Un Congreso emocionante

scoopit_mi_pequenoHoy la actualización de mi Diario en Internet recoge los artículos que he considerado más relevantes de las dos últimas semanas y, muy especialmente, los artículos referidos al Congreso extraordinario del PSC celebrado ayer. Aprovecho para anunciar que esta será la última actualización de mi Diario hasta septiembre y como siempre os recuerdo que casi cada día recomiendo artículos a través de mi Scoop.it, de Twitter, de mi perfil y página en Facebook, y del recopilatorio Alternatives.

endavant_socialistes

Antes de empezar, aquí tenéis mi intervención en la clausura del Congreso y la composición de la nueva Comisión Ejecutiva del PSC. En mi web de campaña encontraréis los materiales de mi candidatura a la primera secretaría del PSC.

SELECCIÓN DE ARTÍCULOS (ordenados de más reciente a más antiguo):

miquel_congres

ZW 402 Recomendaciones de enlaces al servicio de la reflexión y la acción política y social realizada por mi amigo Antoni Gutiérrez-Rubí. Aquí encontraréis todos los ZONA WEB.

Govern Obert
http://opengov.cat

Govern Obert es un proyecto iniciado por Concha Catalan y Martin Virtel, que contó con la colaboración inicial de Sebastiano Giorgi, para promover la transparencia del Gobierno catalán. En la web podemos encontrar varias visualizaciones de los organigramas de cada departamento y se publican historias analizando esta información.

La iniciativa surge a partir de un encuentro de los impulsores en un hackathon sobre periodismo de datos y de su inquietud para hacer más inteligible el organigrama de la Generalidad de Cataluña. Las visualizaciones que ofrece el proyecto de los diferentes departamentos de la Generalidad derivan del archivo XML que se encuentra en el portal Dades Obertes gencat(26/4/2013). A través del scraping se  genera la relación de datos que muestra la web. El código y los datos (csv o json producidos con python) están disponibles en GitHub para que puedan ser utilizados por otros programadores y mejorar el proyecto.

La voluntad del proyecto es también señalar elementos que pueden sorprender de la organización departamental de la Generalitat de Cataluña. Por este motivo, hay habilitada una zona de comentarios donde se registran estos elementos. Por otra parte, el trabajo periodístico del proyecto se centra en analizar y relatar los aspectos más destacados de la propia función de la Administración y su estructura.

En esta presentación en la sesión de trabajo de Govern Obert en Periodismo de datos en el CCCB encontraréis más información. El proyecto busca colaboraciones y se realiza de forma totalmente voluntaria, sin financiación.

También se puede seguir la actividad relacionada con la iniciativa en su perfil de Twitter.

Resultados de la consulta a la militancia

Aquí encontraréis los resultados de la consulta a la militancia del PSC sobre la candidatura a la primera secretaría del partido. Y aquí encontraréis los resultados de la consulta a la militancia socialista sobre la candidatura a la secretaría general del PSOE.

Una pregunta factible

papereta_consulta2014

Intervención en el Fórum Europa – Tribuna Catalunya

Intervención de Miquel Iceta

Fórum Europa – Tribuna Cataluña

Lunes 7 de Julio de 2014

 (video)

Agradecimientos

Buenos días, autoridades, señoras y señores, amigas y amigos. Gracias a todos y a todas por vuestra presencia tan numerosa.

En primer lugar, quiero agradecer al Fórum Europa Tribuna Cataluña, a sus patrocinadores, y al presidente de Nueva Economía Fórum José Luis Rodríguez, su amable invitación, que me permitirá poder compartir con todos ustedes mis opiniones y mis propuestas sobre el presente y futuro del PSC y de Cataluña.

Y, antes de comenzar, quiero dar las gracias al Secretario General de mi sindicato, la UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez, por haber aceptado presentarme y por sus palabras que muestran de forma inequívoca la larga amistad que nos une.

Razones y objetivos por los que he presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC 

He presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC porque considero que puedo ser útil a mi partido en esta difícil etapa. He tomado esta decisión porque estoy convencido de la capacidad colectiva de los socialistas para superar la situación actual. Y porque creo que estoy preparado para encabezar este esfuerzo.

Lo he hecho también porque creo que puedo ofrecer a la política catalana una voluntad de diálogo y entendimiento hoy más necesaria que nunca. Porque quiero defender posiciones transversales y de sentido común, capaces de hacerse escuchar en un ambiente muy polarizado que no augura nada bueno. Porque creo que los cambios que la sociedad catalana reclama, solamente pueden venir de la mano de una fuerza catalanista y socialista como la que representa el PSC.

El PSC aúna de forma inseparable dos objetivos: la defensa de Cataluña, su identidad y su autogobierno, y el combate permanente por la justicia social. El PSC está dispuesto a colaborar con todo el mundo, desde el Gobierno o desde el Parlament, para hacer avanzar estos dos objetivos. Como lo hemos hecho desde muchos ayuntamientos de Cataluña y, a través de nuestra incidencia en la política española y europea, con el Partido Socialista Obrero Español y el Partido de los Socialistas Europeos.

Quiero reivindicar la política, la capacidad colectiva de transformar democráticamente la realidad. Y quiero reivindicar la socialdemocracia como herramienta de transformación profunda de la sociedad. Soy reformista. Y creo que un esfuerzo continuado de reformas transforma la realidad de forma más eficaz que la apelación permanente a cambios radicales que casi nunca se producen. Y que a veces, cuando se producen acaban traicionando los ideales que les alimentaban.

Mi plan de trabajo estará muy marcado por el calendario político. Primero, Congreso del PSC. Después, Congreso del PSOE.

Después del verano, el período que va desde la celebración de la Diada al 9 de noviembre.

Quiero ser muy claro al respecto. El PSC está convencido de que no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y el resto de España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro en un referéndum o consulta. Nosotros queremos la consulta. Tanto es así que ya hemos anunciado nuestro voto favorable a la ley de consultas si se atiende mínimamente a nuestros requerimientos, que no harán sino mejorarla, y si recibe el aval del Consejo de Garantías Estatutarias.

Pero nos vemos obligados a proclamar con idéntica claridad que la ley de consultas populares no referendarias que el Parlament aprobará en septiembre, no puede amparar una consulta que plantee la pregunta acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. En primer lugar, porque una ley de consultas populares no referendarias no puede servir para formular una pregunta propia de un referéndum. En segundo lugar, porque la pregunta acordada no se ajusta a los estándares de calidad democrática fijados por las instituciones europeas e internacionales: la primera pregunta no es clara, a la segunda pregunta solamente pueden responder una parte de los ciudadanos, y los promotores no se han puesto todavía de acuerdo en cómo contabilizar los resultados. Una chapuza descomunal. En tercer lugar, porque si el Tribunal Constitucional es fiel a su doctrina, sabemos que la convocatoria de una consulta con esta pregunta será inmediatamente suspendida. Y no tendremos consulta. Y nosotros queremos consulta.

Si yo fuera presidente, lo primero que haría es convocar una consulta que proporcionase un mandato claro y potente para negociar. Con una pregunta del tipo: ¿Quiere que el gobierno de Cataluña negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el reconocimiento del carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario, y el blindaje de las competencias en lengua y cultura? Con el apoyo obtenido, que creo que sería muy mayoritario, correspondería negociar y, finalmente, el resultado de la negociación tendría que ser sometido  nuevamente al referéndum o consulta de la ciudadanía.

No quiero alargarme más sobre este tema. Ya saben qué pienso. Lo he escrito recientemente en un artículo publicado en La Vanguardia. Saben que la propuesta de los socialistas catalanes es trabajar para un nuevo acuerdo con el resto de pueblos de España, que para nosotros pasa por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal plurinacional. Una reforma que, lógicamente, tendría que ser refrendada en las urnas. Hay que agradecer a Pere Navarro y a Alfredo Pérez Rubalcaba su esfuerzo y su acierto como impulsores de esta propuesta.

Pero por el camino que vamos, no habrá consulta el 9 de noviembre. Habrá unas elecciones, cuando sea. Pero no una consulta. Y eso frustrará por mucho tiempo a una parte significativa de la sociedad catalana. No puede haber una consulta si no es legal y acordada. Y para conseguir el acuerdo hace falta una negociación que desgraciadamente no se está produciendo.

Sigo con el calendario: preparación de las elecciones municipales. Después, primarias abiertas a la ciudadanía para elegir al candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat. Y, finalmente, a finales de 2015, Congreso del PSC. Para revisarlo todo.

Pero de lo que más quisiera hablarles hoy es de mi preocupación fundamental: las desigualdades crecientes y la situación socioeconómica de nuestro país.

Mi gran preocupación: la desigualdad y la situación socioeconómica de Cataluña

Quiero hablar de lo que más me preocupa como socialista y como catalán: el enorme aumento de las desigualdades y la preocupante situación socioeconómica de Cataluña.

Por lo que respecta al ámbito social, todos los datos indican que desde hace tiempo la vida de los catalanes y las catalanas ha empeorado significativamente desde hace unos años, los datos nos dicen que las desigualdades, el paro y la pobreza han crecido mucho en nuestra casa.

Por lo que respecta a los datos de empleo, hay que recordar que, a pesar de una leve mejora de las cifras, hay 570.214 personas en paro en Cataluña.

Si hablamos de pobreza, conviene leer el Informe Social 2013 sobre Paro, Pobreza y Desigualdad en Cataluña, que publicó la Fundació Rafael Campalans. Los datos que de él se desprenden son espeluznantes.

Para el período 2006-2011, y teniendo en cuenta las variables de la Comisión Europea, vemos como en Cataluña ha habido un notable incremento, del 7,5% al 21,6% de la privación material, que es la que impide a las personas participar en la sociedad en que viven.

Además, la privación material severa ha aumentado del 2,9% al 8,2% y afecta especialmente a dos sectores de la población: los que antes de la crisis ya vivían en una situación de pobreza, y los que hasta 2008 eran consideradas clases medias y que se han empobrecido –los denominados “nuevos pobres”-.

Los principales motivos son el desempleo y las deudas por vivienda. A esto hay que sumar que en 2011 el 12,7% de la población catalana manifestaba dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, la denominada “pobreza energética” que cada día es más preocupante no solamente en nuestra casa sino en muchos países de nuestro entorno.

Estos datos nos llevan a afirmar una triste y cruel realidad: el 20.4% de los catalanes vive bajo el umbral de la pobreza. Y este porcentaje aumenta hasta el 26% para los menores de 16 años, y hasta el 25% para los mayores de 65 años que, además, en muchos casos, sustentan miembros de otras generaciones mediante sus pensiones. En caso de la pobreza de las familias numerosa (47%) y monoparentales (46%) es todavía más dramático.

Todo esto está pasando en Cataluña.

Pero todos esto datos no se dan por casualidad, sino que son fruto de determinadas políticas, inspiradas por una ideología determinada.

Por poner un ejemplo, en un momento en que la prioridad del país tendría que ser la reactivación económica y la lucha contra el paro, el Gobierno de CiU ha reducido el presupuesto del Departamento de Empresa y Empleo del 2012 al 2014 en un 30%!.

Por lo que respecta al presupuesto del Departamento de Bienestar Social, para el 2014 es de  1.630 millones de euros, un 16% menos en relación al del 2010, último año del Gobierno de Entesa. Así, vemos que desde el 2012 los programas de apoyo a las familias se han recortado un 70%, los de ayuda a las personas con discapacidad un 50% y el de la dependencia un 10%. Las plazas en residencias y centros de día para personas mayores con mayor dependencia se han encarecido unos 200 euros al mes.

Y, aunque el Síndic de Greuges ha informado que en Cataluña hay más de 250.000 niños en situación de pobreza, el Gobierno de CiU redujo la partida presupuestaria destinada a la becas comedor para el curso 2012/2013. Así, solamente 63.650 alumnos disponían de ayudas de comedor escolar. ¡Esto no puede ser!

Estos datos nos demuestran que estamos frente a una situación de verdadera emergencia nacional. No podemos tolerar tanta desigualdad.

Si hablamos de economía, hoy ya tenemos la certeza de que la gestión de la crisis en Europa ha sido equivocada y ha provocado graves consecuencias económicas y sociales. La política económica de la austeridad a ultranza comporta más destrucción de empleo y menos demanda interna y, por tanto, una debilidad económica que aleja todavía más la consecución del objetivo de reducción del déficit público. El portavoz del grupo socialista Maurici Lucena nos hablaría de ello con mayor conocimiento de causa.

La austeridad en el gasto por sí sola, sin medidas de acompañamiento que incentiven la actividad en un contexto de un país con fuertes desequilibrios macroeconómicos, que no dispone de una política monetaria propia y que tiene un fraude fiscal equivalente al 20% del PIB (40.000 millones de euros en Cataluña / 200.000 millones de euros en España), conduce a un formidable retroceso económico y social. Y ¿quién se salva? Solamente las personas con elevados niveles de renta y de riqueza y las grandes empresas.

Nuestra obsesión es, precisamente, poner la economía al servicio de las personas. Y no quedarnos quietos e impotentes mientras la economía desregulada destruye las posibilidades de felicidad y emancipación de tantas y tantas personas.

Mis propuestas

Quiero fijar cuatro objetivos que considero imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los catalanes y catalanas.

1. Situar el empleo como centro de nuestras políticas:

El objetivo fundamental de los socialistas catalanes es la creación de empleo.

Las condiciones necesarias para crear empleo son: (1) la recuperación del acceso al crédito para financiar inversiones productivas y el consumo y la inversión de las familias; y (2) corregir las desacertadas políticas de austeridad, recuperando las condiciones salariales y laborales y los derechos sociales.

Además, convendría que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña:

-       Instrumentase una política industrial y una política de I+D+i potentes, orientadas tanto a nuevos sectores (biotecnología y biomedicina, cultura y audiovisual) como a sectores maduros pero competitivos como el agroalimentario o el automóvil. En este sentido, quiero expresar mi decepción por el Plan industrial presentado por el presidente Mas el pasado viernes, que es una simple declaración de buenas intenciones que no va acompañada de la imprescindible dotación presupuestaria.

-       Potenciase energías alternativas a los combustibles de origen fósil, crease parques de energía y vinculase inversiones “urbanas” a las energías sostenibles.

-       Apostase e invirtiese decididamente por nuevos nichos de vanguardia tecnológica como la biomedicina y los desarrollos tecnológicos asociados a las smart cities.

No obstante, es evidente que pasarán algunos años hasta que seamos capaces de recuperar niveles de empleo como los que teníamos antes de la crisis. Durante este tiempo, las prioridades del Gobierno en el ámbito laboral tendrían que ser:

o   El combate contra el paro de larga duración. El que afecta a personas mayores de 45 años, a mujeres, a jóvenes sin estudios y a personas con discapacidad.

o   Los jóvenes sin empleo. Hay que destinar recursos adicionales a los de la Unión Europea para que el Plan de Garantía Juvenil (trabajo o formación en 4 meses) sea una realidad y no solamente buenas palabras.

2. Renovar el Estado del Bienestar:

Los socialistas contribuimos a definir, construir y adaptar el Estado del Bienestar a las circunstancias que hemos ido viviendo. Y ahora queremos transformarlo. Ahora toca reconstruirlo, pero preservando los fundamentos: una fiscalidad justa, un gasto público fuertemente distributivo y la igualdad de oportunidades.

Un Estado del Bienestar renovado y adecuado a la nueva realidad, en el que sus cuatro pilares (educación, salud, pensiones y dependencia) sean modelos de calidad y equidad. En el caso de la Salud, por ejemplo, hay que luchar para reducir las listas de espera que han aumentado en los últimos años.

La defensa del Estado del Bienestar también pasa por revisar algunos de sus elementos organizativos y funcionales, sin renunciar en ningún caso a su papel redistributivo y de garantía de derechos.

3. Reformas sociales para luchar contra las desigualdades y la pobreza:

Para combatir la situación de emergencia nacional de la que hablaba anteriormente, los socialistas catalanes apostamos por:

-       Impulsar la Renta Garantizada Ciudadana como derecho a la garantía de ingresos. Esta Renta sería una prestación y un itinerario de inserción socio laboral, tal y como explicó la portavoz adjunta del Grupo Socialista, Eva Granados, en un acto organizado con motivo de la Semana de la Dignidad.

-       Y mientras no tengamos esta Renta Garantizada Ciudadana, que los socialistas reclamamos desde hace tiempo, queremos una reforma urgente de la Ley de Renta Mínima de Inserción. Y es que en Cataluña hay 272.000 hogares en los que todos sus miembros son desempleados; y no nos podemos permitir tener una cobertura de Renta Mínima de Inserción tan baja como la que tenemos.

4. Una reforma fiscal potente:

Es urgente reequilibrar las cuentas públicas con más ingresos y mayor gasto a través de una profunda reforma fiscal. Esta reforma debería tener por objetivo desarrollar un modelo fiscal más sencillo que reparta de forma justa las cargas impositivas, para que verdaderamente paguen más los que más tienen y que permita obtener los ingresos suficientes para financiar el Estado del Bienestar y un crecimiento sostenible, en un marco de control racional del déficit y la deuda públicos.

Recientemente, el Gobierno del PP ha aprobado un anteproyecto de ley de reforma fiscal, que aplicará a lo largo de 2015 y 2016, y que globalmente bajará impuestos mediante la modificación del IRPF, el Impuesto de Sociedades, la tributación de autónomos y el IVA.

Los socialistas consideramos que esta reforma fiscal es inadecuada por las siguientes razones:

-       La reforma producirá una bajada de la recaudación pública. Eso es negativo (1) porque España tiene actualmente unos ingresos públicos significativamente por debajo de los países del Área Euro. (2) porque los recortes del gasto público desde el año 2009 han menguado la calidad y la cantidad de los servicios públicos y han reducido la inversión pública afectando por tanto al Estado del Bienestar (la equidad) y el crecimiento económico; y (3) porque, tal y como ha denunciado la Comisión Europea, la reforma pone en riesgo el necesario proceso de consolidación presupuestaria (reducción gradual del déficit público), que impone un 3% de déficit público a España para el año 2016.

-       El muy inquietante aumento de las desigualdades y de la pobreza en España durante los últimos años aconseja un aumento de la tributación a las rentas y a los patrimonios más elevados, y esta reforma hace justamente lo contrario.

-       Las clases medias, que han padecido mucho con la crisis económica, son las menos beneficiadas por la reforma fiscal.

-       Por último, la reforma no plantea un ataque frontal al fraude fiscal, auténtico agujero negro del sistema.

Los socialistas creemos que, en el caso del IRPF y del Impuesto de Sociedades, un planteamiento mucho más adecuado hubiese sido mantener el nivel de la gran mayoría de tipos impositivos, (1) eliminando la sobreabundancia de aquellos beneficios fiscales (deducciones, exenciones, etc.) que solamente aprovechan las grandes empresas y las personas físicas que disponen de más recursos, y (2) aumentando moderadamente los tipos impositivos de determinados rendimientos del capital.

Adicionalmente, para conseguir reducir el enorme volumen de fraude y evasión fiscal, aparte de modificaciones legislativas, es imprescindible aumentar los recursos públicos destinados a la gestión tributaria, que en España representan solo el 0,1% del PIB, muy por debajo del 0,4% de los países de nuestro entorno.

Final

Quiero dejar tiempo para el coloquio y no sé si ya me he alargado en exceso. Y todo esto sin hablar de educación, cultura, calidad democrática, sostenibilidad, y de tantas y tantas cuestiones relevantes. Ya habrá otras ocasiones para hacerlo.

Creo que Cataluña, España y Europa, tienen futuro. Creo que pueden proporcionar un marco razonable de felicidad a los catalanes, españoles y europeos. Pero las cosas no caen de cielo. Hay que trabajar para hacerlas realidad.

Ya les he dicho que confío también en el futuro del PSC. De hecho, si no creyera en el PSC quizás no sería tan optimista sobre el futuro de nuestra sociedad. Hay muchas cosas que o las hacemos nosotros o no sé quién las hará. Ahora mismo no lo sé ver. Estoy convencido de que Cataluña necesita una izquierda democrática, reformista, de vocación mayoritaria y de gobierno. La que representa el PSC.

Creo que a la sociedad catalana le conviene un PSC fuerte. A los trabajadores y a las clases populares les conviene un PSC fuerte. Y para tener un PSC fuerte, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestras formas de hacer política tienen que cambiar, nuestra relación con la ciudadanía tiene que cambiar.

Necesitamos una organización radicalmente democrática, que favorezca la participación y el debate. En el PSC no sobra nadie, sino que hace falta mucha gente. Pero hay que garantizar también el respeto a lo que somos y a lo que decidimos democráticamente entre todos y todas. Estos son objetivos irrenunciables porque necesitamos más PSC, no menos.

A nosotros nos toca ser fieles al legado de Joan Reventós, socialista de pies a cabeza, catalanista insobornable, federalista y europeísta convencido. Él nos enseñó que no hay frutos que no vengan de la tierra o del trabajo. Y que al partido hay que quererlo y mantenerlo unido. Su memoria y su ejemplo tendrán que inspirarnos.

Muchas gracias.

 

Intervención en el Fórum Europa – Tribuna Catalunya

Intervención de Miquel Iceta

Fórum Europa – Tribuna Cataluña

Lunes 7 de Julio de 2014

 (video)

Agradecimientos

Buenos días, autoridades, señoras y señores, amigas y amigos. Gracias a todos y a todas por vuestra presencia tan numerosa.

En primer lugar, quiero agradecer al Fórum Europa Tribuna Cataluña, a sus patrocinadores, y al presidente de Nueva Economía Fórum José Luis Rodríguez, su amable invitación, que me permitirá poder compartir con todos ustedes mis opiniones y mis propuestas sobre el presente y futuro del PSC y de Cataluña.

Y, antes de comenzar, quiero dar las gracias al Secretario General de mi sindicato, la UGT de Cataluña, Josep Maria Álvarez, por haber aceptado presentarme y por sus palabras que muestran de forma inequívoca la larga amistad que nos une.

Razones y objetivos por los que he presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC 

He presentado mi candidatura a la primera secretaría del PSC porque considero que puedo ser útil a mi partido en esta difícil etapa. He tomado esta decisión porque estoy convencido de la capacidad colectiva de los socialistas para superar la situación actual. Y porque creo que estoy preparado para encabezar este esfuerzo.

Lo he hecho también porque creo que puedo ofrecer a la política catalana una voluntad de diálogo y entendimiento hoy más necesaria que nunca. Porque quiero defender posiciones transversales y de sentido común, capaces de hacerse escuchar en un ambiente muy polarizado que no augura nada bueno. Porque creo que los cambios que la sociedad catalana reclama, solamente pueden venir de la mano de una fuerza catalanista y socialista como la que representa el PSC.

El PSC aúna de forma inseparable dos objetivos: la defensa de Cataluña, su identidad y su autogobierno, y el combate permanente por la justicia social. El PSC está dispuesto a colaborar con todo el mundo, desde el Gobierno o desde el Parlament, para hacer avanzar estos dos objetivos. Como lo hemos hecho desde muchos ayuntamientos de Cataluña y, a través de nuestra incidencia en la política española y europea, con el Partido Socialista Obrero Español y el Partido de los Socialistas Europeos.

Quiero reivindicar la política, la capacidad colectiva de transformar democráticamente la realidad. Y quiero reivindicar la socialdemocracia como herramienta de transformación profunda de la sociedad. Soy reformista. Y creo que un esfuerzo continuado de reformas transforma la realidad de forma más eficaz que la apelación permanente a cambios radicales que casi nunca se producen. Y que a veces, cuando se producen acaban traicionando los ideales que les alimentaban.

Mi plan de trabajo estará muy marcado por el calendario político. Primero, Congreso del PSC. Después, Congreso del PSOE.

Después del verano, el período que va desde la celebración de la Diada al 9 de noviembre.

Quiero ser muy claro al respecto. El PSC está convencido de que no habrá solución estable al problema de encaje entre Cataluña y el resto de España sin que los catalanes se puedan pronunciar sobre su futuro en un referéndum o consulta. Nosotros queremos la consulta. Tanto es así que ya hemos anunciado nuestro voto favorable a la ley de consultas si se atiende mínimamente a nuestros requerimientos, que no harán sino mejorarla, y si recibe el aval del Consejo de Garantías Estatutarias.

Pero nos vemos obligados a proclamar con idéntica claridad que la ley de consultas populares no referendarias que el Parlament aprobará en septiembre, no puede amparar una consulta que plantee la pregunta acordada entre CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP. En primer lugar, porque una ley de consultas populares no referendarias no puede servir para formular una pregunta propia de un referéndum. En segundo lugar, porque la pregunta acordada no se ajusta a los estándares de calidad democrática fijados por las instituciones europeas e internacionales: la primera pregunta no es clara, a la segunda pregunta solamente pueden responder una parte de los ciudadanos, y los promotores no se han puesto todavía de acuerdo en cómo contabilizar los resultados. Una chapuza descomunal. En tercer lugar, porque si el Tribunal Constitucional es fiel a su doctrina, sabemos que la convocatoria de una consulta con esta pregunta será inmediatamente suspendida. Y no tendremos consulta. Y nosotros queremos consulta.

Si yo fuera presidente, lo primero que haría es convocar una consulta que proporcionase un mandato claro y potente para negociar. Con una pregunta del tipo: ¿Quiere que el gobierno de Cataluña negocie con las instituciones del Estado un acuerdo que garantice el reconocimiento del carácter nacional de Cataluña, un pacto fiscal solidario, y el blindaje de las competencias en lengua y cultura? Con el apoyo obtenido, que creo que sería muy mayoritario, correspondería negociar y, finalmente, el resultado de la negociación tendría que ser sometido  nuevamente al referéndum o consulta de la ciudadanía.

No quiero alargarme más sobre este tema. Ya saben qué pienso. Lo he escrito recientemente en un artículo publicado en La Vanguardia. Saben que la propuesta de los socialistas catalanes es trabajar para un nuevo acuerdo con el resto de pueblos de España, que para nosotros pasa por una reforma constitucional que haga de España un Estado federal plurinacional. Una reforma que, lógicamente, tendría que ser refrendada en las urnas. Hay que agradecer a Pere Navarro y a Alfredo Pérez Rubalcaba su esfuerzo y su acierto como impulsores de esta propuesta.

Pero por el camino que vamos, no habrá consulta el 9 de noviembre. Habrá unas elecciones, cuando sea. Pero no una consulta. Y eso frustrará por mucho tiempo a una parte significativa de la sociedad catalana. No puede haber una consulta si no es legal y acordada. Y para conseguir el acuerdo hace falta una negociación que desgraciadamente no se está produciendo.

Sigo con el calendario: preparación de las elecciones municipales. Después, primarias abiertas a la ciudadanía para elegir al candidato o candidata a la presidencia de la Generalitat. Y, finalmente, a finales de 2015, Congreso del PSC. Para revisarlo todo.

Pero de lo que más quisiera hablarles hoy es de mi preocupación fundamental: las desigualdades crecientes y la situación socioeconómica de nuestro país.

Mi gran preocupación: la desigualdad y la situación socioeconómica de Cataluña

Quiero hablar de lo que más me preocupa como socialista y como catalán: el enorme aumento de las desigualdades y la preocupante situación socioeconómica de Cataluña.

Por lo que respecta al ámbito social, todos los datos indican que desde hace tiempo la vida de los catalanes y las catalanas ha empeorado significativamente desde hace unos años, los datos nos dicen que las desigualdades, el paro y la pobreza han crecido mucho en nuestra casa.

Por lo que respecta a los datos de empleo, hay que recordar que, a pesar de una leve mejora de las cifras, hay 570.214 personas en paro en Cataluña.

Si hablamos de pobreza, conviene leer el Informe Social 2013 sobre Paro, Pobreza y Desigualdad en Cataluña, que publicó la Fundació Rafael Campalans. Los datos que de él se desprenden son espeluznantes.

Para el período 2006-2011, y teniendo en cuenta las variables de la Comisión Europea, vemos como en Cataluña ha habido un notable incremento, del 7,5% al 21,6% de la privación material, que es la que impide a las personas participar en la sociedad en que viven.

Además, la privación material severa ha aumentado del 2,9% al 8,2% y afecta especialmente a dos sectores de la población: los que antes de la crisis ya vivían en una situación de pobreza, y los que hasta 2008 eran consideradas clases medias y que se han empobrecido –los denominados “nuevos pobres”-.

Los principales motivos son el desempleo y las deudas por vivienda. A esto hay que sumar que en 2011 el 12,7% de la población catalana manifestaba dificultades para mantener la vivienda a una temperatura adecuada, la denominada “pobreza energética” que cada día es más preocupante no solamente en nuestra casa sino en muchos países de nuestro entorno.

Estos datos nos llevan a afirmar una triste y cruel realidad: el 20.4% de los catalanes vive bajo el umbral de la pobreza. Y este porcentaje aumenta hasta el 26% para los menores de 16 años, y hasta el 25% para los mayores de 65 años que, además, en muchos casos, sustentan miembros de otras generaciones mediante sus pensiones. En caso de la pobreza de las familias numerosa (47%) y monoparentales (46%) es todavía más dramático.

Todo esto está pasando en Cataluña.

Pero todos esto datos no se dan por casualidad, sino que son fruto de determinadas políticas, inspiradas por una ideología determinada.

Por poner un ejemplo, en un momento en que la prioridad del país tendría que ser la reactivación económica y la lucha contra el paro, el Gobierno de CiU ha reducido el presupuesto del Departamento de Empresa y Empleo del 2012 al 2014 en un 30%!.

Por lo que respecta al presupuesto del Departamento de Bienestar Social, para el 2014 es de  1.630 millones de euros, un 16% menos en relación al del 2010, último año del Gobierno de Entesa. Así, vemos que desde el 2012 los programas de apoyo a las familias se han recortado un 70%, los de ayuda a las personas con discapacidad un 50% y el de la dependencia un 10%. Las plazas en residencias y centros de día para personas mayores con mayor dependencia se han encarecido unos 200 euros al mes.

Y, aunque el Síndic de Greuges ha informado que en Cataluña hay más de 250.000 niños en situación de pobreza, el Gobierno de CiU redujo la partida presupuestaria destinada a la becas comedor para el curso 2012/2013. Así, solamente 63.650 alumnos disponían de ayudas de comedor escolar. ¡Esto no puede ser!

Estos datos nos demuestran que estamos frente a una situación de verdadera emergencia nacional. No podemos tolerar tanta desigualdad.

Si hablamos de economía, hoy ya tenemos la certeza de que la gestión de la crisis en Europa ha sido equivocada y ha provocado graves consecuencias económicas y sociales. La política económica de la austeridad a ultranza comporta más destrucción de empleo y menos demanda interna y, por tanto, una debilidad económica que aleja todavía más la consecución del objetivo de reducción del déficit público. El portavoz del grupo socialista Maurici Lucena nos hablaría de ello con mayor conocimiento de causa.

La austeridad en el gasto por sí sola, sin medidas de acompañamiento que incentiven la actividad en un contexto de un país con fuertes desequilibrios macroeconómicos, que no dispone de una política monetaria propia y que tiene un fraude fiscal equivalente al 20% del PIB (40.000 millones de euros en Cataluña / 200.000 millones de euros en España), conduce a un formidable retroceso económico y social. Y ¿quién se salva? Solamente las personas con elevados niveles de renta y de riqueza y las grandes empresas.

Nuestra obsesión es, precisamente, poner la economía al servicio de las personas. Y no quedarnos quietos e impotentes mientras la economía desregulada destruye las posibilidades de felicidad y emancipación de tantas y tantas personas.

Mis propuestas

Quiero fijar cuatro objetivos que considero imprescindibles para mejorar la calidad de vida de los catalanes y catalanas.

1. Situar el empleo como centro de nuestras políticas:

El objetivo fundamental de los socialistas catalanes es la creación de empleo.

Las condiciones necesarias para crear empleo son: (1) la recuperación del acceso al crédito para financiar inversiones productivas y el consumo y la inversión de las familias; y (2) corregir las desacertadas políticas de austeridad, recuperando las condiciones salariales y laborales y los derechos sociales.

Además, convendría que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña:

-       Instrumentase una política industrial y una política de I+D+i potentes, orientadas tanto a nuevos sectores (biotecnología y biomedicina, cultura y audiovisual) como a sectores maduros pero competitivos como el agroalimentario o el automóvil. En este sentido, quiero expresar mi decepción por el Plan industrial presentado por el presidente Mas el pasado viernes, que es una simple declaración de buenas intenciones que no va acompañada de la imprescindible dotación presupuestaria.

-       Potenciase energías alternativas a los combustibles de origen fósil, crease parques de energía y vinculase inversiones “urbanas” a las energías sostenibles.

-       Apostase e invirtiese decididamente por nuevos nichos de vanguardia tecnológica como la biomedicina y los desarrollos tecnológicos asociados a las smart cities.

No obstante, es evidente que pasarán algunos años hasta que seamos capaces de recuperar niveles de empleo como los que teníamos antes de la crisis. Durante este tiempo, las prioridades del Gobierno en el ámbito laboral tendrían que ser:

o   El combate contra el paro de larga duración. El que afecta a personas mayores de 45 años, a mujeres, a jóvenes sin estudios y a personas con discapacidad.

o   Los jóvenes sin empleo. Hay que destinar recursos adicionales a los de la Unión Europea para que el Plan de Garantía Juvenil (trabajo o formación en 4 meses) sea una realidad y no solamente buenas palabras.

2. Renovar el Estado del Bienestar:

Los socialistas contribuimos a definir, construir y adaptar el Estado del Bienestar a las circunstancias que hemos ido viviendo. Y ahora queremos transformarlo. Ahora toca reconstruirlo, pero preservando los fundamentos: una fiscalidad justa, un gasto público fuertemente distributivo y la igualdad de oportunidades.

Un Estado del Bienestar renovado y adecuado a la nueva realidad, en el que sus cuatro pilares (educación, salud, pensiones y dependencia) sean modelos de calidad y equidad. En el caso de la Salud, por ejemplo, hay que luchar para reducir las listas de espera que han aumentado en los últimos años.

La defensa del Estado del Bienestar también pasa por revisar algunos de sus elementos organizativos y funcionales, sin renunciar en ningún caso a su papel redistributivo y de garantía de derechos.

3. Reformas sociales para luchar contra las desigualdades y la pobreza:

Para combatir la situación de emergencia nacional de la que hablaba anteriormente, los socialistas catalanes apostamos por:

-       Impulsar la Renta Garantizada Ciudadana como derecho a la garantía de ingresos. Esta Renta sería una prestación y un itinerario de inserción socio laboral, tal y como explicó la portavoz adjunta del Grupo Socialista, Eva Granados, en un acto organizado con motivo de la Semana de la Dignidad.

-       Y mientras no tengamos esta Renta Garantizada Ciudadana, que los socialistas reclamamos desde hace tiempo, queremos una reforma urgente de la Ley de Renta Mínima de Inserción. Y es que en Cataluña hay 272.000 hogares en los que todos sus miembros son desempleados; y no nos podemos permitir tener una cobertura de Renta Mínima de Inserción tan baja como la que tenemos.

4. Una reforma fiscal potente:

Es urgente reequilibrar las cuentas públicas con más ingresos y mayor gasto a través de una profunda reforma fiscal. Esta reforma debería tener por objetivo desarrollar un modelo fiscal más sencillo que reparta de forma justa las cargas impositivas, para que verdaderamente paguen más los que más tienen y que permita obtener los ingresos suficientes para financiar el Estado del Bienestar y un crecimiento sostenible, en un marco de control racional del déficit y la deuda públicos.

Recientemente, el Gobierno del PP ha aprobado un anteproyecto de ley de reforma fiscal, que aplicará a lo largo de 2015 y 2016, y que globalmente bajará impuestos mediante la modificación del IRPF, el Impuesto de Sociedades, la tributación de autónomos y el IVA.

Los socialistas consideramos que esta reforma fiscal es inadecuada por las siguientes razones:

-       La reforma producirá una bajada de la recaudación pública. Eso es negativo (1) porque España tiene actualmente unos ingresos públicos significativamente por debajo de los países del Área Euro. (2) porque los recortes del gasto público desde el año 2009 han menguado la calidad y la cantidad de los servicios públicos y han reducido la inversión pública afectando por tanto al Estado del Bienestar (la equidad) y el crecimiento económico; y (3) porque, tal y como ha denunciado la Comisión Europea, la reforma pone en riesgo el necesario proceso de consolidación presupuestaria (reducción gradual del déficit público), que impone un 3% de déficit público a España para el año 2016.

-       El muy inquietante aumento de las desigualdades y de la pobreza en España durante los últimos años aconseja un aumento de la tributación a las rentas y a los patrimonios más elevados, y esta reforma hace justamente lo contrario.

-       Las clases medias, que han padecido mucho con la crisis económica, son las menos beneficiadas por la reforma fiscal.

-       Por último, la reforma no plantea un ataque frontal al fraude fiscal, auténtico agujero negro del sistema.

Los socialistas creemos que, en el caso del IRPF y del Impuesto de Sociedades, un planteamiento mucho más adecuado hubiese sido mantener el nivel de la gran mayoría de tipos impositivos, (1) eliminando la sobreabundancia de aquellos beneficios fiscales (deducciones, exenciones, etc.) que solamente aprovechan las grandes empresas y las personas físicas que disponen de más recursos, y (2) aumentando moderadamente los tipos impositivos de determinados rendimientos del capital.

Adicionalmente, para conseguir reducir el enorme volumen de fraude y evasión fiscal, aparte de modificaciones legislativas, es imprescindible aumentar los recursos públicos destinados a la gestión tributaria, que en España representan solo el 0,1% del PIB, muy por debajo del 0,4% de los países de nuestro entorno.

Final

Quiero dejar tiempo para el coloquio y no sé si ya me he alargado en exceso. Y todo esto sin hablar de educación, cultura, calidad democrática, sostenibilidad, y de tantas y tantas cuestiones relevantes. Ya habrá otras ocasiones para hacerlo.

Creo que Cataluña, España y Europa, tienen futuro. Creo que pueden proporcionar un marco razonable de felicidad a los catalanes, españoles y europeos. Pero las cosas no caen de cielo. Hay que trabajar para hacerlas realidad.

Ya les he dicho que confío también en el futuro del PSC. De hecho, si no creyera en el PSC quizás no sería tan optimista sobre el futuro de nuestra sociedad. Hay muchas cosas que o las hacemos nosotros o no sé quién las hará. Ahora mismo no lo sé ver. Estoy convencido de que Cataluña necesita una izquierda democrática, reformista, de vocación mayoritaria y de gobierno. La que representa el PSC.

Creo que a la sociedad catalana le conviene un PSC fuerte. A los trabajadores y a las clases populares les conviene un PSC fuerte. Y para tener un PSC fuerte, el PSC tiene que cambiar, nuestra organización tiene que cambiar, nuestras formas de hacer política tienen que cambiar, nuestra relación con la ciudadanía tiene que cambiar.

Necesitamos una organización radicalmente democrática, que favorezca la participación y el debate. En el PSC no sobra nadie, sino que hace falta mucha gente. Pero hay que garantizar también el respeto a lo que somos y a lo que decidimos democráticamente entre todos y todas. Estos son objetivos irrenunciables porque necesitamos más PSC, no menos.

A nosotros nos toca ser fieles al legado de Joan Reventós, socialista de pies a cabeza, catalanista insobornable, federalista y europeísta convencido. Él nos enseñó que no hay frutos que no vengan de la tierra o del trabajo. Y que al partido hay que quererlo y mantenerlo unido. Su memoria y su ejemplo tendrán que inspirarnos.

Muchas gracias.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 27 seguidores