proyecto de país.

A mí me va a tocar contribuir en la medida que pueda a modernizar la administración. Precisamente buscando su eficacia, la mejor garantía de los derechos de todos y ser también un instrumento, un motor del cambio. En uno de los documentos que el Gobierno ya ha hecho públicos se habla de la administración para el Siglo XXI. Pues yo voy a dedicar lo mejor de mi empeño a este objetivo. Y estoy convencido que podré contar, lo ha dicho ella, con la Ministra Darias para que llegue donde quizá mi experiencia no alcanza, para que me ayude a transitar caminos que no siempre son sencillos. Pero estoy seguro también que podré contar con los equipos de esta casa, y con todos aquellos y aquellas que comparten la vocación de servicio público, que créanme, son muchísimos y muchísimas.

Muchas gracias.

Réplica en el debate sobre la crisis causada por la Covid-19

Réplica del presidente del grupo parlamentario Socialistes-Units per Avançar, Miquel Iceta, en el debate sobre la gestión de la crisis sanitaria de la COVID19, las medidas adoptadas para hacerle frente y las acciones previstas de protección social y reactivación económica

Parlament de Catalunya, 1 de julio de 2020

 

Muchas gracias, presidente.

Les anuncio que responderé solamente al presidente, pero no quiero que nadie piense que quiero desmerecer las otras intervenciones que se han hecho: hemos escuchado intervenciones de los grupos del Gobierno en precampaña; hemos escuchado también la ronda de los consellers, que yo no sé si se despedían o dejaban el pañuelo en la silla por si acaso. Pero creo que en el tipo de debate que hoy se nos convocaba conviene centrar la cuestión políticamente en lo que decía el presidente.

Usted replicándome dice: “No, no sé por qué dice que habido confrontación”. Hombre, déjeme que solo le ponga un pequeño ejemplo. Dice: “Con la independencia hubiera habido menos víctimas en Cataluña”. Hombre, Ahí es nada. Ha habido…, y usted dice, y tiene razón que el Gobierno de Cataluña, legítimamente, cuando considera que el Gobierno de España no hace las cosas que tiene que hacer, que las hace tarde y mal o que no las tendría que hacer, porque correspondía al Gobierno de la Generalitat, tiene todo el derecho a decirlo.

Ahora, usted citaba al señor Egea que decía que usted había tenido un buen comportamiento. Podría haber citado también al presidente de Cantabria, que también se permitió calificar sus intervenciones en la conferencia de presidentes. Hay muchas maneras. Antes, Carlos Carrizosa decía “también es un problema de tono”. No, aquí hay un problema que muchos tenemos la percepción de que el independentismo ha querido aprovechar también esta oportunidad para ganar el argumento. Y es una sensación, una opinión que tenemos, en la que lógicamente podemos estar equivocados.

Después, se me ha quejado de una cosa…, me dice: “Es que decidieron el estado de alarma de un día para otro”. Bien, como se tiene que hacer. Yo si alguna vez tengo que decretar el estado de alarma, también lo haría así. Ahora, ustedes en eso yo creo que tienen una pequeña contradicción, presidente, porque usted, que, efectivamente, fue de los primeros que pidió un confinamiento total, han votado siempre en contra –me refiero a su grupo- del instrumento jurídico que lo hace posible. Bien…, nunca han votado a favor. Bien, muy bien, el matiz de Batet, nunca han votado a favor del instrumento jurídico que permitía el confinamiento. Y, por tanto, escuchen, cuando uno gobierna tiene que tomar decisiones –usted antes decía democráticas-, bien, en el marco de las leyes. Y quien puede decretar el estado de alarma y después tiene que pedir permiso si lo quiere prorrogar es el Gobierno de España. Y es verdad que el confinamiento ha implicado la limitación radical de derechos tan importantes como el de la libre circulación o el de reunión y manifestación, y eso no se puede decidir sin un aval jurídico, sin un apoyo legal.

Y, por tanto, decisiones tomadas, aunque sea votando, sin apoyo legal, que este Parlament ha tomado alguna, no pueden ser calificadas de democráticas. Usted también lo decía: “No, es que aquí decidimos democráticamente saltarnos la Constitución y el Estatuto, que desde el punto de vista de la calidad democrática tiene poco.

Recursos. Su intervención se ha centrado mucho en recursos, y yo se lo quiero agradecer, porque este debate lo tendremos. Ahora, un pequeño consejo: antes de enviar la carta al Mede, hable con sus socios  de gobierno, porque yo he escuchado con mucha atención las intervenciones, sin duda la de la CUP, que Carles Riera ha sido contundente, pero también me ha parecido que el grupo de Esquerra Republicana eso de pedir en estos momentos un préstamos, pues no consideraba que fuese un mecanismo bueno para financiar la crisis que estamos atravesando.

También le diré, no es demasiado oportuno en el momento en que estamos. U hablo en plural mayestático, quiero decir, ya sé que…, estamos trabajando para que Europa nos de recursos incondicionados y que no se tengan que devolver. Por tanto, dejemos el capítulo de préstamos quizás para más adelante. Usted hablaba de recursos y déficit fiscal. Mire, sobre este tema la discusión es eterna, pero la última vez que desde mi punto de vista de la contabilidad global el Gobierno de Cataluña hizo los cálculos, en el año 2015, hizo primero unos cálculos y dijeron: “Si Cataluña recibiese todo lo que tiene que recibir, tendríamos un superávit de 2.405 millones de euros”. Al año siguiente los revisaron, supongo, con los datos definitivos y dijeron: “Bien, este superávit se ha visto reducido a 428 millones de euros”. Eso nos decía el Departamento de Economía de la Generalitat en el año 2015, que fue un año, desde el punto de vista económico, muy potente. El conseller se llamaba Mas-Colell y el secretario general me parece que era Albert Carreras. Por tanto, lo digo porque muchas veces situamos unos objetivos, que no digo que no sean deseables, pero que se ajustan poco a la realidad. Y a mí me da miedo que entre todos no generemos unas falsas expectativas que después solamente pueda derivar en frustración, una vez más. De hecho, el conseller Mas-Colell decía: “Al final –con los datos del aquel año- estamos haciendo aquello de pagar por renta y recibir por población”, que era uno de los criterios que informaban las negociaciones de la financiación autonómica.

Recursos aportados por el Estado. Si no recuerdo mal, primera decisión: fondo extraordinario para Salud de 300 millones para las comunidades autónomas; 51,3 millones de euros fueron para Cataluña. Después un fondo para Servicios Sociales de 300 millones de euros, de los que Cataluña recibía 45 y medio. Después una aportación de 3 millones de euros para becas comedor y 12,8 millones de euros para el Pacto de Estado contra la violencia machista. Pleno del Parlament. Por cierto, el conseller de Educación antes hablaba del funcionamiento de las tarjetas para el pago de las becas comedor. La Generalitat del sur, la Generalitat Valenciana decisión hacerlo por transferencia bancaria y resultó bastante más rápido y también muy eficaz.

El Gobierno, además, decidió que actualizaba la financiación, teniendo en cuenta el PIB anterior a la crisis. Es muy importante, es el primero, es el PIB el que conocemos, y obviamente será un PIB mayor que el que tendremos este año. Y por tanto, este aumento en Cataluña con respecto a cifras de 2019 era del 8 por ciento. 1.632 millones más llegado a un total de 21.816 millones de euros. Después decidieron que las desviaciones de déficits eran también compensadas. Cataluña recibirá 819 millones de euros por este motivo.

Por cierto, un déficit –antes lo decía el vicepresidente- que fue del 0,6 por ciento, y ahora estamos pidiendo el 1 por ciento; o sea, estamos pidiendo cuatro décimas más. Porque, si no me aclaro, me lo dicen y yo encantado. Pero, quiero decir que tampoco parece que se escape tanto de lo que está pasando. Lógicamente, el interés y la ambición del Gobierno de Cataluña sería más alto, pero no se desborda o en fin, ufanosamente más alto. Supimos que se hacía este fondo no reembolsable de 16.000 millones de euros. Hoy el vicepresidente nos ha dicho: “De estos calculamos que 3.200 serán para Cataluña”. Usted pedía 5.000. Este era el fondo por el crecimiento del gasto. Muy bien. No son 5.000, parece que serán 3.200.

Ahora, yo lo que le quería pedir, llegados a este punto, es mucha transparencia. A nosotros nos gustaría saber en qué se ha gastado de más, qué ha hecho falta de más para hacer frente a la Covid-19. Y eso lo tendríamos que poder saber en la cámara y el conjunto de la sociedad, porque una cosa es lo que pedimos, lo que exigimos, pero nos gustaría saber qué hemos gastado de más y en qué.

Usted dice: «Ahora necesito, a parte de estos 5.000 –que son 3.200– …» Ha dicho: «30.000 más.», que se entiende que deberían venir de estos 140.000 millones de euros que vienen de Europa. Yo, presidente, primero, esperemos que los aprueben y que realmente vengan. No es que yo quiera ponerlos en duda, pero hay que tener en cuenta el dicho muy catalán y muy propio del Departamento de Agricultura «no se puede decir que tienes trigo hasta que no está en el saco, bien atado y bien guardado». Y, por tanto, no empecemos a repartir algo que aún no tenemos. Y, después, intentemos con los temas que tienen que ver con la financiación, no entrar en una especie de subasta.

Cuando escuchaba algunas intervenciones, pensaba: «Bien, como ya estamos en período electoral, si tú pides esto, pues yo, además, ‘dos huevos duros’. Vayamos con cuidado, porque después a la gente se le han de explicar las coses tal como son. Y yo creo que todo el mundo es capaz de reconocer que no accederemos a todos los recursos que querríamos y que seguramente necesitamos. Insisto, estamos hablando siempre de dinero que viene del Estado o de Europa. O de Europa a través del Estado.

I nosotros queremos saber también qué repriorización se hace con los recursos propios de la Generalitat. Estos 46.000 millones de euros que había en el presupuesto, a los que debemos restar lógicamente el servicio de la deuda, ahora no querría yo apretar más de la cuenta, pero siguen siendo muchos millones d’euros, y deberíamos saber cuál es el esfuerzo de repriorización que el Govern hace en función de la necesidad de fortalecer las dotaciones de sanidad, de educación, de servicios sociales, de universidades, de innovación… Las que el Govern decida o sus expertos le hayan propuesto.

Y, presidente, acabo con un conjunto de propuestas, porque realmente quizá hemos dedicado mucho tiempo –y los debates están planteados así– a estos discursos más de orden general, pero realmente lo que quedará y lo que podrá eventualmente ser útil son las propuestas que hacemos si son aprobadas y si después se ponen en práctica.

Se lo he dicho ya esta mañana, nosotros presentamos quince propuestas de resolución, como todo el mundo, pero en una hemos intentado hacer una especie de resumen, para que se entienda bien qué queremos.

Uno. De acuerdo totalmente con usted: nuevo pacto per la salud. Si se quiere, a partir del documento hecho por los colegios de médicos y las sociedades científicas…, adelante. Básicamente, qué nos dicen? Fortalecer las estructuras de salud pública, dar un nuevo impulso a la atención primaria, garantizar el pleno reconocimiento de los derechos laborales de los profesionales, y más recursos para equipamientos e infraestructuras. Seguro que hay muchas más cosas, las correspondientes a investigación, etcétera. Por tanto, pongámonos a ello.

Dos. Los servicios de atención domiciliaria. Yo antes lo decía y no sé si se me ha interpretado o se me ha entendido suficientemente bien, pero la sanidad universal no se ara en las puertas de las residencias ni en las puertas de casa. Y, por tanto, ciertamente, y la consellera lo explicaba, se ha hecho un esfuerzo muy importante que ha llevado a mucha gente a ser atendida en casa, pero creemos que aún podemos mejorar el servicio de atención domiciliaria.

Tres. La atención y la asistencia médica en las residencias depende en gran parte de una privatización a partir de mútuas. Nosotros querríamos revisar este modelo. Discutirlo entre todos, porque creemos que externalizar la asistencia sanitaria de les residencias no es el mejor sistema de provisión de este servicio.

Cuatro. Nos gustaría concretar la cantidad de recursos adicionales para el Departamento de Educación y para el de Universidades en la perspectiva del nuevo curso.

Cinco. Querríamos crear una línea de ayudas de 50 millones de euros para autónomos y pequeñas empresas del sector industrial.

Seis. Una segunda línea de ayudas sería proseguir con el esfuerzo de 30 millones de euros para autónomos y pequeñas y medianas empresas para su transformación tecnológica y digital y programas de innovación.

Siete. Creemos que se debería crear un fondo catalán para los ayuntamientos, con independencia de que –coincido con usted– que hay que conseguir que los remanentes y los superávits municipales puedan ser aplicados por los ayuntamientos a las funciones obvias de lucha contra la Covid y sus efectos, y debo decirle que en el Senado se acaba de firmar, por parte de muchos grupos, una propuesta en este sentido, pero también desde ls recursos de la Generalitat ha de haber una muestra evidente de que se apuesta por la proximidad y por el mundo local.

Ocho. El Plan auto de Catalunya. La consellera nos hablaba de cifras; nuestros expertos nos hablan de 125 millones de euros, pero aquí, como siempre, las cifras se pueden ajustar. Lo que sí que queremos nosotros es reactivar la industria automovilística en Catalunya. Lo digo porque hay quien no quiere reactivar la industria automovilística en Catalunya, pero, en cambio, sí que quiere salvar Nissan. Nosotros lo que queremos es reactivar la industria automovilística en Catalunya, porque el problema no es asumir responsabilidades, sino asumir las contradicciones cuando se gobierna.

Nueve. Después, ciertamente, uno de los sectores que más nos preocupa es el sector comercial. Creemos que deberíamos hacer un plan de reconstrucción, porque les hemos de ayudar. Hemos de ayudar, sobre todo, al pequeño comercio con plataformas de venta para adaptarse a los nuevos hábitos de consumo, el tema de los horarios, y, por tanto, hemos de intentar movilizar recursos con este objetivo.

Diez. Queremos mucha transparencia con este gasto extraordinario que se está produciendo y el que pueda producirse. Y nos gustaría que estuviese accesible en la página web de la Generalitat.

Once. Presentar mensualmente un informe de cómo va evolucionando la pandemia y cómo va evolucionando, sobre todo, el despliegue de las medidas de reactivación económica y de reconstrucción social.

Y, por último, ver cómo podemos fomentar los mecanismos de cooperación y corresponsabilización con el Gobierno de España, porque es verdad que muchas de las cosas que decimos y queremos hacer se están diciendo y se quieren hacer también desde el Gobierno de España y habría que garantizar que atamos bien los cabos, que todos los fondos lleguen donde deben llegar, y que no se produzcan problemas a veces de solapamiento, de duplicidad o de falta de ambición. President, este es el resumen de nuestras propuestas.

Le animamos a algo que sólo depende de usted: lidere de verdad la posibilidad de este pacto por la salud y del pacto por la reactivación. Esto no cuesta dinero, pero puede dar muchos rendimientos. Gracias.

Intervención en el debate sobre la crisis causada por la Covid-19

Intervención del presidente del grupo parlamentario Socialistes-Units per Avançar, Miquel Iceta, en el debate sobre la gestión de la crisis sanitaria de la COVID-19, las medidas adoptadas para hacerle frente y las acciones previstas de protección social y reactivación económica

Parlament de Catalunya, 1 de julio de 2020

 

Muchas gracias, señor presidente. Señoras y señores diputados.

Comienzo la intervención, creo que es obligado, recordando a las víctimas de la Covid-19, a sus familias, a sus amigos, y reconociendo los esfuerzos de los profesionales que han luchado en primera línea contra esta pandemia. Lo hemos dicho repetidamente, durante estas largas semanas, pero hay que insistir: han sido doctoras y doctores, enfermeras y enfermeros, personal sanitario de todo tipo, de emergencias, de los servicios sociales, farmacéuticas y farmacéuticos, Mossos, las Fuerzas de Seguridad del Estado, las policías locales, la Unidad Militar de Emergencias, pero también los profesionales de los medios de comunicación, los trabajadores y trabajadoras de servicios básicos de la cadena alimentaria, de los servicios de limpieza, de los transportes, todos aquellos que han hecho posible la continuidad de nuestras actividades, en estas difíciles circunstancias impuestas por la pandemia. Y, por tanto, nuestro agradecimiento, nuestro reconocimiento. Muchas gracias a ellos y a ellas.

La crisis que hemos vivido y seguimos viviendo tiene unas cifras dramáticas. Hoy mismo el Departamento de Salud fija en 12.576 personas las que han perdido la vida en Cataluña a causa de la Covid-19. Y, por tanto, una crisis de esta naturaleza no tenemos que convertirla en un campo abonado para la lucha partidista. Y esto implicaba a veces hacer un esfuerzo de contención. Y quiero hacerlo por responsabilidad y por convicción.

Ha sido una crisis sanitaria sin precedentes, en nuestro país y en todo el mundo, y es una crisis que, como muy bien ha dicho la consellera de Salud, no ha acabado. Más de 10 millones de casos confirmados en todo el planeta, y medio millón de muertos, según las cifras oficiales, demuestren la magnitud de esta enfermedad. Los gobiernos, a todos los niveles, han desplegado y siguen adoptando medidas sanitarias, sociales y económicas sin precedentes, para frenar al máximo los efectos de la pandemia y con el objetivo prioritario de proteger la salud y el bienestar de las personas.

Un esfuerzo colectivo que también ha ido acompañado de la responsabilidad personal de cada ciudadano y cada ciudadana, y que ha requerido y requiere la solidaridad y el trabajo coordinado y cooperativo del conjunto de la sociedad de todas las instituciones y de todos los agentes públicos y privados.

Desde el primer momento, la prioridad ha sido por parte de todos salvar vidas y frenar la expansión de la enfermedad, y después intentar que la economía y el bienestar de las personas no queden dañados por los efectos de la crisis.

Todos los gobiernos se han visto sorprendidos y desbordados por la magnitud de esta pandemia, todos, y todos los gobiernos han intentado hacerlo lo mejor posible. Todos o casi todos, porque es verdad que viendo lo que está pasando en Brasil o en los Estados Unidos alguien tiene dudas de que todos los gobiernos realmente se hayan puesto en serio.

Pero nosotros desde el primer momento lo dijimos: había que sumar esfuerzos, había que trabajar juntos, hacía falta una cooperación entre todos los niveles de gobierno. Y es cierto, la lealtad no excluye manifestar críticas y discrepancias, pero sí que excluye la utilización de críticas y discrepancias para levantar muros. Lo que hace falta es construir puentes para contribuir a ajustar decisiones, para aprovechar oportunidades y para compartir esfuerzos.

Una lealtad que, presidente, hemos encontrado a faltar en su Gobierno, ya no solo respecto del Gobierno de España, sino también de los entes locales, que en numerosas ocasiones durante esta crisis se han encontrado solos y sin instrucciones claras en la lucha contra la pandemia.

Y, desde nuestro punto de vista, ha faltado también un esfuerzo de diálogo con el reto de fuerzas políticas. Ni siquiera hemos comenzado a intentar acordar las medidas de reactivación económica y reconstrucción social, y vamos tarde, presidente.

Hacía falta desde el principio que cada uno asumiera sus responsabilidades y tuviese una voluntad sincera de acordar y cooperar. La verdad es que desconfío mucho de aquellos gobiernos que acaban hablando más de lo que no depende  de ellos que del uso que hacen de sus propias competencias. “Consejos vendo que para mí no tengo”, dice el refrán castellano. Y lamento decir que, durante esta crisis, a veces hemos pensado que la actuación del Gobierno estaba más guiada por la confrontación política que por la mejora de su competencia y la eficacia de su gestión.

Resumiendo, a menudo ha parecido que su Gobierno quería aprovechar esta crisis para hacer avanzar una agenda política propia de un proyecto independentista. Ustedes no tienen rival a la hora de centrifugar responsabilidades, de elaborar memoriales de agravios y de crear excusas. Y nosotros creemos que esta no es una forma de gobernar. El resumen de su intervención es “lo que hemos hecho lo hemos hecho bien, a pesar de los obstáculos que nos ha puesto el Estado; y lo que no hemos hecho es porque España lo tenía que hacer, y mira que les habíamos dicho y no lo ha hecho”. Este es el resumen.

Si eso fuera así, no habría ningún margen de maniobra y ningún margen de mejora y nosotros creemos que lo hay y, por tanto, creo que hay que evitar derivar toda responsabilidad en los demás, como ha hecho a menudo su Gobierno porque, si no, no hay ningún estímulo para mejorar, no hay responsabilidad sobre lo que se hace o lo que no se hace.

Y nosotros, propuestas en esta dirección, tenemos muchas, y están contenidas en nuestras propuestas de resolución. La pandemia nos ha hecho más vulnerables, sin duda. Y celebro que tome como guía a este eminente socialdemócrata que es Frank-Walter Steinmeier, que sigue la dinastía, de Willy Brandt y Helmut Schmidt, de estadistas, que quizás es verdad que echamos de menos en momentos como los que vivimos.

Pero, Cataluña no podrá salir sola de esta crisis, tampoco España. Y, por tanto, nosotros seguimos pensando que una cooperación de tipo federal es el instrumento más potente y eficaz para resolver los problemas.

Es verdad que ustedes reprochan al Gobierno de España que haya ejercido un liderazgo. Mire, nosotros, en cambio, hacemos al revés: lo criticamos a usted por no haberlo ejercido. Lo han hecho en colaboración con todas las comunidades autónomas; con un modelo, es verdad, inacabado, a veces improvisado, de gobernabilidad compartida, pero es que es lo que tocaba. Usted ha calificado como reuniones poco útiles, de poco contenido, las quince reuniones con el presidente del Gobierno de España y el resto de presidentes de comunidades autónomas.

Pues, escúchenme, para nosotros, eran motivo de esperanza, que nos hablasen, que se pudieran contrastar posiciones. Usted mismo en alguna ocasión ha dicho que se le dado la razón, siempre tarde y mal, naturalmente, pero, en fin, ha aceptado que esto ha servido de algo. Me consta, y como no está la consellera no insistiré demasiado al respecto, por si me quisiera contradecir, pero la colaboración entre el Ministerio de Sanidad y el Departamento de Salud ha sido permanente y buena. Y esto no excluye que no hayan estado siempre de acuerdo y que haya habido puntos de vista diferentes, e incluso, algún punto de conflicto y de contradicción, pero es que con una lógica de un Estado compuesto como el nuestro eso se hace inevitable.

He mirado la cifra de reuniones: 34 reuniones de coordinación con consejeros y consejeras de Salud a través del Consejo Interterritorial, 68 encuentros bilaterales; 10 reuniones con los directores de Salud Pública. Creo que desde el Estado se ha hecho un esfuerzo de trabajo conjunto.

Usted, presidente, dice: “Nos quitaron las competencias”. Yo, en eso, discrepo, cordialmente, amigablemente. Ustedes siempre han sido competentes sobre el Hospital del Mar, o sobre el Hospital Clínic, o sobre el Hospital de la Vall d’Hebron. En ningún momento han perdido sus competencias concretas sobre la salud. Y ahora, todavía más, ciertamente, en el proceso de desescalada, hasta el regreso a la normalidad, que ya veremos cuándo la podemos dar por llegada, incluso, usted lo ha dicho también, ha tenido unas capacidades de donar instrucciones al sector privado que antes no tenía. Por cierto, 43.000 euros por cada paciente ingresado en la UCI de un hospital privado, yo no sé si es una cifra demasiado elevada.

Y ¿qué decisiones finalmente se ha reservado el Gobierno de España? Aquellas de carácter general que afectaban a los derechos y libertades fundamentales, a lo largo de la vigencia del estado de alarma y, por tanto, ni siquiera ahora.

Sobre el material. Del material se han dicho muchas cosas, pero tengo algo que decirle, y también se lo digo amigablemente: presidente, he encontrado las cifras, una a una, de lo que el Estado ha aportado a Cataluña con el material, e incluso que usted no haga el libro que nos ha anunciado sobre la epopeya o la odisea de la compra de material por parte de la Generalitat, no he sido capaz de encontrarlo referidas a nuestro país.

Sé que llegaron 14.650.000 mascarillas –incluyo aquí aquellas de número cabalístico-, 6.584.682 guantes de nitrilo, 59.421 gafas de protección, 63.479 batas, 114.886 soluciones hidroalcohólicas 906.400 tests rápidos, 342.529 kits para efectuar las PCR, 234.000 kits de extracción y 181.153 equipos de ventilación mecánicas invasiva.

Toda esta información es pública, está en la web del ministerio, y al menos hasta que no salga el libro anunciado, no podemos dar cifras con esta precisión referidas a lo que se ha hecho desde el Gobierno de Cataluña.

Después hablamos de transparencia y rendimiento de cuentas. El ministro de Sanidad ha comparecido trece veces en la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados. Solo he dicho que él ha comparecido trece veces; comparen ustedes con el nivel de rendimiento de cuentas en sede parlamentaria de su Gobierno. Y, hay cuatro ámbitos en los que tenemos preocupaciones sobre qué ha pasado y, sobre todo, sobre qué podemos hacer mejor. Salud: mire ha funcionado muy bien, pero, como siempre, tenemos que decir “dadas las circunstancias”, que han desbordado a todo el mundo. Conclusión básica: usted se refería, y comparto su criterio, y además me consta que usted le ha dado una muy buena acogida, a este manifiesto, a este documento elaborado por los colegios profesionales y las sociedades científicas, y usted incluso dijo un día “hacemos a partir de aquí el consenso necesario”. No es que le tomemos la palabra, es que estamos totalmente de acuerdo, presidente.

Y, es verdad, durante unos cuantos años hubo unos recortes que han afectado y quizás hemos visto ahora la gravedad de sus efectos, con esta crisis. ¿Qué necesitamos? Hombre, garantizar cohesión social y territorial, garantizar el carácter público del sistema, su sostenibilidad, la equidad, la calidad, la innovación tecnológica, el rendimiento de cuentas y la transparencia en un entorno en que está envejeciendo la población, está aumentando la cronicidad, se incrementan los costes sanitarios y hay un panorama económico difícil. Por tanto, diríamos, anunciar los objetivos es sencillo, encontrar las soluciones en este marco quizás no lo será tanto.

El Gobierno español decidió hacer un fondo para inversión sanitaria de 9.000 millones de euros. Supongo que en Cataluña le deben corresponder unos 2.000. Y usted dice: “Es insuficiente”. Hombre, también le tengo que decir: le escuchamos, a principios de la pandemia, una reclamación de 5.000 millones de euros, y hoy he escuchado 30.000. Y, seguramente, mañana pensará que quizás se ha quedado corto, y quizás no le falta razón. Lo que pasa es que todos los ciudadanos saben que no tendremos nunca todos los recursos que querríamos para hacer todo lo que necesitamos. Y gobernar es precisamente encontrar este equilibrio entre los recursos disponibles, las prioridades que hay que atender y las posibilidades reales de hacerlo.

Pero, por tanto, número 1: pacto por la salud. Sin duda, manos a la obra.

Segundo: El sistema educativo. También hemos tenido déficits en eso. Por ejemplo, hubo un momento en que todos coincidimos en que la enseñanza a distancia podía de alguna manera paliar el cierre de las escuelas, pero después nos hemos encontrado con una brecha digital muy importante, donde muchas familias no cuentan ni con los recursos, ni con los instrumentos concretos que permiten hacerlo. Ha habido momentos de mucha incertidumbre. Eso no lo digo como crítica, porque ha pasado en todos los gobiernos: los planteamientos iniciales que se hacían para retomar el  curso escolar tienen muy poco que ver con los que ahora mismo el departamento se está planteando. Incluso, en un solo día, usted y el conseller de Educación dieron cifras diferentes de inversión para intentar sacar el curso adelante. No ponemos en cuestión este tema, es obvio, estamos todos intentando hacer las cosas lo mejor posible y dedicando la máxima cantidad de recursos públicos.

Ahora, nos jugamos todos mucho, y digo todos, digo el país, con el inicio del próximo curso escolar. Y, por tanto, también aquí todo nuestro apoyo, toda nuestra capacidad para intentar ajustar mejor las decisiones, hacerlas más consensuadas, y hacerlas no solo con la comunidad educativa, sino también con el mundo local, porque también es verdad que muchas de ellas tendrán una incidencia local.

Tercero. Usted ha criticado mucho al Gobierno de España, con respuestas, decía, tardías o poco claras. Mire, a todos los gobiernos les ha pasado, y aquí hemos tenido un caso muy relevante que es el caso de las residencias, las residencias, pero no solo en Cataluña y en España, en el conjunto del planeta, allí donde tienen residencias, han sido los lugares donde la pandemia ha hecho más daño. Hubo momentos de verdadera angustia por no poder acompañar a los enfermos y por un sentimiento de desprotección total. Le tengo que decir, personalmente a veces he pensado en casa si mi madre estaría mejor en una residencia, y de golpe el pensamiento que me venía es: “Suerte que no lo hicimos”. Yo le tengo que decir que quiero agradecer y reconocer el esfuerzo que ha hecho su Gobierno y el cambio de responsabilidad porque, es verdad, no era fácil, pero se ha hecho y se ha decidido que sea el Departamento de Salud el que tutele esta cuestión. Pero creo que eso es el que pone el dedo en la llaga del problema que tenemos.

Miren, la asistencia sanitaria pública y universal no se puede parar en la puerta de una residencia. Y aquí hay un problema que tenemos que saber: se decidió en un momento determinado privatizar la atención sanitaria dentro de las residencias. Hay que acabar con eso; seguramente no lo podemos hacer de un día para otro, pero realmente le tenemos que decir a la gente que el nivel de atención sanitaria que tendrá será el mismo se esté en casa, se esté en un hospital, o se esté en una residencia. Y eso, desgraciadamente no ha sido así, y no por culpa o no por responsabilidad –que la palabra “culpa” tampoco me gusta- de los titulares de las residencias – que en muchos casos titulares de residencias privadas o concertadas-, sino porque realmente no se han atado cabos.

Y, por eso, creo que la decisión de trasladar al Departamento de Salud esta responsabilidad en medio de una pandemia fue una medida acertada; supongo que difícil y compleja en muchos sentidos, pero también se lo quería reconocer. Decirle también que este pacto que tendremos que hacer…, muchas veces en Cataluña utilizamos la expresión “modelo”, ¿verdad? “Cambiaremos de modelo”. Yo le tengo que decir que a veces soy un poco escéptico porque decimos “cambiemos de modelo” como si todo pudiera cambiarse de un día para el otro o como si hubiese modelos, por decirlo así, buenísimos y modelos malísimos. Los procesos en general son evolutivos. Pero, ciertamente, el impacto gravísimo que esta pandemia ha tenido sobre las  residencias implica una reflexión muy a fondo, que se tiene que hacer en el sector, porque, probablemente, si quisiéramos –que es un modelo legítimo- hacer que este sector fuese completamente público de hoy para el año que viene, pues, sería imposible. Y, por tanto, creo que a pesar de que ahora estamos todos preocupados y a veces todos tendemos a buscar soluciones mágicas e inmediatas a problemas muy graves, pues, no caigamos en este error, pero no dejemos de reflexionar bien a fondo y de tomar medidas, porque, efectivamente, tal y como estaba planteado, este modelo no serviría para una situación como esta. Desgraciadamente, es una situación que se puede volver a reproducir y, por tanto, que tenemos que tener prevista.

He dicho, la consellera, otra cosa que quería darle toda la razón, y ha dicho, primero, “la crisis no ha acabado”. Y la segunda es la feminización de esta crisis, la carga brutal sobre las mujeres de nuestro país, y, en general, de todos los países por problemas de tipo laboral, por problemas de atención familiar, los cuidados recaen fundamentalmente sobre las mujeres. Y creo que haríamos bien en no olvidarlo, porque a veces lo decimos en un discurso, la gente dice: “Ah, mira, quizás tienes razón”, pero después no tomamos las medidas que permitan reconducir un poco esta situación. Tengo algunos datos: en enfermería, las mujeres son el 85 por ciento; en farmacia, un 72 por ciento; en las residencias y en los centros de dependientes, un 84 por ciento; en servicios de limpieza, un 90 por ciento. Y, por tanto, han sido cruciales y han sido objetivos o han recibido el mayor impacto de esta crisis. Y, por tanto, tenemos que hacer que el empleo femenino se recupere a la misma velocidad que el empleo masculino, para que no persista una vergonzosa brecha salarial entre hombres y mujeres, para que crisis como esta no impliquen un paso atrás en un camino hacia la igualdad que hemos emprendido hace mucho tiempo, en el que hemos avanzado, aunque todavía queda mucho por hacer.

Cuarto elemento de preocupación o cuarto sector que a nosotros nos preocupa mucho: los de protección social. Usted lo decía, y creo que esto hace unanimidad, es necesario poner a las personas en el  centro de las políticas públicas. Pues, efectivamente, de todos nosotros depende que haya menos familias en situación de vulnerabilidad, menos familias en situación de pobreza. Y los informes –antes Lorena Roldán hacía referencia al informe de Intermón Oxfam- nos dicen que esta crisis ha implicado un incremento de desigualdades, un incremento de la pobreza y un impacto muy grande en fenómenos de exclusión social. Nos decía, este informe, que 93.000 catalanes y catalanas podrían caer por debajo del umbral de la pobreza en los próximos meses. Es un crecimiento del 9 por cierto y superaría el millón de personas. Y, es verdad que no es una situación exclusiva de Cataluña, ha pasado en el conjunto de España y en los países entre los que habitualmente nos comparamos.

El gobierno español ha puesto algunas medidas sobre la mesa: un tema incluso de becas comedor, ha incrementado la aportación al Plan concertado de servicios sociales, para el cuidado en el domicilio o teleasistencia, ha garantizado el suministro de agua y energía en los hogares sin recursos, se ha decretado una moratoria de las deudas hipotecarias y una prórroga del bono social y, especialmente, se ha puesto en marcha el ingreso mínimo vital, que en nuestro país beneficiaría a cien mil familias.

Probablemente, el ingreso mínimo vital es una de las medidas sociales más importantes de los últimos tiempos y se tiene que poder compatibilizar, como así lo prevén las leyes, con la renta garantizada de ciudadanía. Y, por tanto, necesitamos establecer los mecanismos que lo hagan realmente posible.

Tengamos en cuenta que el Gobierno catalán tardó unos tres años en establecer el reglamento de la renta garantizada de ciudadanía y, por tanto, tendríamos que dar mayor celeridad a los procesos –diríamos- de interconexión de ambas ayudas si queremos realmente hacer el trabajo. Y, presidente, antes de la crisis, Cataluña se situaba en la cola de España en gasto sanitario, educativo y de los servicios sociales y a pesar de algunos esfuerzos, que también queremos reconocer, todavía no hemos recuperado los niveles de gasto en servicios públicos que había en momentos en que el Gobierno de la Generalitat lo presidía José Montilla. Y con esta crisis –lo decía antes- hemos visto que los efectos de los recortes han sido graves.

Le tengo que decir, le pregunté en una sesión de control y aprovecho hoy para mencionar la cuestión, todavía no sabemos qué gasto adicional añadido ha hecho su Gobierno a causa de la pandemia. Y hoy usted nos ha hecho un anuncio que también queremos valorar, que a finales de mes conoceremos tanto el plan de reconstrucción, reactivación, reanudación, -el Plan de reanudación me parece que gusta más- como las modificaciones presupuestarias sobre las que se sustenta. Animarles a que realmente sea así. El grupo de Ciutadans veo que piensa proponer que sea la Comisión de reconstrucción la que pueda hacer un seguimiento, nos parece un mecanismo correcto, que a nadie, en fin, tiene que preocupar, porque realmente detrás de este esfuerzo, tenemos que estar todos, cada uno desde sus acentos y su proyecto, pero tenemos que estar absolutamente todos.

Es verdad que ha demandado más recursos del Estado e incluso el acceso directo al MEDE. Pues, son cuestiones sobre las que se puede hablar. Tenemos que recordar que existe la decisión de crear este fondo autonómico de 16.000 millones de euros y que seguro que se puede decir que es insuficiente, como alguien podría decir, que 30.000 millones son también insuficientes.

Pero creo, presidente, que conviene también hacer un esfuerzo para situar qué esfuerzos con recursos propios de la Generalitat estamos dispuestos a hacer para mejorar la priorización de los servicios sociales, de los servicios a las personas, de los servicios del bienestar, de la salud, de la educación y de los servicios sociales.

Y aquí, es verdad que nos lo dirán a finales de mes, pero realmente nos da la sensación que hay un gran interés en la reclamación y poco en la autoexigencia y creo que la reclamación siempre será más fuerte, más justificada, más potente, si hay previamente este esfuerzo de autoexigencia, y necesitamos ponernos de acuerdo sobre esto.

Finalmente, reactivación de la economía. Mire, hay muchas cosas a hacer y todas las que hacemos a veces parecen pocas, pero hay una cuestión que no tiene valor –por decirlo así- económico, pero si tiene un valor, creo que importante, un intangible, que es el consenso sobre la cuestión.

Todos los gobiernos, primero porque hay prisa por actuar y después porque a veces es más cómodo, prefieren  tomar medidas y explicarlas después. Pero cuando estamos hablando de un esfuerzo que exigirá la movilización de unos recursos que de entrada todavía no tenemos, convendría que este esfuerzo de consenso se hiciera. Una buena parte de las medidas económicas tienen que estar dirigidas lógicamente a empresas y puestos de trabajo existentes, pero tendremos que pensar también en los puestos de trabajo y las empresas a crear.

Y aquí le tengo que decir que  nuestro grupo está especialmente preocupado por temas como la escasa dotación de las universidades catalanas, que hace diez años que no ven aumentados sus recursos y que, además, las sucesivas propuestas de ir rebajando los ingresos por matrícula no son compensadas por ingresos adicionales. Por tanto, aquí tenemos un problema muy serio.

Hay algún sector de nuestro país que en estos momentos vemos especialmente con problemas, el del comercio y el turismo, también lógicamente, porque se han visto afectados especialmente. El Gobierno de España, desde su punto de vista, ha tomado una decisión que a mí me parece correcta, que es la de generalizar los ERTE y además darles una continuidad también en el mes de septiembre. Bien, 30.000 millones de euros en teoría han tenido el impacto de los ERTE y de las ayudas a los autónomos en Cataluña. Seguro que son pocos, pero no está nada mal. Es necesario que revisemos el Plan Estratégico de turismo. Hay que hacer un especial esfuerzo en el sector cultural porque realmente se están tomando algunas medidas por parte del Gobierno, pero convendrá conmigo que no son suficientes y no han llegado al conjunto de los sectores que alimentan nuestra cultura. Es verdad que querríamos muchos que la cultura llegase al 2 por ciento del total del presupuesto y quizás convendría forjar un consenso político y parlamentario para acercarnos.

Usted pide otros o más recursos. No está solo en esto, presidente, ni dentro de Cataluña ni en las otras comunidades autónomas. Nosotros hemos visto, por ejemplo, un nivel de exigencia –no diré si más o menos- pero sí un nivel de exigencia importante en el Gobierno de la Generalitat Valenciana también sobre esta cuestión. Pero nos da la sensación, y aquí nos gustaría tener las cifras que aún no tenemos para poder afirmarlo con rotundidad, que la Generalitat Valenciana, mientras estos recursos llegan, ha hecho un esfuerzo de movilización de recursos propios más importante que la que ha hecho su Gobierno y nos gustaría saber si es verdad o no y eso solo lo podremos saber cuando las cifras, que solo ustedes tienen, nos sean proporcionadas.

Nosotros lo que queremos es ayudar y, por tanto, desde este punto de vista una reclamación de más recursos no nos parece ajena. Lo que sí que nos parecería erróneo es situar unas expectativas imposibles que justificasen un proceso de reivindicación y frustración permanentes. Y de esto, presidente, tendríamos que hablar; por ejemplo, usted en algún momento había pedido que el nivel de déficit pudiera subir al 2, hoy lo ha dejado en el 1. ¿Por qué? Tampoco es una crítica. Es obvio. Son magnitudes razonables y discusiones que se pueden tener. A nosotros nos gustaría que lo que quiera hacer o que nos han dicho hoy que harán a finales de mes se pudiese hacer cuanto antes mejor.

Las modificaciones del presupuesto de este año, ya saben que nosotros creíamos en el momento que se aprobó que no diera respuesta a los problemas de entonces, pero ahora es evidente que, con un problema de esta magnitud añadida, es obvio que se tendrán que hacer modificaciones. Y es verdad que el vicepresidente me podría decir con toda la razón hasta que no sepamos exactamente qué tocamos de los fondos extraordinarios que el Estado ha dicho que pondrá en marcha, se hace muy difícil tener –como diríamos- la concreción material de todo esto. Ciertamente.

Pero, presidente, no sé, porque eso solo está quizás en su cabeza o quizás aún no tiene la decisión tomada, pero es verdad que podemos estar en un cierto tiempo de descuento, y, por tanto, cada vez que dejamos algunas cosas para final de mes o para cuando volvamos, uno piensa “pues, no sé si lo veré”.

Y, por tanto, desde este punto de vista, ponerle un punto de presión, digamos, fraterna sobre la necesidad de que el conocimiento de los datos y de las propuestas que haga el Gobierno sea cuanto antes mejor.

Y no nos podemos conformar con salir de la crisis pensando que volveremos a la situación anterior. Usted lo ha dicho muchas veces, incluso me critica cuando hablo de reconstrucción, porque dice que eso tiende a hacer pensar que volveremos. Tiene toda la razón; hay bases nuevas para resolver, algunas tienen que ver con la digitalización de nuestra economía, otras con cómo nos unimos al pacto…, al Green New Deal europeo, cómo, realmente, desde Cataluña podemos hacer este esfuerzo, y, por tanto, no podemos dejar pasar el tiempo. Tenemos que recuperar la economía con una base muy sostenible, porque si no estaríamos manteniendo las bases de un crecimiento insostenible.

Acabo, presidente. Nosotros tenemos desconfianza sobre las capacidades de su gobierno –es lógico, somos un partido de la oposición-, y tendemos a pensar que un país mejor necesitaría de un gobierno mejor. Pero usted es el presidente, usted preside el Gobierno, y, por tanto, es a usted a quien corresponde ahora liderar este acuerdo político en Cataluña sobre la reactivación económica y la reconstrucción social, a usted corresponde abrir el camino.

Nosotros, por propuestas no quedará: hemos hecho ya muchas, y mañana haremos todavía muchas más –y el conjunto de los grupos parlamentarios, estoy bien seguro también que lo harán-. Por tanto, presidente, permítame que le anime a que, sea cuando sea que se celebren elecciones, el Gobierno hasta el último minuto, hasta el último segundo, y especialmente el presidente, hagan su trabajo. Gracias.

 

Declaración sobre los acuerdos de cara a la investidura de Pedro Sánchez

 DECLARACIÓN DEL PRIMER SECRETARIO DEL PSC (2 de enero de 2020)

1. De las elecciones del 10 de noviembre de 2019 se derivaron dos mandatos muy claros: la constitución de un gobierno progresista a partir de la investidura como presidente del gobierno de España de Pedro Sánchez, y la necesidad de abrir una dinámica de diálogo entre las instituciones catalanas y españolas para intentar encontrar una solución acordada a la cuestión catalana. 

2. Esta solución acordada deberá concitar un consenso mayoritario en Cataluña, superando así la división actualmente existente, así como el necesario consenso en el conjunto de España. Lógicamente esta solución deberá producirse en el marco legal vigente que puede ser modificado a través de los procedimientos y las mayorías legalmente previstos. 

3. Desde este punto de vista consideramos que los resultados electorales del 10-N no sólo no debían ser considerados como un problema insuperable, sino que podían convertirse en una oportunidad en la medida que forzaban a encontrar espacios de diálogo y de entendimiento entre partidos políticos con proyectos bien diferenciados. 

4. Saludamos el preacuerdo alcanzado entre el PSOE y Unidas Podemos para formar un gobierno de coalición progresista, que se produjo en el plazo de 48 después de las elecciones, en estricto cumplimiento del compromiso electoral anunciado por Pedro Sánchez. Un preacuerdo que se ha concretado posteriormente en el documento “Coalición progresista. Un nuevo acuerdo para España “, suscrito por ambos partidos y que compartimos totalmente. 

5. Este pacto se ha complementado con el acuerdo de 12 puntos suscrito entre el PSOE y el PNV, y ha recibido también el apoyo explícito de Mas País. El acuerdo suscrito entre el PSOE y el PNV implicará un impulso decidido a la España plural, respetuosa de los diversos sentimientos de pertenencia. 

6. Hoy se ha hecho público el acuerdo al que se ha llegado después de un esfuerzo negociador entre el PSOE, el PSC y ERC, que posibilitará la abstención de ERC en el proceso de investidura, desbloqueando así la formación del gobierno progresista y abriendo una perspectiva de diálogo para abordar la cuestión catalana. 

7. El PSC ha defendido desde hace muchos años que la división entre los catalanes, así como el conflicto que se ha ido agravando entre las instituciones catalanas y españolas, sólo podría ser abordado a través de un esfuerzo compartido de diálogo, negociación y pacto. El acuerdo alcanzado entre el PSOE, el PSC y ERC se inscribe absolutamente en esta lógica a través del reconocimiento de la existencia de un conflicto de naturaleza política, la creación de una mesa bilateral entre gobiernos que se coordinará con otros espacios de diálogo institucionales y parlamentarios ya existentes, y el impulso a los acuerdos que se alcancen en la mesa bilateral a través de los procedimientos oportunos y que serán sometidos, en su caso, a validación democrática a través de consulta a la ciudadanía de Cataluña, de acuerdo con los mecanismos previstos o que se puedan prever en el marco del sistema jurídico-político. 

8. Estamos ante una gran oportunidad para superar, por una parte, las políticas de austeridad y de resignación ante el aumento de la pobreza y de las desigualdades, y, por otra parte, el inicio de un proceso de diálogo político que había sido reclamado de forma muy mayoritaria por la sociedad catalana. 

9. Así pues, el empeño a bloquear la vía política que se abrirá a través de la investidura de Pedro Sánchez y la formación del gobierno de coalición progresista, sólo se explica bien por el rechazo a las políticas progresistas y de izquierdas, o bien por el rechazo al diálogo entre las instituciones catalanas y españolas, o a ambas razones a la vez. 

10. En este momento, que no dudamos en calificar de trascendente, el PSC ratifica su compromiso con las políticas progresistas y de izquierdas, y en una dinámica de diálogo, negociación y pacto que permita superar el conflicto y el bloqueo de la política catalana. 

11. Hoy es una buena oportunidad para manifestar nuevamente nuestro reconocimiento y pleno apoyo a Pedro Sánchez y la dirección federal del Partido Socialista Obrero Español, por su decisión de encabezar un nuevo impulso reformista y el reconocimiento de la España plural en la que vivimos y que aspiramos a mejorar. 

12. Tampoco queremos ahorrarnos el reconocimiento a Pablo Iglesias y Unidas Podemos por su determinación a hacer posible un gobierno de coalición progresista, el primero en la etapa democrática abierta por la Constitución de 1978, al PNV por su contribución a abrir la puerta de la esperanza, a Más País por el reforzamiento de las posiciones progresistas, y a todas aquellas fuerzas que se puedan añadir. Todas estas fuerzas políticas han arriesgado para desbloquear la política española y hacer posible una nueva etapa de transformación y reformas y, en este sentido, valoramos también la decisión tomada por ERC, que implica una opción inequívoca por el diálogo como única herramienta válida para resolver el conflicto. El socialismo catalán se compromete con el diálogo total y absolutamente. 

Barcelona, 2 de enero de 2020

DOCUMENTOS:

Palabras sobre el proceso de designación como Senador

INTERVENCIÓN POR ALUSIONES EN EL PLENO DEL PARLAMENT, 16.05.2019

Enlace al video

DECLARACIÓN PÚBLICA POSTERIOR AL PLENO DEL PARLAMENT, 16.05.2019

Enlace al video

Transcripción:

Hoy se ha impedido al Grup Socialista la sustitución de quien representaba a la Generalitat en el Senado a propuesta de nuestro grupo. Se vulnera así el derecho de nuestro grupo a la participación política. Se deja sin representación a más de 600.000 catalanes y catalanas que votaron al PSC en las elecciones del 21 de diciembre de 2017.

No es la primera vez que la mayoría independentista pisotea los derechos de las minorías en el Parlament. Lo hizo los días 6 y 7 de septiembre con funestas consecuencias para todos.

Catalunya tiene hoy un senador menos que la represente en el Senado. El sectarismo se ha impuesto sobre la legalidad y el sentido común.

Hay quien quiere hablar en nombre de Catalunya silenciando a una parte del país. No tendrán éxito.

Hoy mismo pediremos amparo al Tribunal Constitucional en defensa de los derechos de nuestro grupo parlamentario, y de los derechos del conjunto de catalanes y catalanas que ven menguada su representación en el Senado.

Acepté la propuesta de Pedro Sánchez pensando que era bueno que un catalán presidiese el Senado, hecho que no se produce desde 1873. Pensando que era bueno que presidiese el Senado en este momento grave de la política catalana y española una persona catalanista, federalista y de talante dialogante.

Algunos se sorprendieron al conocer la propuesta acusando nuevamente al presidente Sánchez de querer contentar al independentismo. Otra vez los hechos desmienten de forma rotunda la acusación. Los independentistas, que no tuvieron problemas en votar a representantes de PP y C’s incluso mientras se estaba aplicando el artículo 155 de la Constitución española, han bloqueado mi designación como representante de la Generalitat en el Senado.

Cuando acepté la propuesta pensaba en la posibilidad de trabar consensos, de intentar impulsar la reforma del Senado, que implica una reforma de la Constitución. Pensaba en cómo podría contribuir desde la presidencia del Senado en la búsqueda de soluciones dialogadas en el marco de la ley. Pensaba en tomar dignamente el relevo en los esfuerzos reformistas de personas que respeto como Isidre Molas o Joan Rigol.

Pero en esta ocasión no ha sido posible.

La decisión de hoy puede dificultar les relaciones entre grupos políticos y puede enrarecer el inicio de la legislatura española al haberse roto reglas de respeto institucional que habían resistido toda clase de coyunturas.

Pese a ello, me reafirmo, más que nunca, en el propósito de contribuir con todas mis fuerzas para hacer posible la convivencia en Catalunya y a construir puentes entre Catalunya y el resto de España.

Es un propósito que no entiende de resentimientos ni de prejuicios, que no puede entretenerse en lamentar agravios ni ocasiones perdidas.

Es un propósito de mirar adelante, de construir, de sumar, de crear oportunidades de acuerdo.

Con la voluntad de reconocer a los adversarios políticos, y no considerarlos nunca como enemigos irreconciliables.

Yo no quiero, a diferencia de Quim Torra, acabar con nadie.

Con este espíritu estoy decidido, el socialismo catalán está decidido, a participar activamente en la nueva etapa que se abre tras las elecciones generales.

Interpretando el mandato expresado por los ciudadanos en las urnas: un mandato de moderación, de entendimiento, de trabajo eficaz … para reconectar la ciudadanía y las Instituciones.

Un mandato reforzado por el sentimiento colectivo producido tres la muerte de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Hoy, mis convicciones son aún más firmes: el camino de los independentistas es legítimo en el terreno de las ideas, pero, en mi opinión, su práctica política es un freno para la Catalunya moderna y mayoritaria que hoy reclama una oportunidad.

Hoy se ha intentado cerrar una puerta. Pero mañana se abrirán otras de par en par.

Y el viento, el aire fresco y nuevo de una nueva manera de hacer política y de pensar en Cataluña llegará bien pronto. Y cuanto más pronto llegue mejor.